jueves, 19 de septiembre de 2019

Dolomitas 2019. 1, Caladora, Sassolungo, Viel del Pan, Nuvolau-Averau-Cinque Torri.

Cuando hicimos nuestra primera visita a Dolomitas, tuvimos unas sensaciones de asombro, incredulidad y entusiasmo que deseábamos compartir con algunos de nuestros amigos. 


Dolomitas tiene una personalidad única: el territorio está configurado en macizos casi independientes que se levantan sobre valles enormes y siempre verdes; las montañas surgen bruscamente, como queriendo escapar hacia el cielo; los pueblos conservan su encanto a pesar del agobio turístico; hay lagos espectaculares; paisajes que muestran información geológica mediante plegamientos y estratos de gran belleza. Todo nos atrae sin remedio.


Planteamos el viaje con la idea de recorrer lugares relativamente cercanos a nuestros puntos de alojamiento. 


Las distancias no son grandes, pero los tiempos de desplazamiento sí lo son. Las carreteras comunican los valles a través de puertos con grandes desniveles, llenos de curvas numeradas (“tornantes”) bien conocidas por los aficionados al ciclismo. Teníamos la experiencia de saber que los viajes se alargan porque inevitablemente nos paramos a disfrutar de paisajes que nos dejan boquiabiertos.



Así pues, decidimos alojarnos en tres lugares separados, Falcade, el refugio Rosetta y Misurina, para poder centrarnos en recorridos cercanos. Es preferible centrarse en pocos lugares antes que intentar abarcarlo todo, lo que sería una tarea imposible salvo que estuviéramos mucho más tiempo que los once días de que disponemos en nuestro viaje.

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22 de agosto, cima Caladora. El jueves 22, volamos a Venecia. Poco después de las once de la mañana ya estábamos recogiendo los vehículos de alquiler para dirigirnos a nuestro primer alojamiento en Falcade, al suroeste de los Dolomitas.

Tal y como habíamos previsto, tras dejar las maletas en los apartamentos, vamos a nuestro primer recorrido. Salimos desde el paso Valles para hacer una subida sencilla a la cima Caladora, dando vista por primera vez a la parte norte del grupo de la Pala de San Martino.

Las nubes entraban y salían, dejándonos vez las blancas paredes de las montañas desde un mirador magnífico.

Aquí puedes acceder a una colección de fotos del día 22.


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23 de agosto, Sassolungo. Nos dirigimos hacia el passo Sella, donde tomamos un anacrónico remonte con cabinas de dos plazas (yendo apretaditos). La misma portilla es el comienzo de la ruta que rodea el Sassolungo. Un descenso fuerte y bien trazado nos deja primero en el Vicenza, un refugio con un precioso emplazamiento como veremos que ocurre con la mayoría de ellos.



El sendero rodea la montaña. Las vistas sobre los valles y montañas forman postales de gran belleza. Antes del descenso paramos en el refugio Emilio Comici. Si las cabinas del primer remonte llevaban al pasado, este refugio lleva al futuro. Pocos hoteles de cinco estrellas tienen los lujos de este, desde los equipamientos gratuitos para arreglar bicis, las colchonetas para tumbarse o unos servicios ejemplares, impolutos y donde no hace falta tocar nada.


Por la tarde, hacemos un recorrido por el sendero de Viel del Pan, desde el passo Pordoi. Las nubes van cerrando la vista hacia el glaciar de la marmolada y la tormenta se acerca. Damos vista al lago di Fedaia y regresamos. Algunos nos libramos de la lluvia "acogiéndonos a sagrado" en una oportuna capilla ya muy cerca del final de la ruta.


Antes de regresar, paramos en Canazei, que tiene algunos edificios notables, algunos construidos en madera y otros con estucos y pinturas. Lo que más llama la atención son los balcones. Por todas partes están llenos de flores. También nos sorprende que en el cauce del río haya montones de nieve acumulada, como retirada por los quitanieves ¡en agosto!

