lunes, 23 de julio de 2018

Tozal del Mallo y Faja de las Flores. 2018-07

La llamativa cumbre del Tozal del Mallo destaca más que ningún otro pico cuando llegamos al valle de Ordesa. Presenta un aspecto inexpugnable, sobresaliendo como un púlpito. Sin embargo el ascenso es asequible para casi cualquiera con experiencia en montaña.


El sendero nos introduce por el bosque desde Casa Oliván. Los bojes, abetos y hayas dejan paso a claros. Allí, a cada paso, la variedad y abundancia de flores nos pide tratar de capturar su belleza.

El Tozal aparece de nuevo, poderoso, apuntando al cielo. Las paredes del circo de Carriata se interponen, pero sabemos que hay caminos cuyo trazado las supera. Otras veces habíamos subido por la Fajeta, así que, para variar, ahora lo hicimos por las clavijas. Ambos recorridos son asequibles, aunque tienen tramos que requieren mucha atención y algunas clavijas están un poco separadas para los más bajitos.



Superada la primera muralla, el Tozal muestra su entrada fácil. El sendero nos lleva hasta la cumbre del espolón sin más incidencia que las paradas para ver sarrios y marmotas.




La cumbre presenta unas vistas brutales. Rodeada de abismos, con el tapizado verde de los enormes valles, la verticalidad de los picos circundantes, la pirámide cuajada de estratos y pliegues del Otal, las crestas hacia el Tendeñera, los Gabietos y el Taillón con mucha nieve aún. La mirada busca el camino que parece imposible en las paredes del Gallinero por el que continuaremos: la Faja de las Flores. 

Pocos lugares transmiten la sensación de ir volando más que éste. El estrecho pasillo tallado por la erosión en la parte alta de la pared nos lleva con facilidad y asombro sobre abismos situados más de mil metros por debajo. El quebrantahuesos se deja ver en un par de ocasiones.




Los ahora abundantes edelweiss (Leontopodium alpinum) acaban de salir, pues la nieve no se lo había permitido hasta hace muy poco tiempo. Pero hay mucha más variedad: gencianas (Gentiana alpina), corona de rey (Saxífraga longifolia), Piramidal (Ajuga pyramidalis), prímulas …

El “vuelo” por la increíble faja vira hacia el macizo y nos muestra la brechas de Roldán, el Bazillac y el Casco de Marboré.


Continuamos para descender por las clavijas de Cotatuero, ahora más impresionantes aún que de costumbre dado el enorme caudal de agua que evacua la cascada.

Antes de llegar al valle aún nos aguarda la sorpresa de encontrarnos unas preciosas azucenas de los Pirineos (Lillium pyrenaicum). En otro post anterior "Pirineos a ras del suelo" podéis ver más fotos de flores.

En este otro enlace puedes acceder a una colección más completa de fotos de este recorrido.


viernes, 20 de julio de 2018

Pirineos a ras de suelo 2018-07

Entre las incontables maravillas que nos ofrecen los Pirineos están las flores. Nos sorprenden, algunas con sus barrocas formas de turbante, como los Lilium pyrenaicum (amarillo) y Lilium martagón, auténticas joyas escondidas.



Otras veces es su especialización, como ocurre con la carnívora grasilla (Pinguicula longifolia)


También por su altivez, situadas en los lugares más inacccesibles, como la corona de rey (Saxífraga Longifolia)


Su exhuberancia, como los rododrendros (Rhododendrum ferrugineum) que tiñen las laderas en la faja de Pelay


Por su fama -merecida- como los edelweiss (Leontopodium alpinum)


Por su elegancia, como el lirio azul (Iris latifolia)


Por ser endemismo como la oreja de oso (Ramonda myconi)


¡Son tantas y tan hermosas! Hemos tenido la suerte de disfrutarlas durante unos días y fotografiarlas. En esta colección puedes algunas más e intentar ponerles nombre.

Vía Ferrata cascada de Sorrosal 2018-07

Broto se encuentra a menos de cinco kilómetros de Torla, en el acceso al valle de Ordesa. Aparte de su buena ubicación como base en excursiones de varios días, cuenta con una cascada de gran belleza que se precipita en varios tramos encadenados.

