martes, 19 de mayo de 2026

Villadepera, Arribes de Zamora. 2026-05

Las Arribes de Zamora y Salamanca son fuente inagotable de belleza, patrimonio natural y cultural. Esta vez lo confirmamos en la localidad zamorana de Villadepera.


En un recorrido de 20 km nos encontraremos con notables restos etnológicos (fuentes, abrevaderos, bodegas, paredes o pozos), arqueología industrial y minera, un monumental y etéreo puente metálico, los brutales encajonamientos del cañón del Duero, la vegetación primaveral en su mejor momento y otras sorpresas geológicas como una torre situada junto al río y un balcón natural que -como un pequeño Preikestolen- se asoma en picado sobre el abismo.


Dejamos el coche cerca del “pozo la Fragua” y nos dirigimos hacia la torre de la iglesia. En su zaguán, a la misma altura que una cruz de madera, aún existe un panegírico -yugo y flechas incluidos- dedicado a los caídos en el bando vencedor de la guerra civil. Pasamos junto al añoso frontón y el museo de Arte Sacro, que recoge objetos religiosos procedentes de la iglesia de la Asunción y de capillas cercanas. Seguimos junto a varias casas sayaguesas. Las más perdidas nos dejan ver sus muros de piedra, adobe en las partes cubiertas, vigas de madera y barda de escobas bajo las tejas.

La calle de salida del pueblo está cuidada como sólo se puede hacer en lugares pequeños, adornada con multitud de flores en jardineras. Hacia las afueras sigue flanqueada por entradas a antiguas bodegas, huertas y un palomar.


El trazado está señalizado como PR. Nos desviamos hacia el Picón de Peña Blanca por una bonita cañada donde comienza el arroyo de Fuenteseca. La vegetación nos recuerda que este es el momento ideal para disfrutar del camino.


Pasamos junto a restos mineros, zanjas o calicatas, galerías, escombreras y otras construcciones. La mayoría de ellos tienen carteles informativos. Las galerías visitables tienen dimensiones modestas, no más de 25 m de longitud, suficiente para percibir la dureza del trabajo. Las explotaciones buscaban sobre todo filones de casiterita, de donde se extrae estaño. Merece la pena adentrarse en cada una de ellas.


Algunos tramos según nos acercamos al río están algo cerrados por la vegetación, aunque se puede seguir bien el camino.


Llegamos a Peña Blanca, situada cerca del nivel del agua. Es una torre granítica que destaca por su estética, aislamiento y verticalidad. De frente, al otro lado del río, se ve la entrada a la mina Dorinda, que tuvo un desarrollo mucho mayor que las labores de Peña Blanca y que fue explotada hasta 1979. 


(Parecidos razonables en Peña Blanca)

La mina Dorinda puede ser visitada (o al menos se podía) desde el pueblo de Carbajosa (Info en Ayuntamiento de Villalcampo: 980 554 778 o en barco con la empresa ZamoraNatural, 655 821 899)

                                                      La entrada de mina Dorinda, centro de la imagen, a la derecha

Seguimos una antigua pista minera que sorprende a veces por su anchura y construcción y más adelante por un sendero. Superada la subida, comenzamos a ver el Puente de Requejo o Puente Pino. 


Seguimos el sendero hasta llegar el recién inaugurado y aparatoso mirador de Peña Centigosa. Desde allí hay unas vistas preciosas sobre el Duero remansado por el embalse de Castro y el impresionante arco metálico sobrevolándole.



El puente, que une las comarcas de Sayago y Aliste, tiene tal ligereza y diseño que sorprende que fuera construido en 1914. La distancia entre los apoyos de su arco central es de 120 m y su altura sobre el río 90 m (no existía el embalse). En su momento fue el de mayor arco y anchura de España. Para salvar semejantes dimensiones, el ingeniero José Eugenio Ribera diseñó el puente de acero más ligero hasta ese momento. Su coste total fue de 599.000 pts, o lo que es lo mismo, 3.600 € actuales; la restauración llevada a cabo en 2023 ha costado más de un millón de euros.


Es difícil de entender que se construyera ahí y en ese momento una infraestructura tan formidable. Recomiendo hacer alguna búsqueda en Internet sobre el puente y su construcción. Este artículo de Wikipedia, explica lo básico. Este otro artículo es casi un libro, por si quieres ampliar conocimientos.

 


Desde el mirador continuamos hacia el molino del Cubo y hacia los caminos de la Barca y Folcañada, que seguimos (el camino de la Barca, antes de la construcción del puente llevaba a un embarcadero para una barcaza, unida por soga a ambas orillas, con la que se cruzaba el Duero). 


Abandonamos la pista. Seguimos por la parte alta del cañón hasta llegar a los Pueyos. Es un mirador natural sobrecogedor. Una roca que se eleva verticalmente sobre el río. En mi opinión, es un lugar que por si solo justifica la ruta.

 


Regresamos por el camino de Ritafermosa. Nos acercamos a ver la entrada de la mina del Carrascal (aquí, información para concertar visitas).


Otro punto notable antes de regresar es la fuente de la Santa. Se trata de un paraje donde hubo una ermita. Actualmente se conserva una antigua fuente cubierta por grandes lajas, varios pequeños abrevaderos tallados en roca y un merendero. En el lugar se sigue haciendo una romería anual, que coincidió el día anterior a pasar nosotros por allí. Tuvieron el detalle de dejarse olvidadas dos cervezas.

 


Llegamos al pueblo por el lado contrario al que salimos y de nuevo pasamos junto a huertas y elementos constructivos tradicionales, como un corral con la colección de columnas de soporte del techo más heterogénea que se pueda pensar, varias entradas de bodegas y un pequeño pontón de nombre curioso: ”puente de la Fuente la Rana”.


Por lo que vemos en carteles (y en el bar), Villadepera mantiene una envidiable vida cultural, a pesar de tener censados menos de 200 habitantes. Hay actividades programadas de lectura, música o forja. Sorprende y admira.


De vuelta en casa vi que una garrapata se había venido enganchada en mi pierna. Por el camino ya nos habíamos quitado otras dos. La vegetación, los animales y las temperaturas cada vez más altas hacen que sean un peligro casi todo el año. 

Las recomendaciones al respecto son usar repelentes, estar atentos para retirarlas lo antes posible (con pinza fina, cogiéndola lo más abajo posible y tirando perpendicularmente a la piel), limpiar la picadura con antiséptico, conservarlas en un tarro cerrado y vigilar la salud los días posteriores; si aparece fiebre u otros síntomas, acudir al Centro de Salud. 

Desafortunadamente, todo apunta a que las garrapatas van a seguir aumentando.


En este enlace puedes acceder a una colección de fotos más completa.

Y en este otro, al track de la ruta en Wikiloc.


miércoles, 6 de mayo de 2026

Camino de Jinama a Frontera. El Hierro, 2026-04

Recorremos uno de los caminos más atractivos de la isla del Hierro: el descenso desde el Mirador de Jinama hasta la Montaña de Joapira en Frontera. Allí están la Ermita de Nuestra Señora de Candelaria con su original campanario y el campo de lucha canaria.

El recorrido muestra la variedad de la isla. Si se parte desde la parte árida el contraste no puede ser mayor. 

El camino empedrado se precipita a veces por pendientes fuertes, siempre rodeado por una vegetación autóctona impactante.  Hay que descender con precaución; la humedad lo hace resbaladizo. Quien no tenga experiencia en caminar por terrenos resbaladizos e inclinados, mejor que no lo haga.


El muchos tramos pasa a través de fayales-brezales, multitud de flores y especies autóctonas como los grandes mocanes. En su día el camino de la subida de la Virgen de los Reyes pasaba por aquí; se conservan varios "descansaderos de la Virgen".

 El final baja de frente al valle, con terrazas cultivadas con viñas y huertas. Pero lo más atrae es la negra montaña de Joapira coronada por el blanco campanario de la iglesia y la propia iglesia. Mención aparte en el conjunto merece el contraste rojo y negro del campo de lucha canaria. 

Se haga o no el camino de Jinama una vista a Frontera es muy recomendable si se está en la isla del Hierro.

Aunque no tiene pérdida, aquí adjunto el track de Wikiloc.

En el siguiente enlace va una colección de fotos que incluye la visita a la Playa del Verodal y el paseo que hicimos por la costa desde el Arco de la Tosca hasta Arenas Blancas.

Las_Playas-Miradores_Isora_y_Playas-Las_Casas-Parador. El Hierro, 2026-04.

Ruta exigente que recorre la zona próxima al golfo de Las Playas, en el Sureste de la isla. Hacemos la ruta circular saliendo desde Las Playas, frente al Roque de la Bonanza

 

 
Básicamente es la ruta que hicimos hace tres años, pero en sentido contrario, así que dejo aquí un enlace al artículo que publiqué entonces.

Incluyo aquí un enlace al track de Wikiloc donde hago la descripción general y de una variante que seguimos al comienzo.

Aquí, un enlace a un resumen de fotos de este año




martes, 5 de mayo de 2026

Lavas de la Restinga. El Hierro. 2026-04.

Pasear por las lavas de la Restinga es como hacerlo por otro planeta. Las formas de las lavas viscosas provocan asombro y sorpresa a cada paso. Hacemos el recorrido por la tarde y vemos anochecer en la cala de Tacorón.

 

En un tramo corto se pasa sobre  coladas volcánicas que dan lugar a formas muy distintas en función de fueron creadas por lavas fluidas (llamadas "pahohoe") o viscosas ("Aa"). Las primeras dan lugar a formas cordadas, extensos campos y gran variedad de tubos volcánicos. Las lavas viscosas son ásperas, deformadas, crean domos y acumulaciones.

En la cala de Tacorón, además de disfrutar de un buen baño, nos quedamos a ver anochecer. Las paredes van cambiando su color. El espectáculo de la puesta de sol unido a las tonalidades cambiantes es imposible de olvidar.

En este enlace puedes acceder a una colección de fotos de la jornada en la ruta del Agua, Hoya del Morcillo, Lavas de la Restinga y Cala de Tacorón.

Aquí puedes acceder al track en Wikiloc.

Tamaduste. El Hierro. 2026-04

Regresamos a la isla del Hierro. Parece increíble que en un territorio pequeño como este se concentren lugares con una variedad y belleza tan grandes.

Hace poco más de tres años hicimos nuestra primera incursión en la isla. Ahora, y nuevamente gracias a nuestro amigo Luis (salmantino-herreño) volvemos para seguir descubriéndola.

En pocos sitios se puede hacer lo que aquí: en el mismo aeropuerto calzarnos las botas y en unos minutos estar en Tamaduste caminando entre coladas volcánicas y acantilados esculpidos por la erosión. El fácil sendero nos lleva entre rocas con colores y formas sorprendentes.

 
A pesar de conocerlo, seguimos admirándonos con las columnas basálticas azotadas por el mar. En el Roque de las Gaviotas las columnas parecen metamorfosearse en manos gigantes que sostienen el islote.

La ruta no tiene pérdida Hay un único sendero que sale desde la parte alta del pueblo de Tamaduste. Se hace de ida y vuelta, tan largo como se quiera.

En este enlace puedes acceder a una colección más amplia de la costa de Tamaduste.

En este enlace, un artículo con más fotos de nuestra excursión de 2023.