lunes, 15 de marzo de 2021

Cañón del Río Lobos. Soria. 03-2021

Algunos lugares son imprescindibles. Hay que visitarlos. No importa su popularidad; siempre hay la posibilidad de encontrar fechas o condiciones climatológicas que faciliten una visita tranquila e incluso sin gente.

El paisaje, formado especialmente por erosión fluvial, ofrece panorámicas muy hermosas, aparte de su importancia natural por aspectos geológicos, botánicos y faunísticos. Las paredes están cuajadas de recovecos, simas y restos de antiguas cuevas cuyas paredes han colapsado dejando cúpulas que recuerdan lugares de culto (su nombre es "bermas"). No es de extrañar que ya desde época medieval se construyeran al menos dos ermitas, una de las cuales se mantiene próxima a la entrada más conocida del cañón por la localidad de Ucero.



Desde el comienzo del camino las sabinas acompañan mostrándose como firma soriana. En este momento del año, el polen se esparce con cada ráfaga de viento y da lugar a imágenes curiosas, como si algunos árboles estuvieran humeando, ardiendo sin llama.

Las simas, huecos y paredes de colores ofrecen imágenes que piden ser fotografiadas. De hecho, la cueva situada frente a la iglesia de San Bartolomé es una de las clásicas de este recorrido.



El río baja inusualmente crecido y en algunas pasaeras hay que extremar la precaución. El paseo se hace tan largo como se desee. Cada meandro del río, cada pared, ofrece una sorpresa que hay que asimilar y disfrutar. Sería interesante hacer el recorrido entre Ucero y el puente de los Siete Ojos contando con dos vehículos, pero a falta de eso, un paisaje como este no cuesta ningún trabajo hacerlo de ida y vuelta; al contrario, muestra puntos de vista, colores y luces diferentes.

En el regreso, una buena opción es subir al mirador de Gullurías, para contemplar varios meandros del río desde la paramera superior. También merece la pena parar en la surgencia donde nace el río Ucero, que aparece bajo las rocas con un caudal fuera de lo común.


La visita se complementa con al menos dos lugares de interés en la localidad de Ucero: la antigua canalización romana que formaba parte de un acueducto que suministraba agua a Uxama y el castillo. La canalización subterránea es perfectamente accesible, tiene unos 130 m de longitud y dos pozos de mantenimiento verticales. Nos da una idea del genio y capacidad romana para construir sus infraestructuras.

El castillo es soberbio. Está situado en un espolón rocoso desde donde domina el paisaje. Dispone de varios recintos amurallados, un foso en la parte frontal, rampas de acceso que obligan a quienes pasan la primera puerta a girar entre muros antes de llegar a un puente levadizo y una zona interior con patio de armas donde se alza la torre del homenaje y las dependencias. A sus pies, los restos de una villa amurallada y de una iglesia.


El recorrido por el cañon, no tiene pérdida y está bien señalizado. Para llegar a la boca del acueducto romano, mejor preguntar a alguien en el pueblo (está al lado). Al castillo se llega desde la salida del canal por sendero señalizado o directamente desde Ucero.

Pincha aquí si deseas acceder a una colección de fotos más completa.


viernes, 12 de marzo de 2021

Laguna Negra y Pico de Urbión. 03-2021

Desde Vinuesa, en Soria, se accede a la Laguna Negra. La carretera sube entre pinares hasta la plataforma del Paso de la Serrá. Allí comienza el camino, pues el último tramo, de unos dos kilómetros está cerrado al tráfico.

Las tempestades de los últimos días han tronchado bastantes árboles; el camino que sube a la izquierda está cortado por este motivo, así que hay que seguir la carretera. Las partes altas de las montañas van apareciendo entre pinos, algunos robles, hayas y algún tejo aislado de buen porte. 

Un enorme y antiquísimo pino silvestre da la bienvenida a la laguna. El entorno es realmente atractivo y singular. Las paredes del antiguo circo glaciar son el telón de fondo de la laguna ahora helada. 



Un pasillo de madera habilitado conduce junto a otros árboles magníficos rodeando la laguna hacia la senda de subida. El puente que cruza bajo la sucesión de pequeñas cascadas es el límite que obliga a calzarse los crampones. La nieve está dura y resbaladiza y la primera pendiente es fuerte. Tras la primera rampa se llega a un balcón magnífico sobre el circo. 

El día ha aparecido con nubes bajas. Hay que navegar entre bancos de niebla para cruzar la laguna Helada y ascender a la cuerda de los Llanos de la Sierra, que conduce sin problema al Pico Urbión.


