sábado, 1 de agosto de 2026

Cusco. Perú. 2026-07

Estoy despertando de un sueño: el viaje más alucinante de cuantos he hecho. Todo ha sido fascinante y memorable: paisajes, aventura, modos de vida, costumbres, comidas, montañas... Han sido tres semanas en Perú muy bien aprovechadas.

Teniendo en cuenta la cantidad de experiencias que hemos vivido y la intensidad de algunas, contarlo todo y mis impresiones, es misión imposible. Para no cansar, intentaré escribir por separado mi relato del viaje y los datos prácticos, comenzando por el primer lugar que visitamos: Cusco.

27 - 28 de junio. Volamos por la noche entre Madrid y Lima. Allí habíamos previsto un tiempo razonable para contar con imprevistos antes de tomar el segundo vuelo a Cusco, donde llegamos "a la hora de desayunar".


Dejamos las maletas en el hotel, que tiene preciosas vistas sobre el valle de Cusco y sus colinas circundantes. Tras descansar y tomarnos un mate de coca al que nos invitan nos vamos a pasear por la ciudad. Recorremos las calles más céntricas. Nos sorprendemos con la gente, las tiendas, los puestos y las vendedoras callejeras, los edificios coloniales, la algarabía y ambiente, especialmente en la plaza de Armas, un lugar lleno de vida las 24 horas del día. 

  

Comemos en el restaurante Kion Peruvian Chinese, Chino-peruano (recomendado por el del hotel). Extraordinario en todos los aspectos.

Caminamos junto a impresionantes restos incas en las fachadas del casco antiguo, que conserva el urbanismo de la que fue capital del imperio inca. Algunos muros se conservan tal y como eran hace más de 500 años. Imposible comprender como pudieron construir con unas rocas de granito tan grandes, con una precisión en las juntas como ninguna otra cultura y más sabiendo que no conocían el hierro ni la rueda. Sorprende particularmente la llamada "piedra de los doce ángulos".



Vemos las carrozas que han usado en alguno de los desfiles de las fiestas de junio: Corpus Christi, solsticio de invierno, Inti Raymi o fiesta del Sol y desfiles por el aniversario de Cusco... en fin, que se ve que les gustan mucho las fiestas.

 

Nos lo confirma una procesión cristiano-pagana que nos encontramos en una calle estrecha en la que bajan medio bailando medio desfilando personas trajeadas, algunas disfrazadas, una banda de música, estandartes de la cofradía o hermandad y un grupo de jóvenes que carga una manta llena con ofrendas (creo que son bollos de pan y pastas).


Cambiamos euros por soles donde nos recomendaron y vamos a comer a un restaurante chino-peruano extraordinario en calidad de la comida y en atención.

En la catedral, ya de noche, un grupo de jóvenes entran rezando en formación, suponemos que es una ceremonia de confirmación; una quinceañera celebra su fiesta con un aparatoso vestido; poco después, una patrulla del ejército arría la bandera de la plaza.


Estamos cansados, abrumados por todo lo que estamos viendo y mañana tenemos contratada una visita a varios monumentos arqueológicos, así que nos vamos a dormir pronto.

29 -junio

Hacemos un recorrido guiado por los yacimientos incas cerca de Cusco. Comenzamos en Qorikancha (la entrada no entra con el boleto turístico). Formidable palacio-templo del sol cuyos restos se conservaron como los cimientos de un convento que los dominicos construyeron encima. Seguimos sorprendiéndonos con la precisión en el trabajo de tallado de las piedras, en este caso además con formas rectangulares perfectas.

Seguimos por Sacsayhuaman, una fortaleza construida en una de las colinas que rodean Cusco. Los muros ciclópeos con piedras milimétricamente ajustadas, terrazas y restos de construcciones desprenden una gran sensación de poder y control.

 


Q’enqo es un centro religioso que aprovechó la rocas para construir un observatorio astronómico, una sala para embalsamar, altares de sacrificios, animales tallados y canales.



Tambomachay es otro centro religioso dedicado al culto del agua y como punto de descanso. Tienen acueductos, canales de agua, fuentes y baños de purificación.

 

 

El último centro arqueológico es Puka Pukará, una fortaleza de control del valle.

 

 

Vemos que hay mucha gente comiendo en el campo, como un Lunes de Aguas, pero masivo. Todos los montes, praderas y bosques de los alrededores están abarrotadas de gente. Hacen un horno en el suelo con piedras y asan su comida. Asusta un poco ver la cantidad de humo que provocan. Es una fiesta local muy arraigada que se celebra así. Otra fiesta más.

