lunes, 13 de abril de 2026

De Tornavacas a Jerte. 2026-04.

Recorrido lineal en el Valle del Jerte, por las estribaciones de la sierra de Tormantos, entre Tornavacas y Jerte. La zona es muy popular durante la floración de los cerezos, pero su belleza no se agota cuando las flores ya se han convertido en frutos. La montaña se tiñe de múltiples tonos de verde. Los cerezos están pletóricos con las ramas alargadas cubiertas de hojas. Este año están cargados; si nada se tuerce, será una cosecha extraordinaria.


Vemos imágenes preciosas con el primer desarrollo de las hojas de robles y helechos. En las zonas umbrías, fresnos, alisos, sauces o abedules. En las mas soleadas, encinas, algunas adornadas con la candela. Salpicados aquí y allá, castaños, espino albar florecido, lechetrezna, rusco y escobas.

 
La relevancia de los cultivos de cerezas hace que estén ganando terreno a los robles. Basta con mirar las laderas. También se observa la necesidad de infraestructuras para mantener las grandes extensiones de cultivo, como una enorme balsa de riego en construcción.

Las gargantas bajan con bastante agua, saltando por rápidos, cascadas y charcas. Visitar los Pilones siempre es un espectáculo. 

El recorrido también tiene interés histórico y patrimonial. Comenzando por la picota "Marirrollas", la ermita del Humilladero, el puente Nuevo o de Carlos V y por el propio camino, que comienza como  "La ruta del Emperador". Esta ruta rememora el paso de Carlos V entre Tornavacas y Jarandilla, camino de su retiro definitivo en el monasterio de Yuste en 1556. Al parecer, el tramo entre Tornavacas y Jarandilla lo hizo llevado en una silla que cargaban porteadores. La mayoría de los tramos conservan un buen empedrado.

Cada vez menos gente sabe que la ruta del Emperador fue investigada, redescubierta y popularizada tras los trabajos que llevaron a cabo dos montañeros ilustres de Ávila, Aurelio Delgado y Alberto Muñoz. 

Salimos de Tornavacas junto a la picota. El camino, bien señalizado, nos lleva entre plantaciones de cerezos que pasan a ser robles a medida que ganamos altura. Cruzamos el puente sobre la garganta de San Martín y continuamos por el collado de las Losas hacia el airoso puente Nuevo o de Carlos V.  En este lugar se atribuye al emperador la frase “Ya no franquearé otro puerto que el de la muerte”. No se equivocaba.



Tras la fuente de Robledo Hermoso dejamos la ruta del Emperador y seguimos hacia el puente Carrascal.

Un breve ascenso y bajamos hacia la garganta. De camino, es imprescindible una parada en el charco Reata, donde varias cascadas se precipitan sobre una piscina natural.


Seguimos junto al Vado Cantares, salvado por una pasarela que da continuidad al camino directo entre Jerte y el Puente Nuevo.

Cerca de allí están los Pilones. Preciosos siempre. La erosión fluvial ha pulido el granito, dibujado formas sinuosas y excavado marmitas de gigante en la sucesión de charcas escalonadas.


Sólo queda alcanzar por el concurrido camino el centro de interpretación y el camping del Jerte. 

En este enlace puedes acceder al track del recorrido en Wikiloc. 

 Aquí puedes acceder a una colección de fotografías más completa

Sólo como broche, añado dos fotos del mismo recorrido hecha en otro momento, durante la floración de los cerezos.


En este enlace, otro artículo de este blog sobre "La Ruta del Emperador"

 

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