En este enlace puedes acceder a una colección de fotos del día 23.


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24 de agosto, Nuvolau, Averau y Cinque Torri. Vamos en sentido contrario hacia el passo Giau. Subiremos al Nuvolau, algunos por la forcella Averau y otros por la ferrata Ra Gusela. Las nubes van abriendo y cerrando el telón sobre las Cinque Torri y las Tofanas.

Hacemos una reconfortante parada en el nido de águilas que es el refugio cimero, el más antiguo de Dolomitas (no os perdáis las salchichas a la plancha). Desde allí, unos vamos al pico Averau al que se accede por una corta ferrata y otros hacia Cinque Torri.




El panorama y las propias ascensiones a ambos picos compensan sobradamente el pequeño esfuerzo.

En Cinque Torri recorremos algunas trincheras y restos de construcciones bélicas de la Primera Guerra Mundial. Los frentes se movieron durante años entre cumbres, valles y paredes. Los dos ejércitos perforaron montañas hasta extremos increíbles para acceder a posiciones de control y para reventar montañas enteras con soldados incluidos. El origen de las vías ferratas fueron los accesos artificiales que se crearon para poder acceder a las galerías y "cengias" o fajas fortificadas.

Estos restos reconstruidos y especialmente los del Lagazuoi Piccolo muestran el absurdo esfuerzo por matar, que no tuvo ninguna recompensa territorial para quienes terminaron dominando las montañas.

En el primer viaje que hicimos se nos puso la piel de gallina en algunos lugares, especialmente en la Marmolada, donde el glaciar que se había retirado nos dejó ver restos que incluían alambradas de espino, latas e incluso alguna bota de soldado. Quien vaya a viajar a Dolomitas, debería conocer al menos parte de esta historia.



Pinchando aquí, accedes a una colección de fotos del día 24.

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                                               Sigue en "Dolomitas 2019-2 Catinaccio y macizo Pala de San Martino"

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Curavacas, cresta de la Curruquilla. 2019-09

El lunes 9, fiesta en Salamanca, lo celebramos con otra salida memorable. Teníamos en mente hacer algo diferente, que requería el uso de un taxi para llevarnos al comienzo, pero no hubo posibilidad de contratarlo, así que optamos por otro valor seguro: la subida por la normal desde Vidrieros al Curavacas para seguir por la arista cimera, el Portillo junto al pico Medio y la cumbre Oeste y el alucinante pasillo hasta el collado de la Curruquilla, alto de la Pedrizona y descenso por la cresta de la Curruquilla hacia el Postil de Soña.

Hace ya tres años, en una salida épica, habíamos recorrido por primera vez la aérea cresta. Entonces entramos desde Cardaño de Arriba por el Collado de Ves y el Pozo Curavacas, disfrutamos con la colgada senda del Notario y tras la cumbre pasamos por primera vez por la cresta de la Curruquilla. El regreso a Cardaño lo hicimos por las lagunas de los pozos del Ves (aquí va un enlace con la descripción).

En octubre del 2018 hicimos otro recorrido parecido, en aquel momento ampliando el circuito por los picos Huelgas y Hospital (aquí dejo un enlace al recorrido).


Nos gusta compartir las sensaciones que transmite el paso por estos recovecos donde reina la verticalidad, así lo sentimos Manolo y yo entonces y ahora también Carmen, que quedó tan maravillada como nosotros cuando lo recorrió por primera vez.

Sentimos la fascinante soledad en un decorado vertical casi onírico, superamos fácilmente pasajes donde la adrenalina se dispara, nos sumergimos en un ambiente de alta montaña, pasamos por pasillos inverosímiles, descubrimos a cada paso vistas de pájaro sobre abismos a nuestros pies, con montañas por todas partes y verdes valles que se extienden cientos de metros por debajo.




