jueves, 15 de septiembre de 2022

Vallibierna y Culebres. Paso del Caballo. Pirineos.

El lunes hicimos la salida más conocida de la zona: el Vallibierna. Fue una magnífica elección cambiar la salida del Russell, porque el domingo, aparte de la cantidad de gente que subió, hubo niebla en la cumbre. Nosotros tuvimos la suerte de disfrutar de una visibilidad perfecta hasta que descendimos del pico.

Coronas, Aneto, Tempestades, Barrancs, Margalida y Russell desde el Vallibierna

El Vallibierna pasa por ser el tres mil más accesible y posiblemente la vista más hermosa del macizo del Aneto. No es de extrañar que sea una cumbre muy visitada. Además tiene el aliciente de la arista hacia el Culebres por el espectacular "paso del Caballo".

El paso del Caballo
Iniciamos la ruta en el GR11 y nos desviamos en un poste de señalización "manco", pues alguien ha arrancado la señal que indica el camino y ha dejado sólo la indicación hacia Coronas. No obstante, la senda está indicada con hitos y es clara, pues la montaña se ve casi desde el comienzo de la ruta.

La cresta de Roques Blanques, que termina en el Vallibierna

Un primer escalón nos deja junto a los estanyets de Coma Arnau, que reflejan las crestas de Roques Blanques (la dejo en el apartado de "pendientes"). El ascenso tras el segundo lago se acentúa para ganar altura e ir dando vista al estany Gelat. 

Un breve pero intenso ascenso desde el segundo estanyet

La línea de cumbres aparece con una belleza brutal. A un lado, los gigantes que acompañan al Aneto sobre la profunda hendidura del valle que lleva hasta el refugio de Coronas y el Plan de Senarta, en Benasque. Al lado contrario, una cresta que aparenta estar afilada como un cuchillo (aunque es accesible) donde juegan las nubes.




Vistas hacia el Aneto, Collado de Vallibierna y Cap de Llauset

El final de la cresta de Roques Blanques

La pedrera de ascenso es cómoda. Son piedras pequeñas y el sendero está muy bien trazado (hay varios: los humanos somos muy caprichosos). Con un pequeño esfuerzo llegamos a la cresta de caliza. Allí las vistas se ofrecen sin obstáculos sobre abismos y cumbres. Es un tramo para sentir la sensación de volar.




Desde la cresta del Vallibierna

Desde la cumbre del Vallibierna la cresta sigue sin obstáculos notables hasta el paso del Caballo. Este tramo viene a ser para mucha gente como un desafío, algo parecido al paso de Mahoma en el Aneto. Como aquel, objetivamente es fácil. Y como aquel, es peligroso. Hace mal quien lo subestima y lo pasa alegremente, pues se trata de una arista con caídas muy pronunciadas. Cualquier error o descuido al cruzarlo puede ser mortal. En mi opinión debe pasarse asegurado.


En el paso del Caballo, con la forma más adecuada de cruzarlo

El nombre se lo pusieron porque al parecer hay gente que lo pasa a horcajadas, como si montara en un caballo. No le veo ningún sentido a hacerlo y me parece más peligroso que simplemente pasarlo utilizando las magníficas presas, para las manos en el borde y para los pies en la vertiente del valle de Vallibierna.

En cualquier caso, hay cuatro clavos con anillas muy bien puestos que permiten instalar una cuerda fija. Una vez colocada por el primero (autoasegurado con un nudo prusik), el resto lo pasa deslizando uno o dos mosquetones unidos por una driza al arnés, lo que da una seguridad equivalente a la de una vía ferrata. Un equipo de autoaseguramiento de ferratas lo mejoraría aún más. 

El pico Culebres está situado inmediatamente detrás (de hecho bien podría llamarse "Vallibierna Oeste" en lugar de "Culebres"). Las vistas hacia la sierra Negra y Cerler se completan desde aquí. Por supuesto que merece la pena pasar, pero con seguridad.


En el Pico Culebres

Regresamos por donde habíamos subido y nos desviamos por el estany Gelat. Las nubes se estaban apoderando de las montañas y decidimos regresar sin ampliar el recorrido antes que recibir el chaparrón antes de tiempo.



Descenso por la cresta del Vallibierna

Cuando llegamos al alcance del refugio fuimos a pasear junto al lago situado tras el refugio. Allí comenzó a llover. Bueno, fue algo buscado y ¿por qué no? placentero. 


Estany Cap de Llauset

En este enlace puedes acceder a una colección de fotos de la jornada más completa.

Aquí, el track de la salida.


miércoles, 14 de septiembre de 2022

Cap de Llauset-Pico Russell. Pirineos.

Este año, el inicio de nuestro recorrido de septiembre por Pirineos tuvo un comienzo épico: El pico Russell, uno de los tresmiles que acompaña al Aneto.

Cima del pico Russell. Detrás, los picos Margalida, Tempestades y Aneto

El inicio de la ruta es el refugio de Cap de Llauset. Hace poco más de un año fue el punto final de otra dura salida por etapas en este mismo Parque Natural del Posets-Maladeta. Entonces hicimos recorridos desde Viados al Posets y Estós, desde Estós al Perdiguero y Llanos del Hospital, por los lagos de Coronas al Aneto, desde la Besurta por el Collado de Salenques a Cap de Llauset y completamos con la ferrata de Sacs. Cuando un lugar te atrapa deseas compartirlo con la gente que quieres.

Desde la cresta del Russell el barranco de Salenques y los lagos Cap de Llauset y Negre.

El acceso al refugio de Cap de Llauset se hace desde el pueblo de Aneto, en la Alta Ribagorza oscense, cerca del túnel de Viella. Una pista en bastante malas condiciones para turismos lleva hasta la presa de Llauset, tras atravesar un túnel un tanto tétrico. 

Desde el aparcamiento se cruza un pequeño túnel y se toma un sendero bien señalizado que rodea el lago y sube hasta el ibón de Botornás y el refugio, todo ello con una subida de unos 300 m y 3,5 km de longitud. 

Rodeando el estany de Botornás en la subida al refugio

El refugio es moderno (su segundo edificio se inauguró en septiembre de 2018) y es el más alto de los guardados en Pirineos (2.425 m). Es cómodo, amplio, con habitaciones de seis personas que tienen su propio servicio y ducha, bien mantenido y con una atención exquisita por parte del personal. La cena es estupenda.

El refugio de Cap de Llauset

El día de llegada era sábado. En principio teníamos intención de subir al Vallibierna el domingo, pero es un destino muy popular y había bastante gente alojada, así que decidimos cambiar los planes, dejarlo para el lunes y el domingo ir al Russell.

Hacia la Collada de Vallibierna. Al fondo la cresta de Roques Blanques.

El comienzo del sendero es el GR 11 que se sigue hasta la collada de Vallibierna. El valle redondeado y los dos ibones ofrecen una imagen sosegada frente a las agresivas crestas cubiertas por nubes. Allí flanqueamos hacia el collado de los Bucardos. El sol se refleja ya en el estany de Cap de la Vall. Seguimos junto a varios ibones hasta llegar a la pedrera de la vía normal, la diagonal.

Collada e ibones de Vallibierna

Estany Cap de la Vall

Sucesión de lagos antes de acometer la Diagonal

La pendiente y lo descompuesto del terreno hacen dura la subida. No obstante, anima ver a cada paso más y más lagos, montañas y valles. La cumbre nos presenta un magnífico ambiente de alta montaña. Aparece el muro altivo de la cresta de Salenques-Tempestades, que tan buenos recuerdos nos trae a Jose y a mí (la hicimos con Félix hace... bueno, mucho tiempo) y los picos Margalida, Aneto, Coronas, Mulleres y muchos más. Las nubes juegan con los picos más altos, agrandan los abismos, les dan matices dramáticos y finalmente nos permiten ver la cumbre del Aneto.

El Collado y comienzo de la cresta de Txalenques

La continuación de la cresta de Tempestades hasta el Aneto

Inicio del Descenso. Al fondo, el Vallibierna

Descendemos con cuidado por la diagonal hacia el GR 11.3, que viene de Barrancs y Salenques, aprovechando la cresta que baja del Russell Oriental, con algún paso expuesto, aunuqe fácil. El paso junto a los grandes lagos de Cap de la Vall y Negre, así como la visión aérea de los lagos de Cap de Llauset y Anglios son el broche final antes de regresar al refugio.

Bajando por la cresta del Russell Oriental

Cap de la Vall

Estany Negre

Cap de Llauset y Botornás. Entre medias, el refugio.

Los estéticos lagos de Anglios

Si veis el track, la ruta parece no ser muy dura, pero que nadie se engañe. El terreno es delicado y cansa más de lo que aparenta. No obstante la belleza de la ruta bien lo justifica.

Aquí puedes acceder a una colección de fotos más completa de la jornada.

Aquí puedes acceder al track del recorrido.


viernes, 12 de agosto de 2022

Cueto Redondo y Valdecoro, Fuente Dé. Picos de Europa.

La entrada más cómoda al macizo central de Picos de Europa es por el teleférico de Fuente Dé. Por aquí solemos acometer los recorridos a los gigantes calcáreos. Pero "el Cable" da también acceso a sendas plácidas que transcurren por praderas, bosques y montañas con perfiles suaves que se asoman a miradores vertiginosos. Este es el caso del Cueto Redondo y el Valdecoro.

Una de las ventajas de estar federado en montaña es que tenemos descuento para usar el teleférico y facilidad para hacerlo en la primeras cabinas de la mañana. La estación superior aún no está abarrotada;  podemos desayunar en la cafetería casi sin gente y disfrutar de las vistas sobre el circo inferior, con las arrogantes moles de Peña Remoña y la Padiorna enmarcando Liordes.

Nos dirigimos desde el Cable a la sucesión de elevaciones que contienen los prados de Áliva sobre el valle alto del Deva.


El recorrido carece de complicaciones y nos ofrece panorámicas aéreas sobre los bosques de Liébana, en fuerte contraste con las agrestes y monocromas murallas de Picos donde destacan Peña Olvidada y Peña Vieja.

Los prados de Áliva invitan al sosiego, a disfrutar sin prisas del camino. Así vamos siguiendo las ondulaciones de la pequeña sierra y llegamos al Cueto Redondo. El Cortés y la Morra de Lechugales, en el macizo Oriental quedan algo desdibujados; nos llaman para que vayamos a visitarlos pronto.




Desde el Cueto Redondo un sendero nos deja en el collado de Valdecoro y desde allí un corto paseo por el Joracao nos deja en la cumbre del pico Valdecoro, que sobresale sobre el valle como un púlpito.


Descendemos directamente hacia la riega del Aguasel. Vamos por una ladera inclinada que se baja bien en seco, pero que debe evitarse si el terreno está húmedo o con nieve.


A la altura de las invernales de Igüedri, que vamos viendo durante el descenso, nos incorporamos al camino que viene desde Áliva y giramos por senderos y pistas bajo un bosque con robles de buen tamaño. En un par de horas estamos de regreso en el aparcamiento de Fuente De.


El recorrido puede hacerse sin necesidad de tomar el teleférico, subiendo por la senda del Hachero, pero debe contarse con que la marcha se endurece al tener que superar casi 800 m más de ascenso.

Aquí puedes acceder a una colección de fotos más completa.

y Aquí puedes acceder al track en Wikiloc.


lunes, 8 de agosto de 2022

San Esteban de Cuñaba-Tresviso-Pasada del Picayo-San Esteban. Picos de Europa.


Nuevamente iremos a Tresviso desde el desfiladero de la Hermida. Lo habíamos hecho ya por el zigzagueante camino de las minas de Ándara; por la Pasada del Picayo y por la senda del Canal de Urdón. Esta última desgraciadamente ha sido cortada por el expeditivo procedimiento de demoler su pasarela colgada.

En la imagen que sigue, que tomamos en agosto del 2020, se ve la pasarela de Matallana. Ya no existe. 


Ahora volveremos a recorrer la formidable senda del Picayo, pero -claro está- no vamos a hacerlo de una forma sencilla. Haremos una ruta circular desde San Esteban de Cuñaba, para rodear la sierra de Cocón, subir al pico Jajau, bajar a Tresviso y regresar por la Pasada del Picayo.





Comenzamos el recorrido en San Esteban de Cuñaba. Una senda ganadera bien marcada, aunque disimulada por las hierbas en algunos tramos, nos lleva por el margen izquierdo de una garganta espectacular. Pasamos bajo bosquetes de avellanos, serbales, hayedos y algunas coníferas. En algunos momentos, con las nubes sobre nosotros, parece que nos hayamos trasladado a Madeira, tanto por la humedad, la visión del enorme tajo por el que transcurre el río San Esteban, los inclinados contrafuertes de la sierra del Cocón y la vegetación que cubre las laderas.


Aquí tuvimos que sufrir la parte negativa de la ruta: la abundancia de garrapatas. Todas las condiciones se daban para que las hubiera: el ganado que no vimos hasta las brañas superiores, la humedad, el calor y los helechos. Eran muy pequeñas, pero abundantes. Es condición indispensable usar un repelente en esta época del año (julio). Tampoco viene mal uno de insectos porque los tábanos atacan y me obligan a llevar manga larga (se ve que les gusta especialmente mi sangre, porque a Carmen la ignoraban).


Cuando llegamos a las brañas el problema desaparece, a la vez que el terreno se empina y las nubes se abren para descubrirnos la compleja arquitectura de la sierra de Cocón.



Desde el collado Gabalín se descubren las sierras asturianas del norte y poco más alto, en el Collado Galamería y el pico Jajau, los Picos de Europa, con el Urriellu destacando como un altar. La calima no permite una buena visión. Habrá que regresar para contemplarlo en condiciones.



El descenso hacia Tresviso es complicado. Hay que bajar una canal muy inclinada y resbaladiza. En mi opinión, debe evitarse en el caso de que esté mojada.

Primero por laderas sin senda y luego por camino se llega a Tresviso. Ya llevamos un buen desnivel y longitud, pero no queda más remedio que seguir. Afortunadamente vamos bien de tiempo así que nos relajamos, reponemos calorías, nos hidratamos y descansamos en la terraza de un bar.

Desde Tresviso seguimos por la senda de la Pasada del Picayo. Su trazado es difícil de imaginar hasta que no se van descubriendo los pasos. Muchos de ellos están asegurados con cables y barandillas. Todos son espectaculares. Es un sendero único y recomendable, siempre y cuando se controle el vértigo y se vaya con precaución. Hace unos años tuvimos una dificultad añadida: una cabras por encima moviendo piedras que caían sobre nosotros.



Para terminar de darle emoción, entra la niebla e incluso la lluvia fina: Más necesidad de extremar la precaución.



Ocasionalmente las nubes se abren para permitirnos la visión fantasmagórica de pináculos y abismos hasta las canales, con sendero bien marcado, que nos dejan de nuevo en San Esteban.



Con su dureza (1,800 m de desnivel acumulado y casi 20 km de longitud) y sus pequeños inconvenientes (de ocho patas) es un recorrido memorable.