viernes, 3 de marzo de 2023

Santa Comba de Bande, Ourense.

La iglesia de Santa Comba de Bande (o de San Trocado y Santa Comba) es uno de los ejemplos mejor conservados de arte visigótico de la península ibérica. Sabiendo que nuestro camino de regreso pasaba cerca, no podíamos dejar de conocerla.

Tras disfrutar del patrimonio arquitectónico del Parque Nacional de Peneda-Gerês y de sus cascadas y senderos, regresamos por Portela do Homem. A cuatro kilómetros desde el paso hay un grupo de miliarios romanos concentrados que proceden -como los situados al otro lado- de la Vía Nova o calzada XVIII entre Astorga y Braga.

La presencia romana se sigue manifestando al final del puerto, en Caldas de Lobios, donde hay unas termas reutilizadas como balneario. En el exterior e interior del río Caldo, surgen aguas termales que se aprovechan incluso en días fríos como este.

La siguiente imagen que nos encontramos es la de los hórreos (aquí llamados "canastros") de Zapateiros, en Lobios. El modo de vida no era tan diferente a uno y otro lado de "la raya".

Poco más allá llegamos a la iglesia de Santa Comba de Bande, situada en la aldea, al comienzo de la ladera hacia el río Limia. La situación del recinto favorece una visión desde arriba. 

Según la información de los paneles, fue construida en el s. VII (sobre el año 675) y restaurada en el 872 según un documento del monasterio de Celanova (existen dudas sobre si la fecha se escribió deliberadamente falsificada). 

Tiene forma de cruz griega, aunque a lo largo de los siglos se le hicieron añadidos para convertirla en convento. Actualmente solo se mantiene uno de ellos a un lado y el pórtico, sobre el que se levantó una espadaña, que claramente no tienen que ver con el estilo original. Fue y es zona de paso de peregrinos hacia Santiago.

La imagen interior es austera, pero armoniosa. Las bóvedas de cañón con ladrillos de las naves se cruzan en el cimborrio elevado, con cuatro ventanas abocinadas. Los ladrillos marcan las aristas y un adorno tallado en piedra recorre los muros en horizontal.


El ábside está cubierto de pinturas de origen medieval y queda separado del resto por un arco toral con forma de herradura, cuyos lados se apoyan en dos pares de columnas de mármol con capiteles corintios. 



Aparte de las columnas y capiteles hay otros elementos romanos reutilizados, como un miliario que sirve de base a una pila bautismal y varias aras grabadas. El tablero y pie del altar son de tradición paleocristiana, de fechas asimilables a la de la construcción de la iglesia. Tras el altar, un ventana con celosía tallada.

También hay un sarcófago de gran tamaño donde al parecer estuvo San Trocado (San Torcuato), discípulo del apóstol Santiago (sus restos se llevaron en 1.601 al monasterio de Celanova). La anécdota de su lápida es que los peregrinos la arañaban para quedarse en su uñas con polvo sagrado.


Es el templo cristiano más antiguo de Galicia, si bien existe una polémica sobre su antigüedad, no sobre este sino sobre todos los templos visigóticos. Según algunos expertos se construyeron después de la invasión islámica del 711. Sin embargo, en este caso, pruebas hechas en algunos ladrillos los datan más cerca de la fecha original.



En cualquier caso, este está muy bien conservado en su parte interior. Los paramentos, bóvedas y decoraciones talladas son originales. Transmite emoción.

Como nota práctica, en internet aparece el teléfono de la persona que se encarga de enseñarla (675182344). Es conveniente llamar el día anterior.

Siguiendo la carretera se llega a las termas romanas de Bande, que quisimos visitar. No me lo podía creer cuando llegamos: el embalse "Encoro das Conchas" en el río Limia, inaugurado en 1949 dejó bajo su nivel máximo de agua las termas, el puente romano "Ponte Pedriña" y la parte de los restos del campamento "Aquis Querquennis". Solo se pueden ver (y usar las aguas termales) cuando el agua del embalse baja. Sin comentarios.


jueves, 2 de marzo de 2023

Parque Nacional de Peneda-Gerês. Cascadas y senderos. Portugal

El parque Nacional de Peneda-Gerês, al Noroeste de Portugal es una región de montaña, con  sierras y valles excavados por ríos que se despeñan rápidamente creando barrancos y cascadas. 