El Espigüete nos muestra la larga cresta que hicimos ayer, que también asombra especialmente cuando se ve desde la distancia.

Salimos temprano desde Vidrieros y encaramos la dura pedrera de la normal. Tuvimos la suerte de que la temperatura acompañó, con un frío que nos obligaba a poner y quitar ropa pero que nos ayudó a superar el fuerte desnivel.

La llegada a la arista cimera nos ofreció la imagen de un mar de nubes rodeando a los Picos de Europa.


Descansamos en la cumbre del Curavacas y allí tuvimos el regalo de poder disfrutar de la vista más cercana que nunca hemos tenido de un águila real volando junto a la cumbre. Fue una lástima que los córvidos que lo acosaban lo expulsaran antes de lo que nos hubiera gustado.


Salimos de la cumbre con nubes crecientes. El paso por esta ruta debe evitarse con lluvia; es una sucesión de pasos sencillos en seco, pero que puede ser muy peligrosa en mojado.




Llegados a la ladera de la Curruquilla descendemos bruscamente hacia el Postil de Soña. Esta vez, contando con la experiencia anterior, conseguimos evitar la enorme masa de escobas que casi nos cerró el paso hace un año, aunque tenemos que lidiar con un tramo breve de ellas que se han comido el camino antes de llegar al colladín de la Lebrera y el valle de Valdenievas, desde donde llegamos a Vidrieros contemplando un pinar maduro que la última vez no habíamos visto (se nos hizo de noche bajando).


Aquí puedes acceder al track de Wikiloc.

y aquí, el mapa del recorrido:


Los valores MIDE son similares a los que puse en el post de la salida de hace un año, si bien el desnivel acumulado se reduce a 1.274 m y la distancia a 14,72 km.

Espigüete, crestas Oeste - Este 2019-09

En esta ocasión haremos un recorrido espectacular en la montaña palentina: la travesía integral de las crestas Oeste - Este del Espigüete.

Salimos desde el aparcamiento de la cascada de Mazobre, antes de llegar a Cardaño de Arriba. La pista hacia la cascada deja paso a la izquierda a una senda que asciende hasta el collado de Arra. El frío de la mañana nos ayuda a subir casi sin enterarnos.


Poco más arriba del collado comienzan las primera trepadas, que son sencillas pero tienen la complicación de evitar el terreno descompuesto. Subimos sin más problema que intentar no tirar piedras sueltas sobre quienes van debajo.

Los hitos van dejándonos en una discontinuidad de la arista: la famosa "V"; allí hay que perder altura y subir en travesía hacia la derecha buscando los pasos más favorables. Para franquearlo debe elegirse entre una vira sencilla con presas sueltas o una placa inclinada casi sin presas. Nosotros optamos por la primera.

Es un paso que objetivamente tiene peligro. La verticalidad, altura y tipo de terreno hacen que -en mi opinión- no deba intentarse de ninguna manera por personas que no tengan experiencia y capacidad adecuadas. No está de más encordarse y que el primero asegure desde arriba, si bien los puntos de anclaje seguros casi no existen.

Por otro lado, el uso del casco es totalmente aconsejable, no sólo en este paso sino en toda la arista Oeste, pues el terreno está descompuesto en algunos puntos y existe riesgo de caída de piedras.



Seguimos por pasos evidentes y marcados con hitos hasta ganar la arista cimera. El ambiente es formidable, con la montaña de Riaño al fondo, los Picos de Europa apareciendo poco a poco y una enorme extensión sobre la que parece que vayamos volando.



Tras el merecido descanso en la cumbre, comenzamos el descenso por la bien conocida y larga arista Este, muy distinta de la Oeste, con piedra mucho más sólida, aunque también requiere atención y precaución.





Nos acordamos mucho de Manolo, que debería estar con nosotros, pues era un proyecto del que habíamos hablado hace ya tiempo, cuando vimos la enorme cresta desde la cumbre del pico Murcia. En fin... habrá que volver con él... y -por lo menos- con algún abulense que otro.

