domingo, 1 de noviembre de 2026

Trekking del Manaslu. Katmandú-Machacola y Darapani-Katmandú. Nepal. 2026-10

A cualquier amante de la naturaleza, la montaña y los viajes le apasionará viajar a Nepal. Hace tiempo hicimos nuestro primer viaje para completar el circuito de los Annapurnas. Ahora hemos regresado para hacer el del Manaslu.

Amanecer en el Manaslu

Este recorrido es uno de los más recomendables de Nepal. Merece la pena disfrutar de su naturaleza, paisajes, religiosidad y forma de vida de las poblaciones integradas en la montaña. 

Haré un recorrido visual por las etapas del trekking con algunos comentarios. El viaje es ya de por si una experiencia fascinante; este artículo lo dedico a los viajes desde Katmandú hasta Machacola (inicio del trekking) y desde Darapani a Katmandú (final).

Que por la decoración no sea

El viaje de ida, el 1 de octubre, duró cerca de nueve horas. Uno de los puentes principales que cruzaba el río Trishuli había sido arrastrado por la riada ocurrida menos de un mes antes. El desvío necesario obligaba a tomar una pista de tierra estrecha, con grandes baches, vadeo de cursos de agua, subidas, bajadas, vueltas, revueltas y que atravesaba varios pueblos. Las imágenes de gente trabajando en los campos, las construcciones rurales o los bancales de arroz hacían olvidar la incomodidad. La vía era la única posibilidad de alcanzar Darapani y de hecho conectaba con la carretera asfaltada que hubiéramos traído de haber existido el puente que colapsó.

Hasta aquí llegué
Cuatro en una moto. Lo normal.
Vadeo y cruce de autocares. "A ver si este pasa... no como el anterior"

La cabra, cómodamente instalada en la baca

Si, son vacas, no ovejas.

Comidas sencillas, pero ricas (pero no olvidéis decirles "not spicy, please".

No menos llamativo, en otro sentido muy diferente, eran las vistas sobre el río con edificios arrasados, grandes extensiones cubiertas por barro y tiendas de campaña para quienes habían perdido su vivienda (las tiendas, todas iguales procedentes de la ayuda China). Más abajo puedes acceder a un comentario sobre las catástrofes naturales en Nepal (*).

La gente cruza al otro lado y allí les espera otro transporte

En el viaje de vuelta (el 12 de octubre) el rodeo hasta llegar a la carretera principal fue más sencillo. Al tomar la pomposa y engañosamente llamada "highway Katmandú-Pokhara" pudimos poner a prueba nuestros nervios con los adelantamientos sin visibilidad, los coches que atajaban por los laterales de la carretera y las sorpresas varias que los conductores libraban sin mover una pestaña (los primeros kilómetros, pues luego desconectabas). 

El coche de los novios

La verdad es que... todo es mejorable. Ahora hemos hecho el viaje en un autocar privado, pero cuando vinimos al trekking del Annapurna lo hicimos en transporte público. Fue una jornada completa en un autocar con la puerta abierta (el asistente iba llamando a la gente para que entrara) abarrotado en tramos con personas y animales (cabra, gallinas) y una decoración entre caseta de feria, cuarto de estar y templo.

Se ven tiendas y pequeños restaurantes cada vez que hay unas casas. La gente se busca la vida para ganarse el sustento. Me llama la atención los mstradores y hornos de barro en la calle, que me recuerdan los existentes en Pompeya. No parece que hayan cambiado mucho.

Tanto a la ida como a la vuelta la parte del viaje más cercana al trekking era por pistas de montaña. En ambos casos, alucinantes por los precipicios laterales, baches, cascadas o vadeos. Esta parte la hicimos en todo-terrenos. En la ida, un vehículo no podía subir una rampa-torrente hasta que colocaron unas piedras y lo consiguió. Nuestro conductor bajaba hablando por teléfono, con un brazo en la ventanilla y riéndose.

 

Un trocito de carretera caído

Cascadas a diestro... sobre la pista
y a siniestro (tremenda)

Lo dicho, un auténtico espectáculo y... lo dicho también, en la parte de pista del trekking del Annapurna iba gente subida en lo alto del vehículo todo-terreno junto con bultos. Al pasar un torrente oímos que se caían cosas del techo. Por suerte no fueron personas lo que se cayó sino bultos. Íbamos con los dedos cruzados para que no fueran los nuestros.


Aquí puedes acceder al track del recorrido en Wikiloc. Lo ha grabado mi amigo Jose. No voy a colgar el mismo cuando ya lo ha hecho él. En el resto de artículos serán también suyos.

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(*) Catástrofes naturales en Nepal

La vida no es fácil en el Himalaya. Salvo en los pueblos más bajos, las vías de comunicación se limitan a senderos sujetos a deslizamientos de tierra y expuestos a riadas. El clima no ayuda: durante los meses del monzón, de junio a septiembre, se acumulan las lluvias que reblandecen el terreno. Las gargantas son muy inclinadas y los flujos de agua están sujetos a cambios bruscos provocados por avalanchas en los glaciares superiores y derrumbes.

Por otro lado, la propia cordillera del Himalaya es la manifestación de dos placas tectónicas que están empujándose y convergiendo varios centímetros al año. Cuando el empuje vence súbitamente alguna resistencia se produce un terremoto. El último de gran intensidad ocurrió en 2015 y causó unos 9.000 muertos.

Los nepalíes y tibetanos se han habituado durante siglos a convivir con estas dificultades y a rehacerlo todo. Desafortunadamente este año tuvieron una devastadora riada cuyos efectos hemos podido ver, si bien superficialmente, durante los viajes desde Katmandú.