En la cumbre, las nubes comienzan a abrirse y permiten ver la zona norte, con las lagunas de Urbión. Una zona atractiva que pide otra visita.

En la base del pico una formación rocosa recuerda una figura de elefante. Más abajo, se pueden apreciar con detalle las cornisas. No parece que sea muy habitual encontrarlas con semejante tamaño; es más que probable que las hayan reforzados los fuertes vientos y bajas temperaturas de días pasados.



El descenso parece una excursión por un lugar totalmente diferente. El paso entre pinos, por laderas suaves invita al uso de esquís de travesía. 

Según pasa el día la luz mejora y obliga a pararse para disfrutar de las vistas sobre la laguna. 


Se trata de un recorrido muy conocido, bien señalizado y del que hay numerosos track en wikiloc. No obstante, pongo un enlace al de esta jornada.

Aquí puedes acceder a una colección de fotos más completa de esta excursión.

jueves, 18 de febrero de 2021

Villarino, cachón del Desgalgadero. 2021-02

El Teso de San Cristóbal, en Villarino de los Aires, es uno de los cerros estratégicos que tuvieron ocupación en la prehistoria y que con el paso de los siglos mantuvieron un carácter sacro. Desde allí destaca hacia el Sudeste una sucesión espectacular de caídas de agua. La impresión que provoca es de sorpresa o incredulidad ¿cómo es posible que no nos hubiéramos fijado antes? En este momento del año se muestra enorme, tanto en longitud total como en caudal. 

El acceso que buscamos por una calleja nos dirige hacia lugares cuajados de chozos. Es admirable como sus constructores conseguían cerrar la bóveda mediante la aproximación de hiladas de roca. El musgo crece en sus partes umbrosas. La construcción está mimetizada con el terreno junto a restos de majadas, paredes, bancales y calles.

La singularidad de los chozos, su abundancia, variedad en tamaños y formas, nos hace pensar en su pasada importancia económica, su valor etnográfico, su necesidad de protección y la justificación de que los conocimientos y técnicas del arte de construir muros en piedra seca se inscribiera por la UNESCO en la lista representativa del patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad.  Para mí, estas construcciones deberían ser el emblema de las Arribes.

La luz se conjuga para que un rama tronchada de alcornoque y unos filamentos de musgo parezcan un curioso animal prehistórico que contempla los primeros narcisos.

Tras cruzar un arroyo, con ciertos malabarismos, dado el volumen de agua que lleva, nos topamos con el Cachón del Desgalgadero. Algunos canchales son más redondeados y otros más verticales. En su conjunto, la pendiente es inferior a la que aparenta vista desde frente, pero en cualquier caso, el espectáculo es magnífico. 


Recorremos el trazado de las cascadas, unas veces siguiendo sendas de ganado y otras trepando para asomarnos a los saltos más espectaculares. Hay que ir con precaución pues el agua está por todas partes y hay zonas resbaladizas.

El arroyo de la Ribera de Villarino tiene un recorrido corto, por lo que esta cascada es muy sensible a los aportes estacionales de agua; merece ser visitada tras lluvias fuertes, como hicimos nosotros.

En este enlace puedes acceder al track del recorrido. Por falta de previsión (dejamos las mochilas en el coche y no tenía baterías de repuesto) tuve que unir dos tracks, uno de ida con el GPS y otro de regreso con el teléfono. El segundo, desconozco el motivo, no grabó los desniveles, que son inferiores al camino de ida.

Ya con la tarde caída, nos acercamos a ver la cascada de frente, bajo las enormes torres de las incontables lineas de energía que surcan el territorio junto a los almendros que ya muestran sus flores.




martes, 16 de febrero de 2021

Arribes del Uces. 2021-02

El espectáculo del Pozo de los Humos atrae a cientos de personas. Es natural. Una cascada con estas características es algo único en la península ibérica. Hay muchas y muy hermosas (de hecho en la provincia de Salamanca tenemos varias) pero esta, especialmente tras periodos de lluvias o deshielo, es imponente.



Periódicos, televisiones, Internet o redes sociales nos abruman con imágenes y vídeos. Hay quien se dice aburrido de verlas o presume de no ir (sentirse en la élite es lo que tiene). Por supuesto, yo también preferiría estar sólo, pero entiendo que todos tenemos el mismo derecho a disfrutarlo. No obstante, sí que me parecería lógico que existiera un límite para acceder con vehículos. Un número excesivo de visitantes simultáneos puede provocar daños al medio ambiente, molestias a la fauna y riesgos. Esto ocurre en fines de semana y festivos. En mi opinión debería limitarse la entrada a la capacidad de los aparcamientos habilitados, como se hace ya en otros espacios como la Plataforma de Gredos, La Pedriza de Manzanares u Ordesa, por poner ejemplos. Siempre se podría acceder caminando desde los pueblos.

En todo caso, confío en que, tras la pandemia, la presencia de gente vuelva a ser un impulso para la economía de la comarca.

Por mi parte, no me resisto a ver el río Uces precipitándose con estruendo. El agua pulverizada crea imágenes oníricas, con árboles y rocas que soportan las ráfagas de viento. La niebla se levanta ocupando el barranco y las laderas. Sin lugar a dudas, prefiero la imagen de la naturaleza tal cual es, sin necesidad de plataformas artificiales con gran impacto visual.

Desde el mirador de Pereña también se aprecia otra cascada de gran belleza, la Cribera. Al contrario que su famosa vecina, atrae menos la atención de la mayoría de gente; su fuerte no es el poderoso caudal, ni el ruido sino su forma esbelta y alargada, con el agua resbalando sobre el musgo y abriéndose como el velo de una novia.

El cauce del río Uces ofrece otras imágenes de poder con rápidos y turbulencias que ayudan a comprender los fenómenos de erosión que excavan el río, aunque no puedan con la falla que da lugar a la cascada. No es tan conocido como otros puntos del río, pero es igual de espectacular.





En este enlace puedes acceder a una colección de fotos más completa.


martes, 26 de enero de 2021

Arribes del Camaces. 2021-01

Tras las nevadas y lluvias de los últimos días, pudimos disfrutar del paseo junto a uno de los espectáculos más impresionantes que podemos ver en la provincia de Salamanca.


Las Arribes tienen muchos lugares sorprendentes. Ya he dicho más veces que es uno de los lugares con la mayor importancia paisajística, con un nivel que justifica ser conocido por personas de todo el mundo. Son un recurso natural que debe ser disfrutado de forma respetuosa, fundamentalmente a través del senderismo que no deje huella. 



Desde un punto de vista turístico, Arribes tiene en mi opinión una ventaja que debería conocerse: Las visitas en invierno y primavera son enormemente gratificantes, tras las lluvias o nevadas que dejan durante unos días cauces, cascadas y rápidos rebosantes. Cuando no compensa ir a otros lugares, Arribes muestra su cara más imponente. Como recurso económico, el turismo de naturaleza puede ser una gran fortaleza que favorezca a los habitantes de la zona (obviamente, cuando termine la pandemia, pues ahora lo más prudente es olvidarse de ello). 

Las cascadas están pletóricas de agua. Parece que estamos en Noruega, El agua pulverizada forma una nube sobre el estrépito del Cachón de Camaces.

El tramo hasta la desembocadura en la cascada final sobre el río Huebra presenta una sucesión de caídas de agua a cual más hermosa.

Desde el mirador vamos hacia el llamado "puente del Ojo". A pesar de su aparente fragilidad, el puente medieval se mantiene firme. El agua desborda el cauce en la parte anterior y se canaliza con fuerza bajo el arco principal. Es evidente la profundidad que hay debajo. Nos llama la atención que tiene varios rebosaderos y las rocas sobre las que se asienta presentan muestras evidentes de erosión fluvial, lo que implica que en ocasiones baja mucha más agua que hoy.




Seguimos el trazado del GR-14 hacia el despoblado de San Leonardo. Sólo se conservan los restos de la iglesia, especialmente de la espadaña y la entrada principal. Por su situación elevada es fácil de localizar, aunque el GR-14 está cortado por un cercado con una valla de alambre de espino instalada no hace demasiado tiempo. Resulta paradójico ver las señales indicando el paso justo por donde no se puede pasar. La solución de momento es entrar por la puerta de una finca situada cerca y atravesar bajo otrs valla de alambres más suelta.

En este enlace puedes acceder a una colección con las imágenes del Camaces.

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El domingo anterior estuvimos disfrutando de la nieve en la sierra de Béjar. Hicimos un precioso recorrido por la Ceja desde la Covatilla. ¡Vaya contraste! Afortunadamente tenemos una provincia con una gran variedad. En este enlace puedes acceder a una colección de fotos de esta jornada.



miércoles, 13 de enero de 2021

Zapardiel- Barquillo Cimero- Chozos del Pezuelo 2021-01

El acceso más conocido a Gredos por el norte, desde Hoyos del Espino, evidentemente no es el único. De hecho, no es el más corto para llegar a Cinco Lagunas, la Hoya de las Berzas, Las Lagunillas, el Gutre, Majalaescoba, el Meapoco, el Risco del Fraile o el Risco de las Hoces, por citar solo unos pocos lugares.

Las autoridades apoyaron el acceso por Hoyos con la construcción del refugio del Rey en 1911 y el edificio del futuro parador en Navarredonda en 1914, pero hubo otros pueblos que fueron puntos de partida de los pioneros (lo que expongo está fundado en la investigación de Antonino González Canalejo, y en particular de su Tesis Doctoral "El regeneracionismo y la institución libre de enseñanza en el descubrimiento de las montañas españolas: Guardarrama y Gredos").

Navalperal, Aliseda, Angostura, Navamediana, Bohoyo o Zapardiel de la Ribera cuentan con sendas que conducen a los pastos altos de las gargantas y de allí, a los cordales. Desde todos estos lugares parten caminos tradicionales, que a día de hoy están razonablemente bien conservados. Junto a varios de ellos existían chozos ancestrales, como en el Barquillo Cimero de la Garganta del Pinar, los dos de la Barranca o el del Novillero. 

En mi opinión, diversificar los accesos a Gredos, utilizando estos caminos, quita presión al Circo de la Laguna Grande, favorece la economía de los pueblos serranos en su conjunto, da a conocer más aspectos de la sierra y limita las aglomeraciones en la Plataforma de Navacepeda.

En esta ocasión volvemos a entrar por Zapardiel. Los recorridos que desde allí podemos tomar presentan aspectos etnográficos, naturales y paisajísticos de gran valor. Subimos desde el área recreativa junto al Tormes por la ladera hidrográfica derecha de la Garganta del Hornillo. El comienzo está cuajado de enebros y a medida que tomamos altura ofrece vistas magníficas sobre el valle del Tormes y las sierras del entorno.


Las vallas de piedra y muestras del uso ganadero se suceden hasta llegar al primer punto de descanso, el refugio del Prao Seco, magníficamente acondicionado y mantenido. En la subida hacia la parte alta de la Garganta del Pinar, pisamos nieve que no tiene prácticamente adherencia; son cristales muy finos que se acumulan en ventisqueros y a veces sobre hielo. Los piornos están engalanados de blanco. La Mogota del Cervunal, la cuerda de la Galana, el Picurucho y el Gutre van mostrándose cada vez más altivos, más blancos, con hielo pegado en sus rocas que les da apariencia de ser inaccesibles.

Llegamos al Barquillo Cimero, mirador que, con cierta facilidad, nos permite asomarnos a un espectáculo de cumbres, paredes y abismos de gran belleza. Sólo llegar hasta este punto justifica sobradamente el esfuerzo, si bien, una vez que ya hemos ganado altura, la montaña nos provoca para continuar adelante, como hemos hecho en otras ocasiones (Las Lagunillas 2017-11 y 2018-06).

En lo alto del la cuerda del Barquillo está el segundo refugio del día, más pequeño, pero igualmente bien dotado y conservado.


Iniciamos el descenso hacia los Chozos del Pezuelo, tercer refugio. Ya he escrito sobre ellos en los post anteriores. Hay que añadir que su acondicionamiento no ha hecho más que mejorar, aunque el agua procedente de la nieve del techo se filtra por algunas goteras. Se ha instalado junto a los chozos un panel informativo con un texto e ilustraciones de calidad, lo que es de agradecer en tiempos en los que los carteles informativos no suelen ser otra cosa más que propaganda. Recordamos la jornada en la que organizamos una salida para La Facendera (aquellos tiempos en los que se podían hacer excursiones sin riesgo de contribuir a transmitir contagios que pueden ser mortales para nosotros o nuestros familiares). Entonces tuvimos el privilegio de ir acompañados por Sergio, alma del proyecto de recuperación del conjunto etnográfico y por Antonino, uno de los mejores conocedores de Gredos.

Seguimos hacia los sorprendentes abedules centenarios, auténtica joya viva y al cuarto refugio del día, bien conservado como como los anteriores, la llamada Casa de las Alamedas y su corral circular.


El descenso lo hacemos por el robledal y el pinar; en este último se han talado centenares de árboles. Nada que reprochar puesto que para eso se plantaron. Lo que si es inadecuado es que hayan quedado árboles tirados y que la pista final haya quedado destrozada por el paso de maquinaria pesada. Afortunadamente, ahora la nieve cubre la tierra pegajosa y permite el paso. Cuando no haya nieve, es preferible evitar esta pista, como indico en la parte final de este post.

Pincha aquí si desear acceder a una colección de fotos más completa de la jornada.

Aquí puedes acceder al track en Wikiloc.