Cascada de Portela do Homem

En el artículo anterior comentaba alguno de sus aspectos patrimoniales e históricos. A finales de febrero no es el mejor momento para disfrutar de la riqueza botánica de sus bosques; nuestro objetivo en esta ocasión es obtener una visión global, disfrutar de sus paisajes, senderos y cascadas.

Nos alojamos en la turística villa termal de Caldas de Gerês, un lugar situado de forma estratégica para desplazarnos por el Parque. 

Miradouro da Pedra Velha

El primer día vamos por la carretera de los miradouros de Pedra Velha, un conjunto de varios miradores con una amplia vista sobre el valle de Gerês y el embalse de Caniçada. Como en muchos otros sitios, aparte de los miradores con barandillas y peldaños, hay un merendero bien cuidado.

Tras subir al miradouro das Rocas nos dirigimos hacia la cascada de Arado, una de las más conocidas del Parque. Por pista de tierra llegamos hasta un puente desde donde salen unas escaleras hasta el mirador de la cascada. La vista es realmente bonita. 

Cascada de Arado

Continuamos aguas arriba para explorar algunas de las pozas y cascadas superiores. Casi todas las gargantas disponen de pozas de baño. El agua está muy limpia, pues no hay poblaciones ni usos ganaderos aguas arriba. No obstante, son ríos de corto recorrido y supongo que muy estacionales.

En el río Arado

Regresamos para ir hacia la aldea de Ermida, desde donde haremos un recorrido que nos llevará por un par de miradores y la cascada Rajada hasta la de Várceas. Tanto en Ermida como de los pueblos al otro lado del valle, hay terrazas bien construidas y conservadas. Se ven construcciones tradicionales incluidos algunos espigueiros. Algo característico del lugar son las separaciones entre huertas que se hacen mediante emparrados muy altos; incluso vemos como una gran roca ha sido preparada para que las parras la cubran. 

Roca "cosida" por emparrado

Caminamos por varias calles empedradas y pistas con vistas amplias sobre el valle. En el mirador de Silhas llama la atención el tremendo desprendimiento de rocas que se ha producido en una ladera.

A pesar de sus valores innegables, en mi opinión, no merece la pena hacer el sendero circular señalizado en esta época del año, con el bosque invernal y la subida por una ladera un tanto incómoda por los matorrales. Es preferible ir directamente a la cascada de Várceas y entretenerse allí, que merece la pena.

Cascada de Várceas o de Tahiti

La sucesión de cascadas de Várceas en el río Arado es espectacular. Bajamos por un sendero en la orilla derecha viendo cada uno de los saltos hasta que ¡sorpresa! el camino se cierra en una valla donde dice que es una propiedad privada. Es curioso, porque por debajo se distinguen pasillos, peldaños y escaleras que bajan hacia la parte final de las cascadas, la que tiene mayor caída. Es evidente que ha habido algún desacuerdo con el propietario del terreno tras construir la infraestructura.

Nuestro espíritu explorador nos lleva al otro lado de la garganta. Un sendero poco pisado nos lleva hasta la parte inferior del río Fafiao, que se junta con el Arado al final de las cascadas. Desde allí subimos junto a las cascadas y seguimos por un antiguo canal, parte del cual está tallado en un tronco de madera. El desvío nos permite ver la totalidad de los saltos de Várceas.  




Para completar la jornada decidimos hacer un cambio radical. Vamos desde la zona "acuática" a un laberinto de rocas situado al otro lado del valle, camino hacia Campo do Geres. Su nombre: Fenda da Calzedónia. En la zona existe un poblado fortificado de la edad del hierro, después ocupado por los romanos. Es un terreno donde los grandes bloques graníticos formas cavidades, huecos, túneles y pasillos espectaculares. El desafío es atravesarlo, pero no es misión sencilla e incluso tiene peligros importantes de caída. Hay que moverse con mucha precaución y evitar las zonas resbaladizas (lo que era un problema estos días en que las temperaturas eran muy bajas). Es un lugar para literalmente perderse sin prisas y con seguridad.