La arista es preciosa, larga y aérea. Además el día nos ha acompañado de una forma providencial, con temperatura baja y una visibilidad óptima.



En este enlace puedes acceder al track en Wikiloc

El mapa del recorrido:

El perfil:



Esta es la valoración de la excursión por el método MIDE:


sábado, 6 de julio de 2019

El Gütre. Gredos. 2019-07

Hacía mucho tiempo que no publicaba nada, pero no ha sido por falta de actividad, si acaso, por exceso. Para recuperar el ritmo comienzo por una actividad fuera de lo común.

La categoría de la salida requería un esfuerzo que empezaba por madrugar mucho. A las seis de la mañana había quedado en Barco con Jose y a las siete ya estábamos en marcha tras haber dejado un coche en el área recreativa de Zapardiel.

Desde la plataforma salimos con el sol y un fresquito (más bien frío) que nos ayuda a mantener el ritmo vivo. Pasamos junto a la laguna grande y seguimos camino del Gargantón para llegar a la portilla del Rey.


Bajamos a la laguna del Gütre, no sin antes parar un buen rato para disfrutar de las vistas del risco que se alza sobre la primera de las Cinco Lagunas, tantas veces dejado "para otro día" por no alargar las necesariamente duras jornadas de montaña a las que obliga este entorno. Por el lado del Canchal de la Galana, el pico aparece como un pequeño promontorio, pero su lado norte es una gran pared vertical; ofrece una visión espléndida y muy poco conocida sobre los riscos del Gütre y la pequeña laguna homónima, la Galana y por supuesto, el conjunto de circos glaciares desde donde se despliega la garganta del Pinar.



Descendemos a la laguna y continuamos de frente por una inclinada canal.

La cresta ofrece vistas formidables que nos permiten recrearnos; disfrutamos de cada paso. Gredos ofrece paisajes y recorridos tan hermosos y agrestes como muchos de Pirineos. Merece la pena exprimir cada rincón y recorrerlos con tiempo y seguridad. Una cabras nos hacen una demostración de habilidad en descenso con unos saltos increíbles que ejecutan a pocos metros de nosotros.



La imagen de Cinco Lagunas va cambiando, casi como si fuéramos volando. Casi como si fuéramos en el helicóptero que está rescatando a una persona de la cumbre del Almanzor.

Pasamos por las cumbres del Picurucho y más adelante, del Meapoco. Frente al Callejón de los Lobos nos despedimos de las vistas sobre la Hoya de las Berzas y Cinco Lagunas.




Descendemos por el circo de las Lagunillas, donde se nos cruza un jabalí, negro como un tizón, y un jabato. Más adelante también vemos una víbora en el mismo camino (por la mañana habíamos visto un serpiente de escalera).




El descenso final lo haremos por el arroyo de la Canal y la garganta del Hornillo (que baja a Zapardiel). Allí encontramos más motivos para seguir investigando, pues recorrimos un camino desconocido para mí hasta ahora que añade aún más valor a esta formidable garganta, ya de por si llena de lugares de interés etnográfico, botánico y paisajístico (la última muestra, la podéis ver aquí, pero hay otros post en el blog con recorridos por allí).


La parte final fue la única que puso un punto desagradable, pues los caminos y máquinas que están entrando en el pinar para talar han dejado la pista como si fuera el desierto del Sáhara, lleno de un polvo fino y pegajoso. Mientras no se solucione, desaconsejo ir por la pista: el mejor camino en estas circunstancias, sin duda es el que sube por la izquierda de la garganta desde el área recreativa y cruza la garganta a la altura del segundo robledal.


La excursión no fue ningún paseo. Tanta belleza y un entorno tan montañero y cambiante sólo cabían en 28 km de longitud, 1500 de ascenso y más de 2.000 de descenso. A pesar de eso no puedo hacer otra cosa más que recomendarla vivamente.