La diferencia de nivel entre los valles del río Ara (que transcurre por Broto) y el valle superior del Sorrosal da lugar a un anfiteatro rocoso que enmarca la cascada. El gran muro nos muestra una estética que nos habla de grandes movimientos orogénicos. El afloramiento de estratos se muestra como un escaparate dispuesto para la contemplación. Los pliegues dibujan líneas onduladas y dobladas. Los estratos, formados por sedimentos marinos, son fáciles de ver.


Broto está situado en el fondo del antiguo valle glaciar, mientras que su afluente se precipita desde lo que fue una morrena lateral. En tiempos geológicamente recientes el glaciar talló, como para una muestra de laboratorio, las capas sedimentarias marinas (formadas hace unos 50 millones de años) y nos dejó el espectáculo listo.

El río Sorrosal inició su erosión fluvial cuando el hielo se retiró. El barranco va profundizando su curso y se dirige al escalón entre ambos valles. El desnivel, de unos 150 m, provoca las caídas de agua que continúan su trabajo erosivo.


Junto a la cascada se trazó hace algunos años una vía ferrata que permite recorrer capas de estratos, observar fósiles, salvar tramos verticales, trepar por el curso medio del barranco, cruzarlo por un puente de cable e incluso atravesar parte de la pared por una cueva artificial, antiguo canal.



Los tramos están bien equipados con grapas, escalas y otros elementos de progresión y asegurados en todo momento con cable metálico. La sensación de vértigo es intensa, acentuada por el agua pulverizada y el rugido cercano del agua chocando contra las rocas y pozas.

El acceso desde el puente románico lleva menos de cinco minutos, la vía ferrata se hace en unas dos horas y el regreso es un camino delicioso por el bosque. Tanto por las características de la vía como por el entorno natural, es un lugar absolutamente recomendable.

Pincha aquí para acceder a una colección de fotos del recorrido por la ferrata.

Datos técnicos:
Longitud aproximada: 700 m.
Desnivel: 200 m.
Recorrido total desde Broto: 3 km.
Dificultad K2
La actividad de vías ferratas o el descenso de barrancos que también se hace en Sorrosal, son intrínsecamente peligrosas. Nadie debe intentarlo sin tener el conocimiento y los materiales de seguridad necesarios o bien ir guiado por profesionales.
En temporada alta hay un guarda en el acceso que cobra 2,5 €, que al parecer se utilizan para el mantenimiento de la vía ferrata. No obstante, se puede hacer sin limitación en cualquier momento. El recorrido es muy conocido y está muy concurrido; para disfrutar es recomendable buscar un momento en el que entre poca gente.



martes, 26 de junio de 2018

Peña Ubiña, arista Este. 2018-06.

El valle de Riotuerto se derrama desde las cumbres de las Ubiñas como una alfombra verde, perfecto en su ondulación. Las formas suaves del terreno hacen resaltar las calizas verticales que se alzan al fondo. Los prados están plagados de flores a cual más hermosa y el ganado pasta en la abundancia. Es un escenario que transmite tranquilidad y sosiego.


Subimos desde Torrebarrio, temprano aún para superar la rampa hasta la base de las Peñas Ubiñas con una temperatura soportable. Los collados del Ronzón y Tuiza nos dejan en la aérea senda de Merinas. Sólo recorrer este sendero inverosímil ya compensa el esfuerzo. Dejamos la senda al llegar a la arista Este, uno de los recorridos de subida más directos viniendo desde la vertiente asturiana.


El contrafuerte apunta desde la braña del Meicín hacia la cumbre; 400 m de desnivel con entretenimiento asegurado. La vista se ve atraída de inmediato por la cresta que baja de los Fontanes con el Siete, los Castillines y la Puerta del Arco.


Los tramos de trepada se suceden, siempre con vistas espectaculares, algunas que sobrecogen sobre el caos de la cara Norte de Peña Ubiña.


Ganada la cresta cimera nos recreamos con la vista circular; la placidez de los modelados glaciares en los valles y el agreste horizonte de montañas. A pesar de la ligera neblina la vista alcanza multitud de cumbres de la cordillera cantábrica, desde"mi amiga" Babia hasta la montaña palentina.



Ya de bajada parece que el cielo va a caerse sobre nosotros. Afortunadamente la tormenta descarga sobre el valle de Babia y nos permite hacer una subida rápida a la Peña Ubiña Pequeña, para completar un magnífico día.

