martes, 21 de noviembre de 2017

Lo masmut. Peñarroya de Tastavins (Teruel) 2017-11

Peñarroya de Tastavins es uno de los pueblos que forman parte de la comarca del Matarraña. Está situado casi en el límite entre las provincias de Castellón, Tarragona y Teruel. Cuando llegamos, desconocíamos la existencia de las gran mole caliza de "Les Roques de lo Masmut". Una pista permite el acceso hasta algunas de las paredes. Allí, se puede rodear, acceder al mirador situado enfrente, subir a la cresta (con precaución, pues aunque es sencillo hay algunos pasos con un patio considerable) o escalar; las paredes están cuajadas de vías de escalada por todos lados.
 



Es otro lugar de interés para visitar si se viaja a esta zona de Teruel tan interesante y desconocida para nosotros. En el pueblo destaca por su interés el santuario de la Virgen de la Fuente, con dos ermitas, una de ellas gótico-mudéjar que es monumento nacional, otra barroca con una fuente muy conocida que dispone de quince caños y un claustro. 


viernes, 17 de noviembre de 2017

El río Vero desde arriba 2017-11

Recorrer el curso del río Vero en la sierra de Guarra es una experiencia muy recomendable. Requiere destrepar, saltar, nadar y atravesar pasajes con cierta dificultad para personas no iniciadas en el descenso de barrancos. Hace algunos años lo bajamos Isabel, Carmen y yo. En aquella ocasión  entramos al río por el precioso barranco Básender, con sus estéticos rápeles, acompañados por Carlos y guiados por Jose Truji.


En esta ocasión hemos tenido la posibilidad de completar una escursión que desciende hasta el río desde el abrigo rupestre de Quizans por los pasos equipados de Len y Articazos. Es una auténtica gozada ver el cañón a vista de pájaro, atravesar pasajes con balcones panorámicos y abismos que se abren a nuestros pies constantemente, zonas de bosque y formaciones kársticas, todo ello por un sendero sencillo.



Las dos formas de recorrer el río son realmente recomendables. El descenso del río y el sendero que lo domina desde las alturas.

En esta ocasión tuvimos además la suerte de poder contemplar a placer al quebrantahuesos (Gypaetus barbatus). Este ave cuenta con bastantes ejemplares en la actualidad en Guara. Por ahora, su futuro no parece amenazado.


El origen de la excursión que nos llevó en principio al Vero era buscar una de las pinturas mejor conservadas de la cultura rupestre levantino-aragonesa. Se trata de un ciervo pintado en color rojo que data de entre el 4.000 y el 6.000 A.C. La pintura se encuentra en un abrigo situado en el barranco de Chimiachas, afluente del Vero. Para llegar hasta allí se parte de Alquézar y se pasa por el abrigo de Quizans, con otra figura de un ciervo, menor y con menos detalle.



De regreso tras visitar Chimiachas, encontramos el camino que dirige al curso central del barranco del Vero.


Guara es uno de los lugares más conocidos de España para hacer descenso de barrancos. Por supuesto, mis amigos de Ávila han estado bastantes veces y -por suerte para mí- les he acompañado algunas por lugares difíciles de olvidar, como los Oscuros de Balcés, Palomeras, Mascún, Peonera y algún otro. También tiene senderos de gran valor que justifican con mucho una visita, como es el descrito en este post o la simple aproximación al puente de Villacantal desde Alquézar.

lunes, 13 de noviembre de 2017

El Parrizal de Beceite. Matarraña, Teruel. 2017-11

El curso alto del río Matarraña es una de las excursiones clásicas más conocidas de la sierra de los Puertos de Beceite, en la provincial de Teruel. A pesar de su fama, bien merecida, no esperaba encontrar un lugar tan hermoso, con una belleza salvaje tan fuera de lo común.


El río se abre paso entre la roca caliza y da lugar a un barranco encajado entre grandes paredes, el llamado “Parrizal de Beceite”. Las formas erosivas sorprenden desde el primer momento. Por todas partes vemos grandes pináculos, callejones que perforan las laderas, arcos y formas caprichosas creadas por la disolución de la roca y la erosión.

La vegetación de la zona es mediterránea, con abundantes pinares de pino silvestre acompañado de sotobosque de boj. También caminamos junto a enebros, arces (en esta época del año con un precioso derroche de color), tejos, acebos, avellanos y encinas, entre otras especies.