 


Al salir de  uno de los yacimientos arqueológicos vemos que están vendiendo tamales y Choclo. Los tamales están hechos con masa de maíz rellena con carne y verduras envuelta en hojas de plátano. Son muy ricos. El Choclo es maiz blanco gigante: Es único en el mundo. Se cultiva en el Valle Sagrado.

 

Por el camino nos paran en una cooperativa que fabrica productos de alpaca. Carmen compra cosas.

 

Volvemos a Cusco sobre las 14 h. Comemos en un restaurante con buena comida, pero mala ventilación (humo de la cocina) y nos vamos por el arco de Santa Clara a pasear por las cercanías del mercado de San Pedro, el más importante de Cusco. Los paisajes humanos, los productos, el ambiente en la calle, nos obliga a ir con los ojos como platos, alucinando a cada paso.

 
 
Vemos una procesión dedicada a la Virgen de los Remedios. Nos quedamos con ellos y seguimos por el barrio. Resultó que iba a juntarse con otra mucho mayor dedicada a San Pedro. El ambiente es de carnaval- procesión- bailes regionales, con varias bandas de música, petardos y cientos de personas movilizadas. Un auténtico viaje a otro mundo.

 

Compramos algo de fruta. El plátano “bizcocho”, pequeño y con la piel muy fina es una delicia.

 

 

En este enlace puedes acceder a una colección de fotos más completa de los días 28 y 29 de junio.


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Datos prácticos:

Vuelo Madrid a Lima con Air Europa. Salida 23.45 h Llegada el 28 a las 4,25 hora local (unas 12 horas). Espacio entre asientos escaso; menos mal que somos bajitos.  Maleta grande de hasta 23 kg y pequeña hasta 10 kg mas accesorio de cabina. Coste vuelos ida y vuelta: 1.257 €.

 

Vuelo Lima-Cusco con Latam. 7:05 - 8:25 h. Muy cómodo. Igual las maletas. Coste vuelos ida y vuelta: 207 €.

 

Tarjeta teléfono virtual. Hay que llevar alguna para tener comunicación con las empresas -excursiones, viajes, hoteles- y para facturar los vuelos. Yo compré tres tarjetas eSIMFlag que llevé ya instaladas y listas para activar (en los momentos en los que íbamos a estar en la montaña, sin cobertura, no me hacía falta tarjeta, así que compre para los primeros días en Cusco, para el último en Cusco tras regresar del Camino del Inca en Machu Picchu y los primeros en Huaraz hasta ir al trekking de Huayhuash y para los últimos en Huaraz y en Lima).

 

Hotel Cusco: Hostal Corihuasi. C/Suecia 561. Muy recomendable. Muy buen desayuno y si se viaja, buen picnic. Preciosas vistas, nada de ruido a pesar de estar muy céntrico y posibilidad de dejar las maletas mientras estamos fuera. Pequeño inconveniente: escaleras para llegar a las habitaciones, pero es solo los días de llegada y salida y tienen personal que ayuda. Está situado en una calle peatonal con bastante pendiente. Si el taxista o el Uber no quiere entrar marcha atrás, lo mejor es decirle que te deje o te recoja en los Salesianos (en la parte de arriba de la calle, a unos 30 m del hotel.

 

Cambio € a soles. C/ El Sol, cerca de la plaza Mayor y en dirección al templo del Qorikancha. Hay varias casas con buen cambio (1€ = 4,04 soles). En la mayoría de sitios se puede pagar con tarjeta, pero hay veces en las que es imprescindible el dinero en metálico (puestos en la calle o pagos durante los trekkings). En los hoteles cobran una comisión, sobre el 5%, si se paga con tarjeta.

Taxis. El aeropuerto de Cusco está en el centro de la ciudad, así que los transportes en taxi al hotel no son caros. En primer lugar intentamos contratar una furgoneta con Uber; cuando íbamos a cogerla el conductor nos pidió que le pagáramos más para compensar el aparcamiento. Decidimos anular el viaje, sacar algo de dinero (con un cambio poco favorable, pero era solo para pagar el taxi), y contratar un taxi de los que estaban dentro del aeropuerto. Nos costó más barato y nos llevó hasta la puerta del hotel.Para el regreso cogimos un Uber y muy bien también.