Pincha aquí si quieres ver una colección de fotos de la salida.

miércoles, 20 de junio de 2018

Yordas y Peñas Pintas. Riaño. 2018-06

La belleza de la montaña de Riaño se ve aumentada -si cabe- por la explosión de la primavera tras un  invierno largo y lluvioso. Las imágenes son espectaculares mires donde mires. El embalse, que anegó en 1987 un total de nueve pueblos, está en su nivel máximo; no se ve ninguna traza de terreno sin vegetación, así que se nos ofrece la ilusión de que estamos contemplando un gigantesco lago natural.


La construcción del embalse fue una tragedia para muchas familias, pero ya que existe, al menos debemos reconocer que aporta una estética grandiosa al valle. Se trata de un lugar que animo a conocer y a disfrutar, no sólo de paso, sino recorriendo el embalse en las barcas turísticas o en canoas y por supuesto, caminando por sus senderos y cumbres.


En esta ocasión hemos ascendido a los picos Yordas y Peñas Pintas. Son dos de los mejores miradores junto con el Gilbo, que destaca desde Riaño, agreste con su desafiante y llamativa pirámide.


Las praderas están verdes como nunca, llenas de flores de todo tipo.  Las laderas destacan rabiosamente amarillas por las flores de las escobas. Seguimos los senderos por robledales, hayedos y tejedales. El frescor del bosque nos deja en roquedos calcáreos, con sus muchas sorpresas estéticas y geológicas. Súbitamente, tras un collado, la vista no es capaz de abarcar todo el enorme paisaje, las formas de los estratos, las paredes y crestas, los pliegues, los diferentes colores que pinta la vegetación o el horizonte difícil de creer de montañas a cual más bella.


Estos días, la impresión era aún mayor al tener una atmósfera limpia y con poco humedad que permitía ver con claridad las montañas de los macizos Central y del Cornión, el Mampodre, La Ubiñas, Babia, la montaña palentina con el Espiguete destacando como un enorme hito...
¡Qué gozada!

Pincha aquí para ver una presentación de fotos de esta fantástica salida

miércoles, 13 de junio de 2018

En defensa de La Cueva de Salamanca (2018-06)

La Cueva de Salamanca es un lugar de nuestro patrimonio que ha sido conocido y citado durante de siglos. La reina Isabel la mando tapiar de forma preventiva y Miguel de Cervantes la dedicó un relato, sólo por dar dos ejemplos ilustres. La cueva ha sido motivo de leyendas que se han extendido por todo el mundo y particularmente por sudamérica. Como sabemos la mayoría, se trata de la Cripta de la antigua iglesia de San Cebrián, donde según la tradición, impartía clases el demonio.

Hace ahora 25 años se procedió a su excavación y recuperación. Desde entonces, tanto el recinto de la cripta como la torre del Marqués de Villena y la muralla medieval están sufriendo un gran deterioro. El pequeño museo que se creó con lo encontrado en las excavaciones, ha sido expoliado, robadas gran partes de las piezas arqueológicas que se exponían.

Podemos decir que la Cueva de Salamanca se perderá ante nuestros ojos si no lo remedian pronto las autoridades: la humedad, la pérdida de forma en los peldaños, las manchas en las paredes y los trozos de piedra que se caen del techo así lo indican.

El pasado día 12, Fernando Saldaña, junto con la Asociación "Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio" llevaron a cabo un acto, en el que el actor rememoró las actuaciones de recuperación que se llevaron a cabo en su día. Tras hacernos disfrutar con su representación, leyó el manifiesto que sigue, con el que no puedo estar más de acuerdo y cuyo texto incluyo.


MANIFIESTO en defensa de LA CUEVA DE SALAMANCA

Salamanca, 12 de junio de 2018. Día de San Juan de Sahagún.

Lectura: a las 20:30h en La Cueva de Salamanca, por Fernando Saldaña (actor).

Tal día como hoy, pero de 1993, La Cueva de Salamanca abría sus puertas a salmantinos y visitantes, se trataba de un patrimonio histórico recuperado que se ofrecía a la visita libre y gratuita. Todo un acercamiento a la historia, a la literatura y a la leyenda, pero sobre todo a las sensaciones de cada visitante.

Hoy, 25 años después, en el mismo lugar, con la misma intención y con el mismo actor, hemos rememorado aquella inauguración de este enclave patrimonial único y singular, que todo aquel que llega a Salamanca por primera vez no puede por menos de visitar; quizás atraído, quizás atraída, por una fama de alcance mundial.