No sólo eso, sino que la tragedia se repitió en una escala inferior, pero igualmente destructora muy poco tiempo después de pasar nosotros por allí. Las imágenes que hemos visto grabadas del flujo de barro y agua arrasando personas, poblaciones, puentes y campos de cultivo en el río Budhi Gandaki nos han sobrecogido. Sólo cuatro días antes habíamos pasado por esos mismos caminos que han desaparecido. El trekking del Manaslu se cerró y con toda seguridad seguirá cerrado durante esta temporada. Ya veremos si se puede reabrir para la próxima temporada, dentro de un año.


sábado, 24 de octubre de 2026

Katmandú. Indra Jatra y Dashain. Octubre 2026.

Acabamos de regresar de un viaje formidable. No bastan los tópicos para describir las sensaciones que provoca en nosotros la naturaleza y sus brutales manifestaciones, las ciudades que atrapan y abruman a la vez, los modos de vida o la amabilidad de los habitantes de Nepal.


Hace falta tiempo para asimilar tanta belleza como nos ofrecen el trekking del Manaslu y las ciudades imperiales (Katmandú, Bhaktapur y Patán). La suerte ha querido que en dos viajes a Nepal hayamos coincidido con dos celebraciones religiosas y sociales muy importantes. El "Indra Jatra" y el "Dashain"

 
 

El Indra Jatra es un festival conjunto hinduista y budista que moviliza a miles de personas en las calles de las ciudades del valle de Katmandú. Al finalizar la época de lluvias (el monzón) durante ocho días seguidos se homenajea a los dioses Indra y Kumari. Se hacen ofrendas a imágenes y esculturas en varios templos; se representan por las calles danzas con máscaras y disfraces de deidades, unas crueles, otras benefactoras, unas individuales y otras colectivas; los grupos y los enmascarados se mueven con rapidez entre la gente. Cientos de personas tocan instrumentos de percusión y decenas de bandas de música dan un respiro al bullicio entre medias.

El último día de celebraciones, acompañan a la multitud tres grandes carros de madera arrastrados por maromas y empujados. Los carros están chapados en metal dorado, van cubiertos de guirnaldas y llevan varios ocupantes que lanzan flores. Los dos primeros carros llevan a dos niñas que representan a las deidades Ganesh y Bhairav.

El tercer carro, el más grande y decorado, tiene una ocupante especial. No es una representación, es ni más ni menos que una diosa viviente: la Kumari (*)

 

Mucha gente se acerca a tocar el carro y llevarse la mano a la frente. Este carro sólo es arrastrado por mujeres.

El espectáculo en la plaza Durbar es increíble, antes, durante y después del desfile. Hay una algarabía constante de gritos, cánticos, percusión, frases dirigidas a la Kumari. Los movimientos de gente a veces están coordinados y a veces no así que lo más recomendable es encontrar un lugar desde donde verlo y no bajar a la plaza, en la que se apiñan miles y miles de personas. Todo es llamativo, desde las imágenes de deidades donde se hacen ofrendas hasta el líquido que beben los fieles en una de ellas, que procede de algún fermentado que pasa por las propias ofrendas antes de salir de la boca de la imagen divina.

El entrono, la plaza Durbar de Katmandú, es el mejor posible para disfrutar de algo que parece un sueño. Da la impresión de estar en el interior de una película, con los templos destacándose contra el cielo y ocupados por los nepalíes. Prácticamente no vemos turistas. Estamos rodeados por habitantes de Katmandú que nos sonríen y nos informan hablando en inglés sobre qué es lo que estamos viendo.


En este vídeo aparece uno de carros con la niña que representa a uno de los dioses.


Este es el carro de la Kumari; al comienzo se le ve la cara, impasible ella con sus tres añitos.

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El Dashain es la celebración que toma el relevo de la anterior. Es un evento cultural y religioso que se celebra en todo Nepal durante quince días, normalmente de octubre, dependiendo del calendario hindú.

Incluye varios días con diferentes ritos y celebraciones, pero en general es una especie de Navidad, en la que las familias se reúnen y comen juntos. Especialmente los tempos con mayor dedicación hinduista son una muestra de religiosidad y colorido formidables estos días.

De forma un tanto difícil de entender (dado su origen hinduista) se sacrifican animales, especialmente cabras. Los días previos (nosotros hemos coincidido con ellos) el trasiego de cabras es bien visible por todas parte, incluyendo los techos de los autocares.

En los días principales del Dashain se poducen grandes desplazamientos de personas a lo largo de Nepal (de hecho, estábamos preocupados por si los atascos de coches nos iban a retrasar en el trayecto hacia el aeropuerto el día que regresábamos)

En algunos lugares del país se levantan grandes columpios de bambú y por todas partes se vuelan cometas. 


Aquí puedes ampliar la información sobre el Dashain.

 

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* La Kumari es una niña elegida entre una comunidad concreta (Newarí). Es adorada como una diosa viviente por hinduistas y budistas siguiendo una tradición que data desde época medieval. La niña debe tener perfección física de acuerdo con unos estándares, además de superar varias pruebas y ritos. La actual tiene tres años de edad y fue elegida en septiembre de 2025.

Una vez elegida, debe vivir en un palacio del que sólo saldrá para esta celebración. Es educada, debe mostrarse sólo en las ocasiones que se establezcan y como curiosidad, no puede pisar suelo sagrado. Es diosa mientras no tenga una herida que sangre o cuando alcance la menstruación. Lo primero que ocurra será el momento de proceder a elegir una nueva Kumari. Aquí más información.