08/07
Salimos muy temprano desde Huaraz. Vamos seis personas al trekking de ocho días. Con nosotros van un guía principal, otro auxiliar y un cocinero. En el lugar de comienzo del trekking nos esperan dos muleros con 10 burros y un caballo.
El viaje es un espectáculo de barrancos e inclinadas carreteras de tierra que se retuercen. De vez en cuando se ven restos de desprendimientos.
Llegamos a Quartelhuaín. Comenzamos la marcha mientras los muleros cargan el equipaje. Ya hemos pagado dos peajes, uno en Llamac y otro aquí. Hay que conservar los recibos porque nos los pedirán a la vuelta. Si alguien no lo tuviera, tendría que pagar de nuevo.
Hace frío. Pisamos nieve fresca antes de llegar al primer collado “Qaqanan punta” (4.660 m). Al fondo vemos montañas de colores. Creo que coinciden con una mina por la que hemos pasado al venir. Tras el collado, un valle glaciar gigantesco, y una laguna (Pucacocha). Al fondo, montañas con glaciares modestos.

Seguimos el valle hasta que se junta con otro río que viene del Sur. El giro del camino es como descorrer un telón. Súbitamente aparecen grandes montañas y glaciares que se descuelgan. Son el Ninashanca y destacando, el Rondoy y el Jirishanca. Las primeras interjecciones manifiestan la impresión que nos causa.
El campamento está situado delante de la laguna Mitucocha, cuyas aguas reflejan las montañas. Tenemos cuatro tiendas dobles para dormir y otras dos grandes, una para comedor y otra de cocina. Hay unas cabinas con retretes y fregadero donde recoger agua. Llevamos filtro para potabilizar, pero no hace falta: nos dan el agua hervida que pedimos.
Ya nos han cobrado el tercer peaje. Los cobros los hacen las comunidades locales por las que vamos a ir caminando. La recaudación, en teoría es para mantener los campamentos, los caminos y los servicios y una parte como ingreso para los habitantes de los términos municipales. Lo de los servicios… ya os digo yo que no lo justifican. Hay demasiada gente, muy pocas instalaciones y casi nulo mantenimiento. Desafortunadamente, en ocasiones hay que buscarse la vida, lo que va en contra de los propios intereses de los habitantes. Esperemos que no maten a la gallina de los huevos de oro.
Hemos comido por el camino ¡con platos y cubiertos! Al llegar al campamento tomamos un té y por la tarde cenamos. De 7,30 a 8 de la tarde ya estamos en los sacos, con una botella de agua caliente dentro (que nos dieron en la cena a quienes la pedimos). El agua servirá para beber al día siguiente, aunque nos llenan las bolsas de hidratación y cantimploras que les dejamos por la noche.
Aquí puedes acceder a una colección más completa de fotos.
Aquí, al track de la jornada en Wikiloc.





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