Esta efeméride, que conmemora los 25 años desde la recuperación del enclave monumental que conforman la cripta de San Cebrián, la Cerca Vieja, la Torre del Marqués de Villena y su aula arqueológica, más conocido como Cueva de Salamanca, merece ser celebrada desde la ciudadanía, como principal valedora de la existencia de este bien patrimonial de propiedad municipal.

Por ello, porque la conservación de las ciudades históricas concierne en primer lugar a sus habitantes tenemos el deber de interesarnos, de conocer, de difundir, de cuidar, de preservar y de exigir a las Administraciones Públicas competentes, las nuestras, las de todos, que actúen de igual forma; más cuando se trata de un patrimonio catalogado y protegido por la legislación vigente.

La Cueva de Salamanca presenta graves problemas de humedad que afectan a la conservación de la piedra arenisca de la cripta de la iglesia y de la Cerca Vieja, las soluciones -queremos entender- son sencillas. Pero cuando estas evidencias se denunciaron en el año 2016 y todavía no se ha afrontado el conjunto de medidas que entonces se propusieron, pese a su sencillez, debemos lamentar la inacción y desafecto del Ayuntamiento de Salamanca para con un patrimonio que es de su propiedad.

Hay que canalizar las aguas pluviales para que no se viertan sobre la Cerca Vieja, es imprescindible evitar que esas mismas aguas caigan sobre la escalera de la cripta, se debe cerrar el acceso a la misma para que los escalones no se sigan erosionando, es necesario acabar con las eflorescencias y la arenización de la piedra consultando a los expertos, hay que evitar la proliferación de vegetación y líquenes en la Cerca Vieja, se precisa iluminar el interior de la torre, es conveniente realizar limpiezas periódicas, es necesario retejar el aula expositiva, sería deseable que se buscasen y mostrasen todas las piezas de la antigua iglesia y que fuesen restauradas las que todavía se muestran, es necesario garantizar la pervivencia de los canecillos y la puerta de madera en un lugar que cumpla con unas condiciones óptimas de conservación, hay que hacerlo todo.

Ese abandono, esa falta de tutela, esa dejación de funciones, ha tenido como consecuencia la consolidación de actividades impropias en un lugar como éste, que debe servir para la visita de todos, para su observación y disfrute en unas condiciones de limpieza mínimas: sin residuos, sin pintadas, sin excrementos de palomas.

Además, la ausencia de información en formatos accesibles y múltiples idiomas, así como de personal debidamente formado que ayude a interpretar este conjunto, son carencias en la difusión cultural que una ciudad universal y turística no puede permitirse.

Por último, y no menos importante, este manifiesto insta a considerar la recuperación de la imagen del entorno inmediato, de la Cuesta y de la Plaza de Carvajal: con árboles, sin contenedores soterrados y con el Crucero de San Cebrián en una ubicación predominante.

Todo ello, que ni es complicado ni costoso, junto con la obligada apertura de la visita pública del recuperado tramo de Cerca Vieja en la trasera del hotel cercano, sin duda nos permitiría poder mostrar con más orgullo si cabe otra Salamanca, más allá de las archiconocidas imágenes promocionales, porque nuestra ciudad es antigua, tiene historia y debe ser descubierta cada día.

No nos conformemos con menos.

lunes, 28 de mayo de 2018

Excursión a las Lagunillas, 03 de junio 2018

   El próximo domingo 3 de junio, Manolo García y yo organizamos una salida de montaña al Circo de las Lagunillas y su entorno (en Gredos).


   El ascenso y descenso lo haremos por senderos muy poco transitados y desconocidos por la mayoría, aunque el lugar es de una gran belleza. Tanto es así, que me atrevo a asegurar que la subida por Zapardiel aumentará su popularidad de forma exponencial en los próximos meses.



   El recorrido que organizamos pasa por robledales, pinares y abedulares; asciende por un camino tradicional junto a chozos rehabilitados que son una auténtica joya etnográfica; encontramos dos abedules singulares por su gran tamaño, sin duda los mayores de Gredos con diferencia; remontamos hasta la cuerda de los Barquillos desde donde la vista ya es espectacular y nos acercamos a los poco transitados circos de las Lagunillas.