Entradas a monumentos: Compramos el Boleto Turístico General 130 soles = 37,5 €; vale para 10 días e incluye, las visitas del Valle Sagrado y algunos museos que visitaremos el último día de estancia en Cusco. Si no se desea visitar los museos y el Centro Qosco de arte nativo, valdría con el Boleto Turístico Parcial 70 soles= 17,5 €.

 


martes, 19 de mayo de 2026

Villadepera, Arribes de Zamora. 2026-05

Las Arribes de Zamora y Salamanca son fuente inagotable de belleza, patrimonio natural y cultural. Esta vez lo confirmamos en la localidad zamorana de Villadepera.


En un recorrido de 20 km nos encontraremos con notables restos etnológicos (fuentes, abrevaderos, bodegas, paredes o pozos), arqueología industrial y minera, un monumental y etéreo puente metálico, los brutales encajonamientos del cañón del Duero, la vegetación primaveral en su mejor momento y otras sorpresas geológicas como una torre situada junto al río y un balcón natural que -como un pequeño Preikestolen- se asoma en picado sobre el abismo.


Dejamos el coche cerca del “pozo la Fragua” y nos dirigimos hacia la torre de la iglesia. En su zaguán, a la misma altura que una cruz de madera, aún existe un panegírico -yugo y flechas incluidos- dedicado a los caídos en el bando vencedor de la guerra civil. Pasamos junto al añoso frontón y el museo de Arte Sacro, que recoge objetos religiosos procedentes de la iglesia de la Asunción y de capillas cercanas. Seguimos junto a varias casas sayaguesas. Las más perdidas nos dejan ver sus muros de piedra, adobe en las partes cubiertas, vigas de madera y barda de escobas bajo las tejas.

La calle de salida del pueblo está cuidada como sólo se puede hacer en lugares pequeños, adornada con multitud de flores en jardineras. Hacia las afueras sigue flanqueada por entradas a antiguas bodegas, huertas y un palomar.


El trazado está señalizado como PR. Nos desviamos hacia el Picón de Peña Blanca por una bonita cañada donde comienza el arroyo de Fuenteseca. La vegetación nos recuerda que este es el momento ideal para disfrutar del camino.


Pasamos junto a restos mineros, zanjas o calicatas, galerías, escombreras y otras construcciones. La mayoría de ellos tienen carteles informativos. Las galerías visitables tienen dimensiones modestas, no más de 25 m de longitud, suficiente para percibir la dureza del trabajo. Las explotaciones buscaban sobre todo filones de casiterita, de donde se extrae estaño. Merece la pena adentrarse en cada una de ellas.


Algunos tramos según nos acercamos al río están algo cerrados por la vegetación, aunque se puede seguir bien el camino.


Llegamos a Peña Blanca, situada cerca del nivel del agua. Es una torre granítica que destaca por su estética, aislamiento y verticalidad. De frente, al otro lado del río, se ve la entrada a la mina Dorinda, que tuvo un desarrollo mucho mayor que las labores de Peña Blanca y que fue explotada hasta 1979. 


(Parecidos razonables en Peña Blanca)

La mina Dorinda puede ser visitada (o al menos se podía) desde el pueblo de Carbajosa (Info en Ayuntamiento de Villalcampo: 980 554 778 o en barco con la empresa ZamoraNatural, 655 821 899)

                                                      La entrada de mina Dorinda, centro de la imagen, a la derecha

Seguimos una antigua pista minera que sorprende a veces por su anchura y construcción y más adelante por un sendero. Superada la subida, comenzamos a ver el Puente de Requejo o Puente Pino. 


Seguimos el sendero hasta llegar el recién inaugurado y aparatoso mirador de Peña Centigosa. Desde allí hay unas vistas preciosas sobre el Duero remansado por el embalse de Castro y el impresionante arco metálico sobrevolándole.



El puente, que une las comarcas de Sayago y Aliste, tiene tal ligereza y diseño que sorprende que fuera construido en 1914. La distancia entre los apoyos de su arco central es de 120 m y su altura sobre el río 90 m (no existía el embalse). En su momento fue el de mayor arco y anchura de España. Para salvar semejantes dimensiones, el ingeniero José Eugenio Ribera diseñó el puente de acero más ligero hasta ese momento. Su coste total fue de 599.000 pts, o lo que es lo mismo, 3.600 € actuales; la restauración llevada a cabo en 2023 ha costado más de un millón de euros.


