sábado, 7 de febrero de 2026

Sicilia 2026-02

La riqueza arqueológica, cultural y natural de Sicilia es enorme. Hace diez años la visitamos por primera vez. Hemos vuelto en una escapada de nueve días pero ... aún nos queda mucho por conocer.

La mayor y más poblada isla del Mediterráneo ha sido ocupada durante siglos por diferentes imperios. Sin agotar la lista de ocupantes, fenicios, cartagineses, griegos, romanos, bizantinos, normandos y españoles dejaron sus huellas. Nosotros tenemos debilidad por los griegos. Nos fascina caminar entre las gigantescas columnas caídas de la ciudad de Selinunte. También sentir como se ha mantenido el carácter sagrado del templo de Atenea en Siracusa, sobre el que se edificó el Duomo. Ambos lugares nos transportan en el tiempo. 

Son muy conocidos y visitados los yacimientos de Agrigento, Taormina o el teatro de Siracusa y sus espectaculares canteras. No obstante, hay otros lugares que conservan valiosos restos griegos en Catania, Segesta o Akrai. En Agrigento, aparte de los templos no hay que perderse la muralla y sus fortificaciones. También es imprescindible en mi opinión el museo, donde se conserva un atlante o telamón (hay otro en el yacimiento). Estas figuras, de 8 m de altura eran como la tercera parte de la altura total del templo de Zeus Olímpico. Ver la escala en el museo, sobrecoge. Se estima que el templo medía 112 m de largo, 56 m de ancho y las columnas 17 m de alto.

En este enlace puedes acceder a una colección de fotos que hemos hecho en Selinunte. Y aquí en Agrigento.

El teatro greco-romano de Siracusa asombra también por sus dimensiones, así como las canteras talladas al lado y el altar de sacrificios, el mayor de los conservados del mundo griego. A esto se añade el anfiteatro romano. Todos son la muestra de un poder económico y político impresionante.

Aquí puedes ver algunas fotos más de Siracusa - parque arqueológico de Neápolis.

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Las ciudades de Catania y Palermo también son espectaculares en su mezcla de majestuosidad, tradición, religiosidad y decadencia. Los mercados callejeros son un espectáculo, especialmente el de pescado de Catania, pero también los de Ballarò, del Capo y Vucciria en Palermo. Palacios e iglesias mayoritariamente barrocas se alzan casi en cada calle. 

El Palacio de los Normandos en Palermo y el cercano Duomo de Monreale son visitas obligadas, pero es un placer entrar en cualquier iglesia u oratorio y sorprenderse con su riqueza. También lo es perderse por las calle estrechas y descubrir los altares que ponen los vecinos en sus plazas y paredes.

En Catania coincidimos con los primeros días de la celebración de Santa Ágata, patrona de la ciudad. Calles, edificios y plazas estaban decoradas con iluminación. En varias iglesias se celebraban casi constantemente actos religiosos y procesiones. En mi opinión una visita obligada en esta ciudad es el teatro romano y el odeón.

En este enlace puedes acceder a una colección de fotos que hemos hecho en Catania y en Palermo. 

Aquí, por separado, de Monreale.

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Las ciudades barrocas del sureste de la isla forman un conjunto reconocido como Patrimonio de la Humanidad. Cada una de las ciudades del valle de Noto tiene edificios barrocos. Aunque no sea nuestro estilo preferido, el conjunto es fabuloso y las ciudades merecen ser conocidas con detenimiento.

En esta parte del viaje hemos visitado las ciudades de Agrigento (enlace arriba)  y 

Caltagirone,  

Ragusa 

Módica

Scicli

Noto 

Siracusa-Ortigia. En cada uno de los nombres puedes acceder a una colección de fotos.

 En este otro enlace puedes acceder a otra entrada que corresponde al viaje que hicimos en 2016 "Sicilia, arte y Volcanes".  

En aquella ocasión, además de Siracusa, Noto, Ragusa, Palermo, Selinunte y Agrigento, visitamos Taormina, Segesta y Akrai (restos de emplazamientos griegos), Palazzolo Acreide, la villa romana del Casale en Piazza Armerina, el Etna por su lado Norte y Sur, Los acantilados de Scala dei Turchi y la necrópolis de Pantálica.

Notas prácticas:

Volamos a Catania. Vuelo de Ryanair con salida de Madrid a las 6,35. En Catania desayunamos en el aeropuerto (al final hacica la izquierda hay una cafetería que se salva)

Del aeropuerto al centro de Catania la mejor opción es coger el bus "Alibus". Parada nada más salir de la terminal a la izquierda. Vale 4 €. Para volver desde Catania también es la mejor opción.

En Catania es imprescindible ver el mercado de la Peccheria, junto a la plaza del Duomo. De lunes a sábados sólo por la mañana.

Fuimos a Palermo en autocar. La estación está cerca de la central de trenes. Hay bastantes frecuencias. 14 €.

En Palermo teníamos reservado un coche de alquiler, que cogimos cuando salíamos de la ciudad (así nos ahorrábamos conducir por ella). Lo devolvimos en el aeropuerto de Catania el día antes de volver porque una de las personas que venía tenía que irse ese día. Al devolverlo en un sitio diferente tuvimos que pagar 109 €. Compensó y mucho. Moverse en coche es una enorme ventaja en Sicilia dada la gran cantidad de lugares de interés y las distancias.

Entre Agrigento y Caltagirone seguimos las instrucciones Google Maps. Fue un error; nos dirigió por carreteras del interior que en algunos casos eran caminos de cabras más que carreteras. Es preferible ir por la carretera de la costa.

Casi todos los alojamientos fueron apartamentos, con lo que pudimos comprar pescado fresco y desayunar a placer. Otros días fuimos a comer a restaurantes y pizzerías-trattorias. En Agrigento, recomiendo el restaurante Manhattan (léase Manatan).

  





viernes, 19 de diciembre de 2025

Patagonia. Cerro Calafate. 2025-12

El cerro Calafate se alza sobre la ciudad. Es un balcón extraordinario sobre el lago Argentino y el comienzo de un recorrido por la meseta desértica, la imagen más auténtica de la Patagonia fuera de las montañas. 

 
El día anterior habíamos llegado tarde desde el Chaltén. Bien fuera porque estábamos cansados y ya era tarde, porque no nos apetecía hacer más kilómetros de coche o por la experiencia del día del Perito Moreno en la que no pudimos tomar el catamarán, el caso es que nadie dio el paso de contratar el barco para visitar otros glaciares diferentes, aunque lo teníamos como uno de los objetivos.

Finalmente, algunos alquilaron bicicletas e hicieron una ruta junto al lago, otros descansaron y otros subimos al Cerro Calafate para bajar por la cascada del Desierto y el Cañadón.

La primera sorpresa viene nada más salir del pueblo. El track que seguimos pasa por una finca privada donde se prohíbe el paso. Bajamos al Cañadón, atravesamos el río con cierto peligro de resbalarnos y seguimos su curso para evitar las alambradas.

Subimos por una de las inclinadas canales que nos dejará en la meseta. A medida que ganamos altura ampliamos la visión sobre el lago. Las aguas azul turquesa son un espectáculo inolvidable. A la izquierda distinguimos con claridad el Cerro Aleta de Tiburón situado sobre el Perito Moreno y los témpanos desprendidos de los glaciares.

 
El día está frío y luminoso, con nubes en las montañas, pero hace un viento que nos obliga a ponernos toda la ropa que llevamos e incluso a echar de menos algún otro abrigo.

La sensación sobre la meseta arenosa es de autenticidad. Es un lugar inhóspito pero de una gran belleza. Estamos solos a pesar del mucho turismo que hay en el Calafate. Vemos formaciones rocosas provocadas por la erosión sobre todo eólica, plantas que se pegan al suelo y redondean para sobrevivir, multitud de flores primaverales, escarabajos y aves. La meseta parece extenderse sin fin por un lado y por el otro se precipita sobre el lago y el río Santa Cruz.

De regreso no nos queda más remedio que saltar vallas. Parece que en Patagonia todo el territorio está vallado. Los enormes latifundios o "estancias" son enormes. Aquí el pasto es pobre, por lo que el ganado (ovejas sobre todo y vacas) tiene que moverse para comer.

Es el final de nuestro viaje. Al día siguiente regresamos. Son cinco horas de vuelo desde Calafate a Buenos Aires (con una escala intermedia) y trece horas entre Buenos Aires y Madrid. A esto hay que sumarle el traslado entre aeropuertos y las colas interminables especialmente en el control de pasaportes. Sospechamos que nos tocó una huelga de celo, porque si no no se explica. Conviene tenerlo en cuenta cuando se planifique otro viaje. En cualquier caso merece la pena y mucho. Patagonia es uno de los lugares que todos los que amamos la naturaleza y la montaña deberíamos visitar.

En este enlace puedes acceder a más fotos de la ruta.

En este enlace puedes acceder al track de este recorrido (grabado por Joaquín). Ten en cuenta que pasa por fincas privadas por lo que lo suyo sería pedir permiso.

Este es el cuarto artículo sobre nuestra excursión a la Patagonia, aquí puedes acceder a los otros:

- Torres del Paine

- Perito Moreno

- Fitz Roy y Cerro Torre




Patagonia. Fitz Roy y Cerro Torre. 2025-12

Desde El Calafate nos trasladamos a El Chaltén, un pueblo con pocos años desde donde se sale caminando para hacer rutas por lagos, bosques, cascadas y cumbres míticas como el Cerro Torre y el Fitz Roy.

 
La increíble buena suerte que estábamos teniendo con el tiempo (meteorológico) se tuerce un poco. Lo previsto es que hubiéramos hecho un trekking de dos días, acampando en Poincenot, en la zona del Fitz Roy; la previsión de lluvias intensas nos obliga a cambiar de planes: en lugar de acampar hacemos rutas saliendo y regresando en el día al hotel del Chaltén.

El primer día, las expectativas son poco halagüeñas. Subimos a la laguna Capri con llovizna e incluso nieva. A media mañana, en contra de lo esperado, las nubes abren breves claros que nos permiten ver las cumbres más cercanas. Decidimos seguir avanzando.

 
Como "la fortuna ayuda a los audaces", y esto es Patagonia, famosa por sus cambios de tiempo, cuando llegamos a Poincenot las nubes juegan al escondite con las agujas del Fitz Roy y el cielo va despejándose para mantenerse así hasta la tarde.

 
Hemos hecho una subida muy lenta y el recorrido hacia las lagunas altas es largo; como mejor opción decidimos seguir hasta el mirador del precioso glaciar de Piedras Blancas, coronado por el Cerro Eléctrico. Las agujas del Fitz Roy aparecen y desaparecen entre las nubes. 



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Por la noche comienza a llover y se mantiene así durante casi todo el día siguiente. Unos cuantos aguerridos suben bajo la lluvia hasta la laguna Torre (las dos fotos que siguen son de Joaquín y Manolo). 

Carmen y yo optamos por quedarnos a leer y por la tarde vamos a ver la cascada El Chorrillo del Salto, que baja espectacular, cargada por las lluvias. Es un recorrido agradable de unos siete km, que completamos rodeando El Chaltén. 


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El tercer día, la mayoría de nosotros hacemos la ruta de la Loma del Pliegue Tumbado, con objeto de ver el Cerro Torre y un panorama general del macizo. Como es una ruta un tanto exigente, Carmen decide ir en sentido contrario hacia la zona del Fitz Roy donde fuimos el primer día.

 
La ruta pasa por una zona de bosque, asciende a un mirador y a una cumbre panorámicos. La cumbre del Cerro Torre no termina de despejarse, pero aún así es un recorrido precioso y con el aliciente de que hay muy poca gente. En la ladera final se encuentran fósiles de amonites y belemnites.
 

Carmen acierta totalmente con su ruta. Sube a la laguna de los Tres y a la laguna Sucia, donde disfruta de unas vistas brutales, lo más espectacular de la zona del Chaltén. El cielo despejado le permite ver las enorme paredes de las agujas. Echamos cuentas de lo que ha recorrido y... ha hecho más distancia y desnivel que nosotros. La primera foto de este artículo y la primera de las que siguen son de la laguna de los Tres. La última es de la Laguna Sucia.

Ese mismo día, regresamos a El Calafate.

En este enlace puedes acceder a una colección de fotos más completa de los tres días en el Chaltén.

Este es el tercer artículo de nuestra excursión a Patagonia. Si quieres, aquí puedes acceder a los otros:

- Torres del Paine

- Perito Moreno

- Cerro Calafate