   La marcha será para 35 personas, pero haremos dos grupos de forma que, quien lo desee, pueda hacer una versión reducida en longitud y desnivel (pero de ninguna manera reducida en interés).

   Iremos juntos en el recorrido inicial Zapardiel - Lagunillas. Desde allí, el grupo que haga la marcha completa ascenderá hacia la laguna cimera de las Lagunillas y miradores del Callejón de los Lobos. Como opción, quien quiera, subirá al pico Meapoco. El descenso se hará por la cuerda que separa las Lagunillas de la garganta del Hornillo. Llegarán hasta el refugio del Barquillo Cimero.




   El grupo que haga la marcha reducida se quedará en las Lagunillas y regresará hasta el refugio del Barquillo Cimero, donde nos juntaremos todos de nuevo. Desde el Barquillo Cimero bajaremos juntos por los chozos del Pezuelo y después por la orilla de la garganta contraria a la de la subida. 

   Cada grupo irá acompañado en todo momento de uno o dos organizadores.

   Como si no fuera razón suficiente la belleza del recorrido, además nos acompañará nuestro amigo Sergio, conocedor de Gredos (es su “oficina” de trabajo) y promotor de la rehabilitación del complejo pastoril. Sergio nos informará en cada etapa de los valores culturales y naturales de los lugares que veremos.

   El plazo de inscripción para la salida ya está abierto para todos. Hay que apuntarse a través de la web de La Facendera. Allí está toda la información de longitud y desniveles de ambos grupos y otros detalles.

   Si quieres conocer más detalles, el miércoles 30 de mayo, a las 20:30 h, en "Artilugio Estudio" (Pasaje Azafranal, 18 de Salamanca) haremos una presentación más extensa.

jueves, 24 de mayo de 2018

Majanillos. Gredos, 2018-05

El ascenso a la fuente de los Majanillos es un recorrido con uno de los mejores panoramas de Gredos. El comienzo de la ruta es el conocido Pozo de las Paredes, en la garganta de Barbellido, término de Navacepeda de Tormes.

La primavera tardía nos ha regalado unas imágenes magníficas del macizo central y de las gargantas, que rebosan agua.


La garganta de Barbellido y sus tributarias crean seguramente las más extensas zonas de prados de Gredos. Las edificaciones de apoyo a los pastores abundan y algunas son dignas de admiración, por sus altas paredes y extensión. Además, llegando a la parte alta de la cuerda de las Chorreras hay un chozo magníficamente conservado, con su techumbre intacta.

Las vistas desde el collado Tejero y los riscos de Roncesvalles parecen inigualables, pero, realmente el mejor punto de observación de la zona está en los Majanillos, una magnífica fuente con tres cubetas enlazadas. La garganta de Gredos se muestra desde allí con todo esplendor y el circo descubre la mayoría de sus picos.


Se trata de un lugar único, con una magia especial. La tranquilidad que transmiten los prados la percibían también las cabras, que vimos en gran número.


El descenso hacia el Pozo de las Paredes es bastante brusco, pero no importa. Tenemos la mente llena de imágenes inolvidables y el propio Pozo es un lugar que justifica pasar un día de campo y baño cuando mejore un poco el tiempo.

En este enlace puedes acceder a una colección de fotos del lugar.

Quiero añadir que el día fue el resultado de un conjunto de casualidades. Carmen y yo pensábamos que sólo íbamos a dar un paseo, porque el estado físico de los dos era sólo regular, la previsión meteorológica anunciaba tormentas y se nos había hecho tarde. No obstante, nos acercamos a estirar las piernas, sin decidir si íbamos al Balcón de Gredos o al Pozo de las Paredes. Como ya salíamos a una hora de pisaprados, fuimos tranquilamente por Piedrahita y subimos por el puerto de Peña Negra. En el puerto el día estaba precioso, así que seguimos hacia el Pozo de las Paredes. Al final, hicimos un recorrido duro, no nos mojamos, a pesar de que vimos tormentas por todas partes y completamos la salida sin problemas, eufóricos de alegría.

jueves, 10 de mayo de 2018

Boletín salida CASTRO DE IRUEÑA (2018-05)

El Texto que sigue es una transcripción del boletín que entregué a quienes vinieron a la salida que organizamos al Castro de Irueña el 20 de mayo, con la asociación La Facendera en colaboración con los Amigos del Castro de Irueña.  Tras la salida, añado una colección de fotos del magnífico día.

