miércoles, 8 de abril de 2026

Txindoki, Gipuzkoa

El Txindoki o Larrunari es una de las montañas más apreciadas de Euskadi. Muestra un perfil desafiante que evoca montañas más altas y difíciles de acceder. Su prominencia la hace visible desde muy lejos; no es extraño que se la considerase como una de las residencias de Mari, una de las deidades de la mitología vasca.

Su leyenda se cristianizó y reforzó -como en tantos otros lugares- con la construcción de una ermita en su base, Nuestra Señora de los Remedios.

Estamos en Gipuzkoa, en uno de los extremos del Parque Natural de Aralar y en la comarca del Goierri. El comienzo de la ruta está en un gran aparcamiento situado junto a la ermita, en el barrio de Larraitz, perteneciente al municipio de Abaltzisketa.

Cuando comenzamos, la niebla cubre la montaña. El sendero, asciende sin dar tregua por un terreno un tanto resbaladizo debido a las lluvias del día anterior. El verde de las campas se apodera del paisaje y las nubes dejan algunos huecos que nos permiten contemplar la borda y quesería protegida en un dolina antes de llegar al collado de Egurra. Allí comienza el ascenso final, sin más dificultad que el desnivel.

Como si estuviera esperándonos, el Txindoki abre el telón y nos va mostrando poco a poco los valles circundantes. El panorama es magnífico, con el blanco de la caliza entreverado en los verdes de la hierba fresca. Vemos un precioso arco iris circular bajo nosotros (foto en la colección). 

Cuando el viento se calma me llama negativamente la atención un ruido procedente del valle; proviene de una de las muchas industrias situadas en casi cada localidad (al parecer sólo lo oigo yo, como las campanadas que marcan cada hora durante toda la noche junto al alojamiento en el que nos estamos quedando).

En la anterior ocasión que visitamos el Txindoki, hicimos la ruta circular que rodea a la montaña como un cinturón; ahora ampliaremos el recorrido por varios picos próximos antes de reincorporarnos al descenso final.

Las cumbres que vamos pasando están en campas suaves donde aún se conservan neveros. Paramos a descansar en una borda donde y allí un buitre hace un pase de modelos hasta que nos ve. 

 

Un corto tramo por lapiaz nos deja en la cornisa que se asoma sobre el valle del Arritzaga Erreka. Allí, el conjunto de la montaña y las bordas ofrecen un paisaje sublime. Nos encontramos en soledad ante un paisaje que por si sólo ya justificaría sobradamente esta excursión. Seguimos disfrutando de la cresta hacia el Salingain y el Uzkuiti.


El siguiente pico es el Etitzegi, con una visión aún más aérea de la cara Este del Txindoki. Descendemos hacia el barranco de Muitze con una sucesión de cascadas muy estética bajo los contrafuertes de la montaña.

Desde allí seguimos el precioso sendero que recorre la ladera  y nos lleva de regreso.

Aquí puedes acceder a una colección de fotos más completa del recorrido.

En este enlace puedes acceder al track de este recorrido en Wikiloc

Aquí puedes acceder al track del sendero circular corto, un recorrido atractivo, que hicimos hace ya años (en el 2014) y que es más sencillo que el de este año.

 

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