Además de los valores naturales, el comienzo de la ruta nos permite ver uno de los paneles pintados más conocidos dentro del arte rupestre levantino: el abrigo de la Fenellosa, patrimonio de la humanidad junto con el resto de las pinturas prehistóricas del arco mediterráneo.


Para alcanzar la parte más hermosa hay que atravesar la zona próxima a los aparcamientos, donde el río ha sido “domesticado” para su uso turístico. En esta parte se han construido unas pasarelas de madera que permiten el paso por encima de algunas charcas con un agua transparente que refleja tonos verdosos. La consecuencia de tener un lugar fascinante y un acceso cómodo es que en temporada alta se pone a rebosar de gente. Han construido tres aparcamientos de pago (más caro cuanto más cerca del final) para acercarse al comienzo del recorrido y existe un control de accesos.


En esta época del año se puede disfrutar en soledad. Nosotros vimos un total de cuatro personas, y sólo en la parte sencilla del recorrido. Es lógico, teniendo en cuenta el frío que hacía. Por otro lado, durante este mes de noviembre, la mayoría de las pozas del curso alto del Parrizal estaban secas, lo que tiene la ventaja de que se puede recorrer el curso del río sin mojarse.

Como nos parecía poco recorrer solamente el barranco, y para no perder las buenas costumbres, Carmen y yo disfrutamos a placer de los ”estrets” y luego tomamos el camino equipado del Pas del Romaret. El sendero nos lleva a superar la zona más encajonada del río y nos permite una auténtica vista de pájaro sobre las formaciones rocosas. Unas grapas metálicas y cadenas ayudan a pasar las zonas más comprometidas.



El precioso recorrido nos deja al final de los estrets del Parrizal. Allí continuamos remontando el curso del río, sorteando pozas y pasando otros pasajes encajonados. Más adelante giramos hacia la parte alta (derecha orográfica del río) y tras una dura subida llegamos al magnífico mirador de les Moletes d’Arany. La vista sobre los puertos de Beceite y las “gubies” o pináculos que surgen junto a los cursos de agua es fabulosa. Me resulta sorprendente que un lugar con semejantes valores geológicos y naturales no tenga la máxima figura de protección, la de Parque Nacional.


domingo, 15 de octubre de 2017

La Nava de Barco. Monte Robledillo y manzanas 2017-10

Quien nos conoce, sabe que Carmen y yo tenemos una cita anual en la Nava de Barco para comprar manzanas. Este año las reinetas se helaron. No obstante las golden son como siempre de muy buena calidad. Las pocas reinetas que se han dado en la zona se consiguen en La Carrera (o en cualquier frutería de Barco pagando un poco más). Merece la pena acercarse por allí, para comprárselas directamente al productor, poner nuestro grano de arena para que los habitantes de la zona se sientan orgullosos de sus pueblos y aprovechar para dar un paseo por alguno de los muchos lugares de interés cercanos.


Hace un año parábamos allí a comer manzanas en una excursión que organizamos Manolo y yo para La Facendera, en la que hicimos un recorrido entre Cabezas Bajas y Navalonguilla, pasando por los cerros de Mesada, Robledillo y el Cebollar. Entonces el monte estaba precioso. Este año la sequía también ha afectado a la sierra y los amarillos predominan más de lo que deberían. Aún así, los colores de los robles dejan bonitas imágenes.

Aprovechando la coyuntura de la compra de manzanas, este año regresamos al monte de Robledillo, situado frente al pueblo, donde se encuentra una laberíntica concentración de piedras alteradas y erosionadas. Es conocida la situada en un jardín del pueblo que se conoce como "la pera", pero no son tan visitadas las del cerro, aunque están muy cerca y sólo con un agradable paseo se pueden descubrir lugares con mucho encanto y una estética muy particular.


Aunque ya he puesto fotos de estas piedras con motivo de la excursión del año pasado (si quieres verlas, pincha aquí para ver una y aquí para la otra), ahora añado algunas más, la mayoría de las cuales corresponden al lado norte del monte.




jueves, 12 de octubre de 2017

Laciana 2017-10

Laciana, al norte de de la provincia de León es uno de esos lugares que conviene visitar, especialmente en otoño. Está situada entre Somiedo, al norte, Babia al oeste y el Bierzo al sur. Está rodeado de montañas que superan los 2.000 m. El río Sil, al que vimos nacer en Babia cuando estuvimos en Peña Orniz, recorre la región y recoge las aguas de multitud de gargantas.