 Fenda de Calzedónia

El último día de nuestra estancia nos centramos en el valle del balneario. Comenzamos en el miradouro de Preguiça y seguimos el trilho señalizado que nos lleva, primero paseando por la ladera del bosque y después por el valle sobre la antigua calzada romana hasta la cascada de Leonte. De regreso, pasamos por la cascada de Laja. El valle está delimitado al norte por la portela de Leonte, razón por la que los ríos tienen un recorrido, y en consecuencia un caudal, escaso.

El camino de Preguiça es entretenido, variado y sencillo (unos 5 km de longitud y 240 m de desnivel acumulado), con un tramo muy bien conservado de calzada, un chozo de falsa cúpula, las cascadas y el bosque de robles, con acebos, madroños y árboles introducidos muchos años atrás que aunque no tienen nada de autóctonos, ya forman parte del paisaje. Las laderas más soleadas están teñidas del amarillo de las mimosas.


Calzada vía Nova o XVIII de Antonino, Astorga - Braga

Después subimos a la Portela de Homem y hacemos el recorrido por la calzada hacia los restos del antiguo y poderoso puente romano (Ahora hay una pasarela de madera). A su lado se han acumulado varios miliarios. En la parte portuguesa de la vía romana que comunicaba Astorga con Braga se encontraron 150. En Orense se encontraron en la misma vía 116 y de hecho está expuesto también un grupo cerca de la frontera.

Miliarios romanos

Continuamos en descenso hasta el ponte Feia, que tiene vigas de madera. Desde allí se ve una sucesión de pozas y cascadas escalonadas en el río Homem. El conjunto es de gran belleza e invita a recorrer el lecho del río junto a sus aguas transparentes.

Ponte Feia

Pozas del Homem

De regreso, nos desviamos para conocer la cascada de Homem, otra de las más visitadas del Parque, también de preciosa estética. 

Cascada de Portela do Homem

Ya por la tarde regresamos hacia Galicia, donde tenemos programada una visita espectacular que comentaré en el siguiente artículo de este blog.

Pincha aquí para acceder a una colección de fotos más completa.


miércoles, 1 de marzo de 2023

Castro Laboreiro, Lindoso y Soajo. Peneda-Gerês. Portugal.

El Parque Nacional de Peneda-Gerês está situado al Noroeste de Portugal. Ocupa la zona exterior de un amplio arco que dibuja la frontera con España; la parte interior del arco se corresponde con la Baixa Limia y Serra do Xurés, en la provincia de Ourense. Se unen aquí el mayor Parque Natural de Galicia y el único Parque Nacional de Portugal. La zona tiene un enorme interés desde el punto de vista histórico, patrimonial y natural. 

Entramos en Portugal por Ameijoeira, donde se percibe un cambio radical en carreteras, paisaje y modo de vida. Vemos a tres mujeres vestidas de negro charlando junto a una casi enigmática construcción de piedra. Los perros pastores de un pequeño rebaño de ovejas me ponen a prueba antes de hablar con ellas. El edificio es un horno comunal. No es una reliquia reconstruida, sino un horno que ha sido y sigue siendo usado. Me lo abren para ver su interior.


Vamos hacia Castro Laboreiro, nuestro primer destino del día. Los afloramientos rocosos se van haciendo más abundantes y crean un paisaje agreste, con personalidad única. Pequeñas aldeas situadas en puntos elevados salpican el paisaje: son las brandas, seña de identidad de las migraciones cortas que se producían entre estas, en verano, y las inverneiras o zonas de invierno situadas en los valles. Las viviendas y establos dan testimonio de la abundancia del granito y de lo sólidamente que se construía. 

Castro Laboreiro está situado junto al río del mismo nombre. Se sabe que tuvo ocupación desde tiempos remotos, pues existen restos arqueológicos en su proximidad y su castillo se construyó sobre un castro.

La aldea conserva edificios en piedra, una iglesia de origen románico, varios puentes de gran valor, molinos y el castillo de época medieval. Es un lugar muy visitado, con razón. Me imagino que con buen tiempo puede ser un tanto agobiante, aunque la mayoría de la gente se limite a pasear por el pueblo, asomarse al mirador y comer en uno de los restaurantes de la zona nueva. En los alrededores hay varios "trilhos" o senderos bien señalizados.

Hacemos un pequeño recorrido por el río. El "Ponte Velha" o "Ponte dos Mouros" fue construido (al menos tal y como se conserva hoy) entre los siglos XV y XVI. Está situado junto a varios molinos y una sucesión de preciosas cascadas que se descubren a medida que perdemos altura por un camino dotado con peldaños metálicos en algunos puntos.

El castillo, cuyos restos son del s XIII, no está situado en el mismo pueblo sino en un cerro elevado. Hay que seguir un corto sendero señalizado. Merece la pena conocerlo, pues aparte de las vistas sobre el entorno hace sentir la idea de poder y control que tenían sus propietarios. Conserva una potente muralla adaptada al relieve natural, varias puertas y restos de construcciones interiores. 

De camino al castillo, una escultura de 2022 muestra la cabeza de un perro, homenaje al "cao de Castro Laboreiro", raza de mastín apreciada como guardián y pastor.

En las proximidades hay otros puentes de gran belleza, destacando el de Cava da Velha, romano del s. I y cuyo pavimento se renovó en el s. XIII. Es monumento nacional.

Cerca del anterior, los de Assureira y Dorna, ambos de origen romano y con elementos posteriores medievales y modernos, también son evocadores y su entorno es precioso.

El siguiente lugar que visitamos es Lindoso, también próximo a la frontera. Su poderosa fortaleza, escenario de multitud de enfrentamientos, destaca en lo alto del pueblo. 


Pero lo que atrae verdaderamente la atención, por lo inusual de su número y conservación, es un conjunto de 64 hórreos, aquí llamados "espigueiros" que ocupa la ladera entre el pueblo y el castillo. Tienen forma rectangular y diferentes tamaños, pues posiblemente cada uno pertenecía a una familia. Están construidos en granito y en su gran mayoría las cubiertas son también de piedra, así como las paredes que dejan estrechos huecos verticales de ventilación.


Cada pie soporta una piedra redonda, denominada "tornarratos", o bien dos pies de una misma fila cargan con una única piedra ovalada o rectangular. Apoyadas en estas se asientan los dinteles o vigas de inferiores. 

La mayoría de ellos están adornados con cruces o figuras. Hemos leídos que al parecer (en su configuración actual) se comenzaron a construir desde el s. XVIII.


El conjunto de espigueiros para secado y almacenamiento de grano (especialmente maíz) y la era comunal sorprenden como un golpe inesperado. La primera vez que lo veo me recuerda a un conjunto de mausoleos en un cementerio o de capillas ofrecidas a una pléyade de deidades. Después, caminando entre ellos, asomándonos bajo el bosque de columnas que los sostienen nos cuesta trabajo comprender el esfuerzo constructivo llevado a cabo.

Unos kilómetros más hacia el interior llegamos Soajo. Los bancales en las afueras del pueblo son otra muestra de la lucha por el aprovechamiento de terreno cultivable.

Aquí también tenemos la oportunidad de admirar un buen conjunto de espigueiros, en este caso veinticuatro, situados en un afloramiento rocoso. La impresión monumental se incrementa por el hecho de estar situados en una altura superior con respecto al entorno, como una especie de pequeña colina de la acrópolis griega.


Otro aspecto curioso de la región son las vacas cachenas, descaradas, inquietas y con una cornamenta espectacular. La de la foto de debajo parece estar en un desfile de modelos. 

En Soajo también tienen una escultura de homenaje a su perro, el "cao sabujo da serra do Soajo". Al parecer le enviaban cada año a los reyes cinco cachorros y este a cambio les eximía de impuestos. Desconozco si se trata de la misma raza que el Cao de Castro Laboreiro o es otra.

Aquí puedes acceder a una colección de fotos más completa de la jornada

En el siguiente artículo del blog comento más sobre el parque Nacional de Penedas-Gerês, en sus aspectos de cascadas y senderos. La zona es tan atractiva que requiere de más de un viaje.