Castro de Irueña.

Dolmen de Casillas, III milenio a.C.

Soy Zok. Hoy hemos dejado el cuerpo del jefe de la tribu en el dolmen. Entre varios hemos movido las losas que cierran el corredor. El hechicero ha convocado a los espíritus. Hemos colocado el cuerpo siguiendo sus instrucciones y dejado la vasija con su ajuar: doce flechas con punta de sílex, un hacha de piedra negra y dura, el ídolo que llevaba colgado al cuello, sus ropas más preciadas y su bastón.


Yo he participado en la construcción de varios dólmenes, pero este lo hicieron hace mil años. Traemos grandes piedras que hincamos en círculo, construimos un túmulo y movemos la enorme losa que cubre la cámara funeraria. Es una tarea titánica. Somos trashumantes. Venimos con el ganado por las vías tradicionales que quizá se usen durante miles de años.

Urunia (Irueña), siglo II a.C.

Me llamo Cráturo. He nacido en este poblado vettón, igual que mis padres y abuelos. Desde que era niño he sabido que había que defenderse de quienes de vez en cuando intentan asaltar el castro. Algunas veces han conseguido llevarse ganado, pero la mayoría, han terminado huyendo con el rabo entre las piernas y alguna que otra herida de flecha.

Nuestra muralla fue construida hace siglos, pero la vamos mejorando siempre que podemos. Rodea el castro dejando la meseta interior para nuestras cabañas, talleres y hornos. Tiene dos paredes entre las que hay piedras pequeñas y tierra. En la parte superior soporta una empalizada de madera desde la que vigilamos. Los fuertes terraplenes que caen hacia el río y el arroyo nos hacen mucho más fácil la defensa. Además, en la zona de poniente, la menos protegida, hay dos murallas imponentes, la primera de las cuales rodea el encerradero de ganado. Allí está la figura de nuestro ídolo. Un animal de granito fantástico con increíbles detalles, como el rabo sobre un lado, los pliegues de la piel, los cuernos de bronce que van clavados en la testuz o la aparatosa vulva. La escultura es la envidia de todos los visitantes. Pero no pienso deciros por qué la tenemos aquí, ni por qué nuestros antepasados trajeron la enorme roca desde las canteras situadas a más de 4 kilómetros. ¡Qué esfuerzo enorme debió ser aquello! Dicen que a una jornada de viaje hacia el noreste hay otra escultura muy parecida. Puede que la tallaran los mismos artesanos.

Nuestro castro tiene tres puertas. La que llamamos del Sol es la mejor, pero tenemos otras tres. La entrada está curvada y en forma de embudo y delante mantenemos un gran foso. Tenemos varios caminos hacia el río que nos permiten llegar con facilidad, además del principal, que viene de las vegas de pasto. El río y el arroyo los cruzamos por puentes de madera y por vados. Cuando la muerte me llegue, quiero descansar en la necrópolis del poblado, junto con las muchas generaciones de antepasados que allí yacen. Espero que en la vasija metan los restos de mis armas.

Urunia (Irueña). Siglo II d.C.

Ave. Soy Iulia Tercia, sacerdotisa del templo de Iuppiter, Iuno y Minerva.

Según cuentan nuestros historiadores, el poderoso ejército romano llegó al oppidum que ocupaban los pueblos indígenas hace más de dos siglos. Nada podían hacer contra nosotros. El crecimiento de la ciudad hizo que el emperador Tito Vespasiano nos concediera el título de Mvnicipium (hace más de un siglo de esto). Los templos y palacios destacan altivos sobre la colina. Cuando los forasteros se acercan desde el sur, los palacios y pórticos de columnas se recortan en el horizonte, con el profundo Águeda a sus pies. Es una imagen soberbia. Como la que tengo yo desde el ara del templo dominando el paisaje.


La enorme escultura zoomorfa que tallaron los pueblos primitivos sigue en el mismo lugar, presidiendo la entrada por el suroeste. El imperio romano amplió las defensas de nuestra ciudad construyendo varios contrafuertes, fosos, muros y taludes. Ahora ocupamos prácticamente todo el cerro. La parte alta tiene los edificios más nobles: la curia, el tesoro de la ciudad, el foro y los templos; el resto se ocupa con viviendas, talleres, tiendas y un foro pecuario. Hace tiempo que existen dos campamentos amurallados exteriores. Son cuadrados, con 370 m de lado. Están defendidos por fosos y su puerta inexpugnable está situada frente a la ciudad para controlar y proteger los accesos. La presencia de los soldados hace que nos sintamos seguros y su ubicación completa un control visual total sobre el entorno.

Seguimos construyendo nuestros edificios más importantes con granito. Es un largo camino el que tienen que recorrer las piedras desde las canteras, pero la belleza y solidez de la ciudad lo justifican. Las inscripciones epigráficas, las estatuas y adornos en mármol, caliza y granito, embellecen la ciudad.


Desde los tiempos de Octavio Augusto tenemos junto a la ciudad un miliario que nos indica la distancia con Emerita. También disponemos de una infraestructura hidráulica importante, la presa en el arroyo Rolloso, que nos proporciona agua, regula el cauce para para los molinos y sirve de riego.

El Villar de Flores. Finales del s. XVIII. 

Me llamo Munio. Mis antepasados vivieron en Villar de Flores. Ninguno de ellos tuvo una vida fácil. Tenían sus casas, un canal de riesgo procedente del sobrante de un antiguo molino y una iglesia con una gran pila de agua bautismal. La villa tenía buen tamaño y su propio alcalde. Tras la reconquista los sucesivos reyes fueron dando privilegios a unos cuantos para mantener tropas ligadas a órdenes religioso-militares. Para los que habitaban en la aldea, la vida era muy dura. Lo poco que tenían les fue embargado tras tener que hipotecarlo. En 1633 el dueño de las tierras, las casas, los pastos, los huertos y bosques… era don Martín de Cáceres Pacheco. El cobro de las alcabalas generaba mucha tensión.

Lo que no pudieron los terratenientes, lo pudieron las guerras con Portugal. En 1669 el lugar quedó despoblado, dada su proximidad con la frontera. A comienzos de este siglo hubo un intento de repoblación. Mi familia y yo intentamos volver a la tierra de mis ancestros, pero otra vez –malditas guerras contra Portugal- tuvimos que huir y el lugar es ahora una dehesa para ganado.

Nos fuimos a vivir a Ciudad Rodrigo, donde trabajo para un noble aficionado a las antigüedades. Por lo visto, hace ya cinco siglos el rey Fernando II cedió el lugar llamado Irueña a la Iglesia. Cada semana vamos una cuadrilla hasta allí y cargamos piedras talladas, columnas y capiteles. Llenamos un carro con las más llamativas y las llevamos al palacio. Las que mi amo no quiere las vendo para que las usen en la construcción. Dicen que los muros que aún se ven acá y acullá cercaron un pequeño poblado cuando la reconquista. Desde entonces el lugar se usa como cantera. También quitaron unas piedras hincadas que molestaban el paso del ganado ¿quién se molestaría en clavarlas? ¿y para qué?

Irueña. Últimos años del s.XIX

No quiero deciros mi nombre. Dicen que los moros encerraron un tesoro de oro y monedas en las tripas del verraco de Irueña y que lo habían encantado para que no se viera cómo encontrarlo. Otros paisanos y yo trabajamos en las canteras y no íbamos a dejar pasar la oportunidad de hacernos ricos, así que barrenamos la escultura en varios sitios y ¡boom! La hicimos volar por los aires. ¡Qué bárbaro! Algunos trozos saltaron a más de cuarenta metros. El caso es que no vimos nada más que piedra, así que para hacer algo, tiramos una columna por el terraplén para ver si llegaba al río. En el pueblo, el señor Domingo dice que hemos destrozado una obra histórica. ¡Buah! ¡Si no era más que una piedra vieja de los moros!


La salida del día 20 de mayo.

Caminaremos por los lugares que vieron los personajes anteriores: el despoblado del Villar, un molino, el dolmen de Casillas, la presa del Rolloso y el castro de Irueña. Tendremos información de los lugares que visitemos, desde los puntos de vista natural, histórico y arqueológico.

La charla del día 18 de mayo.

El día 18 de mayo, viernes, llevaremos a cabo una charla divulgativa en la Casa de las Conchas, a las 20 h, con el título “Irueña, reconstruir el pasado para buscar el futuro”. La impartirá Paula García Encinas, miembro de la directiva de la Asociación de Amigos del Castro de Irueña.