Desde siempre, la ganadería fue muy importante en la región. El nombre de braña define las zonas de pastos y prados en las zonas de montaña. En muchos lugares se construyeron edificaciones como poblados veraniegos con objeto de poder cuidar del ganado. Las brañas son ahora lugares con un gran interés botánico, paisajístico y faunístico.

Hicimos dos recorridos por brañas. La más espectacular, la de Brañarronda, muy conocida y no por ello menos recomendable. El camino se toma desde la carretera que une Villablino con Omaña y termina en Villar de Santiago tras pasar por tres brañas y un collado con vistas tremendas sobre el entorno circundante, desde el Nevadín, Ubiña, Babia, el Cornón o Cebolledo.

Las praderas de las brañas están rodeadas de bosques auténticos condicionados por el clima atlántico con influencias mediterráneas y la altitud; no son plantaciones ni explotaciones, sino bosques de verdad donde encontramos multitud de especies. Nos asombramos con robles y abedules enormes, pero también vemos castaños, negrillos, hayas, arces, fresnos, acebos, avellanos, cerezos, serbales o los siempre espectaculares tejos.


A pesar de la humanización de prados de pasto, cabañas, pistas o ganado (que por otro lado aportan un valor patrimonial indudable) se disfruta de la variedad del bosque y su autenticidad. Es difícil encontrar un entorno como este.

Además, las laderas altas subiendo al collado de la Muezca están tapizadas del color rojo que resulta de las hojas otoñales de las arandaneras. 

Pincha aquí para ver una presentación de fotos de la salida.

Hay que decir que no todo es perfecto en Laciana. Desde mediados del siglo XIX la región ha tenido explotaciones mineras, la mayoría de ellas de carbón. Actualmente, la falta de rentabilidad ha provocado el cierre de la mayoría de ellas. Los restos de aquella industria están esparcidos aquí y allá como fantasmas de una industria perdida. Hemos visto fotografías aéreas de explotaciones a cielo abierto que son heridas gigantescas e incurables.

Actualmente la región de Laciana tiene varias figuras de protección, siendo la más notoria su declaración como reserva de la biosfera de la Unesco (también es LIC y ZEPA).

El oso y el urogallo son bandera en la región. Se presume de ellos por todas partes, pero no tengo tan claro que se les proteja debidamente, al menos al segundo. Con los osos tuvimos el gran placer de disfrutar su visión a placer. Con respecto a los urogallos, aunque no nos guste a quienes caminamos por el monte, en mi opinión debería existir una zona de reserva donde no se permitiera el paso y se controlara su crecimiento a salvo de un exceso de depredadores sobrevenidos y de amenazas por la actividad humana.

Todos sabemos que es casi imposible ver al urogallo en la naturaleza, aunque a veces, unidos el silencio y la cautela... los milagros ocurren y lo ve -si bien fugazmente- quien nunca lo ha buscado. Dos de las tres personas que íbamos en esta salida saben de qué hablo.

 Pincha aquí para ver una presentación de fotos de la salida.

lunes, 9 de octubre de 2017

Osos en la cordillera cantábrica. 2017-10

La población cantábrica de osos pardos, al menos los que viven en la zona occidental, parece estar asentada de forma saludable.

Los osos tienen que alimentarse de forma frenética antes del invierno (aunque este año parece que no tiene prisa por llegar). Hay algunas zonas donde los robles han producido más bellotas; al parecer, en la mayor parte de las zonas altas se helaron.

En su desplazamiento, se entretienen buscando insectos, bayas, frutos o carroña. A veces, la suerte hace que pasen por lugares donde podemos verlos fácilmente, como este año ha ocurrido en Laciana.

Hay una parte negativa en esto, y es que algunos osos se han acostumbrado demasiado a la presencia de los humanos. Un oso que se acerque demasiado a poblaciones o infraestructuras puede ponerse en peligro y también ser un peligro para las personas.

Nosotros hemos tenido la suerte de poder verlos y la alegría de comprobar que los habitantes de los pueblos cercanos también estaban interesados en ellos. Como ya ha ocurrido en Somiedo, la observación respetuosa de fauna puede ser una fuente de ingresos que ayude a la conservación de la especie y con ello a la biodiversidad.

Esperemos que las autoridades de CyL apuesten por la conservación de la naturaleza. Hasta ahora, hemos visto demasiada propaganda, carteles presumiendo de la fauna salvaje, pero falta de medidas concretas para protegerla y fomentarla realmente, como sí se ha hecho en Asturias. Ejemplos negativos son las explotaciones industriales y los proyectos de estaciones de esquí que impiden el contacto de las dos poblaciones de osos cantábricas.














miércoles, 27 de septiembre de 2017

Andía, Urbasa y el nacedero del Urederra


Los días 28 y 29 de octubre, Manolo García y yo guiamos esta excursión para La Facendera. A pesar de que el primer día la niebla no se retiró de las cumbres de San Donato, impidiéndonos ver el fabuloso panorama, pudimos hacer las dos salidas previstas y gozar de la magnífica otoñada.

Aquí puedes acceder a un resumen de fotos que hice durante las dos jornadas.

Lo que sigue debajo es el boletín que preparé para documentarla.
 _______________________________________________________________________________

Andía, Urbasa y el nacedero del Urederra
Geografía

El Parque Natural de Urbasa y Andía es una zona con elevaciones montañosas modestas situado al oeste de la provincia de Navarra, casi a la misma distancia de Vitoria que de Pamplona. Al norte, está separado de la Sierra de Aralar por la depresión del río Arakil. La localidad de referencia aquí es Alsasua. Al sur se sitúan los valles de las Améscoas, donde sólo hay pueblos pequeños, siendo tal vez Baquedano el más conocido. Algo más alejado se encuentra Estella.

El Parque está cruzado por dos carreteras que dibujan una “y” desde Estella. La primera comunica con Alsasua y la segunda con Etxarri Aranatz, sirviendo ambas para delimitar de forma aproximada tres zonas: el monte Limitaciones de las Améscoas al oeste, la sierra de Urbasa en el centro y la de Andía al este.
 El conjunto destaca como una amplia meseta de origen calcáreo que se eleva bruscamente sobre el entorno. Su altitud media es de unos 1000 m sobre el nivel del mar en Urbasa, subiendo en Andía hasta casi los 1.500 m. Cuando nos aproximemos veremos como Urbasa presenta formas más redondeadas, mientras que Andía aparece más agreste, destacando el perfil de proa de barco del pico Beriain, que se proyecta sobre el valle del Arakil.

Sin embargo, visto desde el sur, la cornisa calcárea de Urbasa y Limitaciones se despeña sobre el valle. El corte en la roca es dramático allí donde el acuífero encuentra una salida en la surgencia kárstica del río Urederra. La erosión remontante del río ha ido excavando la meseta, dando lugar en su retroceso a un enorme anfiteatro: el “Balcón de Pilatos”.
Vegetación

La vegetación del Parque Natural es fruto de su doble influencia climática, atlántica al norte y mediterránea al sur. En Urbasa y Limitaciones un porcentaje elevado de superficie está ocupada por bosques, principalmente hayedos, acompañados de otras especies como enebros, tejos, arces, tilos, pinos, acebos y fresnos. También hay grandes rasos (planicies despejadas de pastos para el ganado) que en Andía ocupan la mayor parte de la meseta. Los arbustos son escasos, si bien se observan espino albar y rosales silvestres. También hay variedad de especies botánicas propias de roquedos. En la parte baja del lado sur aparecen quejigos, robles y encinas.


Fauna

En cuanto a la fauna, según datos del Parque, se han contabilizado por ahora 94 especies de aves, 34 de mamíferos y 17 de anfibios y reptiles. Es los cortados rocosos sin duda veremos buitres leonados. En su momento se pueden ver alimoches, halcones, cernícalos y al parecer algún que otro ejemplar de quebrantahuesos. En los bosques, azores, ratoneros, pitos negros y cárabos, por nombrar algunos.

Ocupación humana


Hay constancia de actividad humana desde hace muchos siglos, así lo confirman los abundantes restos megalíticos. En los rasos de Urbasa hay catalogados varios menhires, crómlech y dólmenes, algunos en razonable buen estado como el cercano de Artekosaro. En el Balcón de Pilatos pasaremos junto a varios túmulos.

De la edad media destaca el bien conservado monasterio de Santa María la Real de Iranzu (del Euskera, “helechal”), situado al sur, cuyo primeras construcciones datan del siglo XII.
Los usos forestales y el pastoreo han sido y siguen siendo importantes en la zona. Abundan las cabañas relacionadas con la explotación tradicional de ganado, aquí llamadas “bordas”. Pastan vacas y especialmente ovejas de raza “lacha”, que destacan por su cabeza y patas negras, sus cuernos retorcidos, que también tienen las hembras, su abundante lana y –especialmente- por su leche con la que se elabora el renombrado queso de Idiazábal.

Las rutas 

El primer día subiremos a la máxima elevación de la sierra de Andía. Se trata de una marcha circular desde la localidad de Uharte Arakil.

Comenzaremos caminando por un robledal, tras el cual el sendero se empina por el interior de un precioso hayedo. Es una subida dura, pero toda ella transcurre por camino y realmente es la única fuerte de la jornada. Una vez ganada la meseta continuaremos hacia el oeste para llegar a la elevación del Beriain (1494 m), situado junto a la ermita de San Donato.

Las vistas durante la subida y en la meseta de Andía son espectaculares. Hacia el norte la sierra de Aralar, hacia el oeste la de Urbasa y mil metros por debajo el impresionante valle del Arakil. Seguiremos hasta la cercana quilla de la sierra, el pico Yurbain (1420 m), desde donde completaremos la visión hacia el sur por el valle de Ergoiena. Haremos la bajada en zigzag por la ladera sur y entraremos en un impresionante hayedo que nos dejará imponentes vistas que van cambiando según rodeamos la montaña. Tras pasar por otro bonito hayedo regresaremos a Uharte –Arakil.

Desde allí iremos al camping donde nos alojamos, que está bastante cercano. Nos distribuiremos en las cabañas y cenaremos.

El segundo día el autocar nos dejará en los rasos superiores de Urbasa. Sin anestesia ni nada, veremos el Balcón de pilatos o de Ubaba. Recorreremos la cornisa de este imponente mirador para disfrutar de sus perspectivas y la verticalidad de sus paredes. La altura sobre el río supera los 300 m. Tanto las vistas hacia el valle de Ameskoa como hacia el Uderreda son preciosas. Bajaremos por el camino del Puerto viejo de Baquedano. Es un cómodo camino que se introduce por los hayedos que decoran las imponentes paredes del balcón y desemboca en la pista que se dirige hacia el Nacedero del Urederra. El sendero del río es un disfrute continuo. Los colores del otoño abruman por su belleza. La magia del lugar nos pide un silencio necesario para disfrutar del sonido de cascadas y pozas. El color azul turquesa de las aguas se adorna con las diferentes tonalidades otoñales de las hojas de los árboles.


Al final del camino llegamos al salto del Nacedero, situado en la pared del Capellán.

Sólo queda volver por nuestros pasos hasta llegar al pueblo de Baquedano donde nos espera el autocar para regresar a Salamanca.

Aquí puedes ver unas fotos de la salida que hicimos el año pasado en noviembre

martes, 19 de septiembre de 2017

Ameal de Pablo. 2017-09



El nombre “ameal” o “almeal” describe los amontonamientos de heno que los ganaderos construyen alrededor de un palo vertical (mejor cabe decir “construían” pues prácticamente ya han desaparecido de nuestros campos). La paja se colocaba apretada y de modo que el agua resbalara, con el objetivo de mantenerla seca el mayor tiempo posible. La construcción tenía una forma cónica y su contorno inferior estaba normalmente cercado con un muro de piedras para evitar que las vacas se autoabastecieran. Hasta donde yo conozco, esta palabra es característica de las zonas serranas de la provincia de Ávila. En otros lugares se los conocía como “almiar”, pero para mí, son ameales o almeales, por mucho que diga la Real Academia de la Lengua.

Cada vez que caminamos por la sierra y vemos ameales, los fotografiamos como lo que son, una antigüedad, un recuerdo de nuestro pasado, patrimonio común de una forma de vida que casi ha desaparecido. La imagen anterior es una muestra de uno de ellos.


Por su forma, especialmente cuando lo vemos desde la Laguna Grande de Gredos, el Ameal de Pablo recuerda a estas construcciones populares, así que esta vez la montaña sí que tiene al menos parte de su nombre bien justificado.

El Ameal de Pablo tiene una situación estratégica, pues es el primero de los riscos que por este lado da continuidad al cierre del Circo tras el Almanzor, Ballesteros y el Venteadero. Siguiendo al Ameal, risco Moreno y el Cerro de los Huertos forman también un afilado cuchillar que corta bruscamente el paisaje y delimita el Gargantón.

Es un precioso mirador al que se accede tras una divertida trepada. En un día claro, las vistas son espectaculares, entre la Galana, el Almanzor y el resto del Circo, que se muestra desde aquí con una belleza soberbia. Especialmente, la vista sobre la zona de los Tres Hermanitos es de una estética difícil de superar. Es además una cumbre que para mí tiene recuerdos de escaladas, vivacs y otras experiencias. Ya hace mucho tiempo de eso, pero cada vez que vengo por aquí, me veo con el Truji medio enriscados en cualquier pared.

Este fin de semana subimos un grupo de amigos y disfrutamos de la montaña sin prisas, saboreando cada momento.

Una ascensión muy recomendable, más teniendo en cuenta que la gente suele ir tropel hacia el Almanzor y la Galana, mientras que en el Ameal se puede disfrutar de la soledad.

Pincha en este enlace para acceder a algunas fotos de la ascensión y la preciosa jornada.


lunes, 18 de septiembre de 2017

Senda de Camille. 2017-09

La Senda de Camille es un precioso recorrido pirenaico situado en parte en el Parque Natural de los Valles Occidentales, en la provincia de Huesca y el Valle de Aspe en la zona francesa. En el lado aragonés comprende parte de los valles de Ansó, Hecho y Aragüés.

En años anteriores habíamos conocido otros Pirineos más agrestes; esta vez los caminos pasan por montañas más modestas, pero la variedad y belleza que hemos encontrado nos ha dejado absolutamente fascinados. Extensas praderías, bosques fantásticos, collados con enormes vistas y caprichos geológicos se alternan con cumbres que ofrecen panoramas inmensos de montañas y valles.


En contra de lo que pudiera parecer, la senda es dura. En mi opinión, más dura que Carros de Fuego o la que diseñamos en 2016 saliendo del valle de Tena y también recorriendo parte por Francia. La media diaria de desniveles acumulados ha superado los 1.300 m y la longitud, los 20 km. En un recorrido de seis días, estas cifras son más que exigentes. No obstante, las rutas se hacen con placer y fácilmente, pues no hay grandes canales o pedreras y las que hay disponen de caminos bien marcados.

También se pasa junto a grandes paredes, como el sendero que se desliza bajo el circo de Aspe o las colosales agujas de Ansabère.


Por otra parte, no nos limitamos a hacer el camino, sino que ascendimos varias cumbres cercanas, algunas formidables miradores.

En el recorrido entre Gabardito y Lizara subimos el Bisaurín (ese día también ascendimos el puntal alto del Foratón, situado al lado contrario del collado y que también es recomendable).

El segundo día, entre Lizara y Somport, ascendimos el Liovilla y la Cúpula de Secús, ambos extraordinarios.




El tercer día la niebla nos impidió el ascenso al pico de Arlet, pero lo compensamos con un baño estupendo en el lago.

El cuarto, nuestro atrevimiento al subir al Cotdoguy y Marmida tuvo la recompensa de que las nubes se retiraran cuando estábamos en la cumbre. Además ese día vimos por primera vez al quebrantahuesos.

El quinto, hicimos la subida al Petrechema, a la Petite Aiguille d'Ansabère y al Sobarcal (Pic de Petragème para los franceses, pues todos ellos hacen frontera). Desde estas cumbres tuvimos el privilegio de ver a dos escaladores a vista de pájaro, con quienes entablamos conversación.


Por fin, el sexto día ascendimos desde el paso de Tacheras al Achar de Alano y a las Agujas de Alano.


Si hay un pero que ponerle a la travesía es que los refugios están en general (todos menos el de Arlet) situados en zonas con acceso de vehículos, lo que reduce el ambiente montañero. Por contra, están muy bien equipados.

La organización es sencilla. Se puede hacer a través de la web "La Senda de Camille" o contactando directamente con cada uno de los refugios. En nuestro grupo lo hicimos de las dos formas.

En cuanto a la época, no me cabe duda de que es un recorrido magnífico en cualquier momento del verano. Nosotros lo hemos hecho a comienzos de septiembre. Hemos tenimos mucha suerte con la meteorología y la ventaja añadida de que los refugios estaban medio vacíos y en el recorrido hemos encontrado muy poca gente, lo que nos ha permitido disfrutar aún más. En el viaje de ida paramos a ver los dólmenes situados en la proximidad de Salvatierra y el fin de semana siguiente en la sierra de Urbasa, para dar unas vueltas por los hayedos, el Bacón de Pilatos y el nacedero del Urederra, donde Manolo y yo organizamos una excursión a finales de octubre.


En definitiva, una excursión pirenaica muy recomendable que permite visitar lugares que sin duda permanecen en la memoria.

Pincha en este enlace para acceder a una colección de fotografías.




lunes, 21 de agosto de 2017

Crestas y cumbres de Arbás. 2017-08

Todo el norte de León nos atrae como un imán. En esta ocasión, casi de un día para otro, decidimos volver al Alto Bernesga.

Lo normal hubiera sido ir a dormir allí, al mismo pueblo de Casares de Arbas, donde guardamos un recuerdo entrañable y cariñoso de Matilde, la propietaria del Hostal González. Cada vez que hemos ido allí nos ha tratado como si estuviéramos en casa y nos hado de cenar de forma inmejorable. No obstante, esta vez viajaremos en el día ¿una locura? puede, pero la satisfacción de completar una salida tan espectacular compensa de lejos el esfuerzo. Así que, bien temprano nos ponemos en marcha Manolo y yo desde Salamanca.

A pesar de la distancia el trayecto se hace en poco más de dos horas y media. El embalse de Luna, con uno de los niveles más bajos que yo haya visto nunca, es descorazonador. Tanto calor, tan poca lluvia y tan mala gestión hídrica de los regadíos llevan -por ejmplo- a que bajo el puente Fernández Casado no haya nada de agua.

Especialmente cuando se llega por Luna, la entrada al valle de Arbás es espectacular. La estrecha carretera atraviesa un túnel no apto para autocares grandes. A la salida, como si se descubriese un telón, aparece la barrera caliza que contiene un valle precioso donde se ven los pueblecitos de Cubillas y Casares.


La ruta que hacemos comienza en Casares. Subimos directamente al Palero y continuaremos por la Maria de Enmedio y la María de los Corros. Continuamos la cuerda ascendiendo a Peña Esquina y La Brazosa. Desde allí ganamos el collado de la Barragana. Nos acercamos a su cumbre y regresamos para hacer la mayor parte del cordal en sentido contrario, por los riscos de Peña Negra y la Peña del Prado.

El Palero, visto especialmente desde el Norte, es apabullante en su verticalidad. Nada parece indicar que se pueda ascender con una trepada por su cara Este. Con buenas condiciones climatológicas y el terreno seco no presenta complicaciones fuertes, más allá de la inclinación y la sensación de vacío en alguno de sus pasajes. Un recorrido precioso, donde se van descubriendo abismos y paredones nos lleva a las otras dos Marías. Un día con buena visibilidad, como el que tuvimos, es un auténtico espectáculo mires donde mires.


Tras varios pasajes rompepiernas, crestas, lapiaces y cumbres, llegamos a la Barragana, con su impresionante murallón y su magnífica y fácil cresta.



La guinda de un día ya de por si cargadito de emociones son las crestas que nos llevan a Peña Negra y la Peña del Prado. Aquí el terreno se complica. Algunos pasajes hacen que haya que mantener una alta concentración. Incluso una de las crestas es muy afilada y sólo debe hacerse si se controla el vértigo y se tiene seguridad para trepar.


Tras más de 1.400 m de ascenso acumulado, decidimos descender por uno de escasos puntos que lo permiten y no completamos el cresterío que nos lleva al, por otra parte, cercano Pico del Prado de la Segá. Queda pendiente para otra ocasión, junto al Pico Meloita, separado del cordal principal.

Hemos hecho un recorrido lineal, así que bajamos hacia la carretera y tenemos la suerte de que una pareja de amables ponferradinos nos recoge. Mil gracias por ahorrarnos esos cuatro km finales. Yo ya lo hago habitualmente, pero si vemos a montañeros que nos piden ayuda para regresar al comienzo de la ruta, y además nos pilla de camino, es educación y sentido común recogerles.

Tras refrescarnos y lavarnos en Casares nos enteramos de que Matilde aún regenta el hostal, así que vamos a tomar algo y a saludarla. La mala noticia fue que no pudimos verla porque estaba descansando. La buena, es que está allí todavía. Sin duda, haremos por volver, tanto para disfrutar de la preciosa montaña de Arbás como de su compañía, su humanidad y sus antológicas cenas.

Pincha aquí si quieres acceder a una colección de fotos de esta salida.