Es difícil de entender que se construyera ahí y en ese momento una infraestructura tan formidable. Recomiendo hacer alguna búsqueda en Internet sobre el puente y su construcción. Este artículo de Wikipedia, explica lo básico. Este otro artículo es casi un libro, por si quieres ampliar conocimientos.

 


Desde el mirador continuamos hacia el molino del Cubo y hacia los caminos de la Barca y Folcañada, que seguimos (el camino de la Barca, antes de la construcción del puente llevaba a un embarcadero para una barcaza, unida por soga a ambas orillas, con la que se cruzaba el Duero). 


Abandonamos la pista. Seguimos por la parte alta del cañón hasta llegar a los Pueyos. Es un mirador natural sobrecogedor. Una roca que se eleva verticalmente sobre el río. En mi opinión, es un lugar que por si solo justifica la ruta.

 


Regresamos por el camino de Ritafermosa. Nos acercamos a ver la entrada de la mina del Carrascal (aquí, información para concertar visitas).


Otro punto notable antes de regresar es la fuente de la Santa. Se trata de un paraje donde hubo una ermita. Actualmente se conserva una antigua fuente cubierta por grandes lajas, varios pequeños abrevaderos tallados en roca y un merendero. En el lugar se sigue haciendo una romería anual, que coincidió el día anterior a pasar nosotros por allí. Tuvieron el detalle de dejarse olvidadas dos cervezas.

 


Llegamos al pueblo por el lado contrario al que salimos y de nuevo pasamos junto a huertas y elementos constructivos tradicionales, como un corral con la colección de columnas de soporte del techo más heterogénea que se pueda pensar, varias entradas de bodegas y un pequeño pontón de nombre curioso: ”puente de la Fuente la Rana”.


Por lo que vemos en carteles (y en el bar), Villadepera mantiene una envidiable vida cultural, a pesar de tener censados menos de 200 habitantes. Hay actividades programadas de lectura, música o forja. Sorprende y admira.


De vuelta en casa vi que una garrapata se había venido enganchada en mi pierna. Por el camino ya nos habíamos quitado otras dos. La vegetación, los animales y las temperaturas cada vez más altas hacen que sean un peligro casi todo el año. 

Las recomendaciones al respecto son usar repelentes, estar atentos para retirarlas lo antes posible (con pinza fina, cogiéndola lo más abajo posible y tirando perpendicularmente a la piel), limpiar la picadura con antiséptico, conservarlas en un tarro cerrado y vigilar la salud los días posteriores; si aparece fiebre u otros síntomas, acudir al Centro de Salud. 

Desafortunadamente, todo apunta a que las garrapatas van a seguir aumentando.


En este enlace puedes acceder a una colección de fotos más completa.

Y en este otro, al track de la ruta en Wikiloc.


miércoles, 6 de mayo de 2026

Camino de Jinama a Frontera. El Hierro, 2026-04

Recorremos uno de los caminos más atractivos de la isla del Hierro: el descenso desde el Mirador de Jinama hasta la Montaña de Joapira en Frontera. Allí están la Ermita de Nuestra Señora de Candelaria con su original campanario y el campo de lucha canaria.

El recorrido muestra la variedad de la isla. Si se parte desde la parte árida el contraste no puede ser mayor. 

El camino empedrado se precipita a veces por pendientes fuertes, siempre rodeado por una vegetación autóctona impactante.  Hay que descender con precaución; la humedad lo hace resbaladizo. Quien no tenga experiencia en caminar por terrenos resbaladizos e inclinados, mejor que no lo haga.


El muchos tramos pasa a través de fayales-brezales, multitud de flores y especies autóctonas como los grandes mocanes. En su día el camino de la subida de la Virgen de los Reyes pasaba por aquí; se conservan varios "descansaderos de la Virgen".

 El final baja de frente al valle, con terrazas cultivadas con viñas y huertas. Pero lo más atrae es la negra montaña de Joapira coronada por el blanco campanario de la iglesia y la propia iglesia. Mención aparte en el conjunto merece el contraste rojo y negro del campo de lucha canaria. 

Se haga o no el camino de Jinama una vista a Frontera es muy recomendable si se está en la isla del Hierro.

Aunque no tiene pérdida, aquí adjunto el track de Wikiloc.

En el siguiente enlace va una colección de fotos que incluye la visita a la Playa del Verodal y el paseo que hicimos por la costa desde el Arco de la Tosca hasta Arenas Blancas.