Este es el mapa de la ruta:


Este es el perfil:



Aquí puedes acceder a la ruta en Wikiloc

Y finalmente, esta es la valoración según el método MIDE:




domingo, 16 de diciembre de 2018

Puerto Somiedo-Putracón-P.Salgada-P.Gúa-Mumián-Llamardal. 2018-12

El recorrido lineal entre el Puerto de Somiedo y Llamardal es uno de los imprescindibles. En un día con buena visibilidad los panoramas son inolvidables.

El camino parte del pueblo del Puerto por una pista que pronto se transforma en sendero o trazas de paso de animales. Parece evidente que no es un recorrido muy transitado. Los plácidos prados de la vega de Ordial, donde vemos un par de caballos semisalvajes, dejan paso a una subida que nos deja en la cuerda del Putracón. Antes de llegar, en los pozos de Fordonaga, contemplamos también un rebaño de rebecos.



La vista desde el Putracón ya hace que la salida merezca la pena. Un cortado a cuchillo enmarca los valles inferiores. La Peral aparece en primer término dando paso a las montañas de la Penouta, el Cornón y el Cebolleu. En otro valle, Caunedo.

Un suave ascenso nos deja en el collado anterior a la peña Salgada. Próximos a la cuerda se conservan aún trincheras y restos de puestos de la guerra civil. Protegidos por nuestros cortavientos de goretex, nos emociona pensar en la crueldad de aquellos momentos que llevó a fortificar largos trechos de montañas. Aunque poco tienen que ver con aquellas infraestructuras inmensas, nos vienen a la memoria los restos que vimos en Dolomitas, al norte de Italia.

El descenso de Peña Salgada es una ladera empinada, ahora sin problemas...otra cosa sería si hubiéramos tenido hielo.

Más adelante pasamos por la braña de Valdecuélabre, donde se conservan dos chozos construidos con piedras colocadas con la técnica de falsa cúpula y aquí llamados "corros".

El ascenso al pico Alto y a Peña Gúa son formidables. Un paseo sin dificultad de ninguna clase que se asoma a balcones con vistas inigualables sobre varios valles de Somiedo, sus montañas y pueblos. Abajo, casi en la vertical, la braña de Mumián es un mosaico de paredes de piedra. Las formidables cabañas de teito destacan como núcleos de cada prado. Viendo las calles y construcciones es fácil imaginarse la vida que concentró la braña no hace tanto tiempo.

También vemos el pueblo llamado Coto de Buenamadre (... como dice mi amigo Jose Matías... no sabíamos que el término municipal de Buenamadre llegara hasta aquí).



Hacia la braña dirigimos nuestros pasos. Tenemos la oportunidad de ver por dentro una de ellas. El suelo está empedrado. En los laterales se disponen los pesebres. Una escalera da paso a una plataforma que serviría como almacén y dormitorio de los pastores. El entramado de vigas de maderas soporta un techado de escobas que se sujetan con piezas más pequeñas. La cubierta vegetal debe reponerse cada varios años para permitir que el agua de lluvia resbale sin entrar dentro.




En esta última visita he notado un deterioro de las cabañas. Cada día hay más que no disponen de mantenimiento ni probablememente uso. Aunque se subvenciona su conservación, me parece que están entrando en una fase que las acerca poco a poco a la ruina. No podría decir el motivo, pero las brañas de La Pornacal están  bastante mejor conservadas que estas de Mumián. Una pena, considerando su valor patrimonial y la belleza de un lugar donde se integran totalmente con la naturaleza.

El camino, ya sendero en buen estado, nos deja en Llamardal. En el aparcamiento de la carretera tenemos el segundo coche.

En este enlace puedes acceder a una colección de fotos de esta jornada. 

En este otro enlace puedes acceder al track en Wikiloc.

Este es el mapa de la ruta:



Este es el perfil:


y esta la clasificación en el método MIDE: