30/06. Iniciamos los tres días del tour del Valle Sagrado y Camino del Inca corto.
La furgoneta nos lleva al Valle Sagrado, recorrido por el río Willcamayu o Vilcanota. Actualmente toma el nombre de la principal ciudad que atraviesa, Urubamba.
Llegamos a Pisac, un importante emplazamiento inca del valle sagrado. Es enorme; sorprendente por la cantidad de terrazas o “andenes” como les llaman allí. Las vistas son una auténtica maravilla.Las terrazas se extienden por las laderas de las montañas a una altura sobre el valle que sorprende. Al parecer, el objetivo de un asentamiento tan alto era estratégico, religioso y ceremonial. Su perímetro se construyó en forma de perdiz andina ("P'isaqa") y una sus las laderas era usada para enterramientos en oquedades. También agrícola, pues las formidables terrazas evitaban la erosión del terreno, disponían de un riego y drenaje constante sin estar expuestos a las crecidas del río y se beneficiaban de microclimas diferentes según la orientación.
Disponía de templos, recintos militares, almacenes, silos y viviendas.
Tras Pisac visitamos las terrazas circulares de Moray, que al parecer eran un centro de experimentación agrícola. Traían especies y tierras de distintos lugares del imperio y comprobaban cómo les afectaban las condiciones humedad, insolación y viento. Las que mejor se adaptaban eran plantadas en otros emplazamientos con condiciones asimilables. Alta tecnología de hace un milenio. Los conocimientos agrícolas de los incas se perdieron tras la conquista y caída del imperio.
Las Salineras de Maras están situadas cerca. Vamos a disfrutar de la estética de sus más de tres mil de pozas de extracción de sal mineral situados por encima de los 3.000 m de altitud. Hay constancia de su explotación desde tiempos anteriores a los incas.
Comemos -muy bien- en un restaurante autoservicio y seguimos hacia Ollantaytambo. Es un lugar mítico. Fue el último reducto de resistencia inca, antes de sucumbir ante la superioredad militar de los conquistadores en 1.537. Aparte del tamaño de las omnipresentes terrazas, llaman la atención las gigantescas piedras talladas situadas casi en la parte más alta del recinto, las construcciones, las fuentes y juegos de agua de la parte inferior e incluso los restos situados en casi cada una de las calles del pueblo actual. En un viaje organizado a la carta, merece la pena reservar un día completo en este lugar.
Como en casi todos los yacimientos arqueológicos, ha habido expolio y muchas piedras talladas y pulidas han cambiado de sitio (yendo a parar a la iglesia, la plaza de toros y casi todas las viviendas del pueblo, sin contar las que hayan ido más lejos).
Cenamos en un restaurante que llevaba una familia (los padres y los dos hijos menores hacían todo) y paseamos por las estrechas calles del pueblo, casi un otro viaje en el tiempo. El hotel está muy bien.
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01/07
Tomamos el tren desde Ollantaytambo que nos deja en el km 106; el camino del Inca original sale desde el 104, pero está cerrado por desprendimientos. Este camino es más inclinado, pero al contrario que el original, transcurre bajo la selva. Es precioso. Pasa junto a un yacimiento arqueológico y trepa hasta la joya anterior a Machu Picchu: Wiñay Wayna, un lugar de descanso, pero también de control del territorio, de producción agrícola y de purificación de los peregrinos antes de llegar a su capital espiritual. Llaman la atención los baños rituales encadenados. El entorno es precioso y evocador. Otro de los lugarse que por si solos ya justificarían un viaje.
Por el camino desayunamos y comemos de lujo. El camino recorre las empinadas laderas y da vistas a varios yacimientos que no se visitan; Las vistas sobre el Valle Sagrado y las montañas y el paso bajo la zona selvática hacen que merezca la pena por si mismo.
Tras varios tramos de empinadas escaleras alcanzamos la puerta del Sol, la primera visión de Machu Picchu. Por mucho que la hayamos visto en documentales y libros, emociona estar aquí.
Descendemos lo que resta del camino del inca (con restos arqueológicos cada pocos metros) y llegamos a la meseta donde se construyó la ciudad. Hacemos el recorrido 1C, por la parte superior. Hay tres recorridos que distribuyen a la gente y lo cierto es que no se tiene sensación de agobio, a pesar de la mucha gente que lo visita. Disfrutamos a placer de la vistas superiores, las más icónicas.
Machu Picchu tenía en su conjunto un carácter ceremonial, de santuario religioso. El pueblo inca peregrinaba hasta allí de forma similar a como ahora hacen los musulmanes con La Meca. También tuvo un núcleo de edificaciones de lujo para uso de élites gobernantes.
La arquitectura, la escenografía del lugar encajado entre valles profundos y picos colonizados por la selva, las terrazas, que producían alimentos a gran escala, los ocho caminos tradicionales que llegaban hasta allí y en general, su belleza explican la fama mundial que tiene. A lo anterior se une la habilidad que tuvieron los incas para ocultar su existencia tras la caída de Ollantaytambo (destruyeron los puentes sobre el río Vilcanota y abandonaron la ciudad). La ciudad permaneció más o menos oculta hasta comienzos del siglo XX.
Una flota de autobuses une Aguas Calientes con Machu Picchu por una serpenteante carretera en la que más de uno prefiere no mirar por la ventana.
El hotel, es de batalla, para descansar antes de madrugar al día siguiente.
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02/07
Tras desayunar bien, volvemos a tomar el bus a Machu Picchu donde hacemos el recorrido guiado 3B. Vemos varias edificaciones, algunas muy bien conservadas. Regresamos al comienzo para volver a ingresar con la entrada al Huayna Picchu, la montaña que se sitúa detrás de la ciudad.
La subida es por un camino y unos peldaños estrechos e inclinados. Casi en lo alto de la montaña hay varios templos antes de llegar al mirador de la cumbre. Las vistas son formidables.
En este enlace puedes acceder a una colección de fotos más completa de estas tres jornadas.
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Datos Prácticos:
Los tres días del recorrido guiado Tour "Valle Sagrado y Camino del Inca corto" lo reservamos con la empresa TreXperience y nos costó 688 €. El guía del primer día se enrollaba más de la cuenta hasta que le dije que nos contara lo que quisiera en el viaje, pero que preferíamos tener tiempo para caminar por los yacimientos arqueológicos. Las comidas, alojamientos, guías y viajes cumplieron con lo esperado. No nos avisaron de que no se podía llevar una maleta de cabina, que tuvimos que dejar en Ollantaytambo y recogerla a la vuelta sin mayor problema.


















































