jueves, 16 de septiembre de 2021

Posets-Perdiguero-Aneto. Travesía Pirenaica. Agosto 2021. - 1 Viadós-Posets-Estós


El emplazamiento del refugio de Viadós es formidable. Al poco tiempo de llegar, el sol tiñe de colores anaranjados la montaña. La luz cambia a cada instante con las sombras de nubes dispersas. Las praderas de un verde intenso y algunas construcciones ganaderas tradicionales crean un relajante contraste frente al tortuoso telón de fondo. La magnífica temperatura anima aún más a extasiarse mirando el entorno. El espectáculo continúa a la caída del sol con la contemplación de la cúpula estrellada.


El refugio está bien acondicionado. es privado, aunque hacen un pequeño descuento a los federados. Nos alojamos en una de las cabañas separadas del edificio principal, en una habitación para los siete.

De madrugada, tras desayunar nada más que abren el comedor, salimos por el GR-11 junto a algunas bordas. Pasado el puente en el río Cinqueta, tomamos un tramo de bosque. Algunas fresas y frambuesas junto al camino complementan el desayuno, aunque son pocas, pues no se puede perder ritmo.


Tras cruzar un torrente, la fuerte subida hace que nuestra atención cambie de los lirios a los edelweiss, de los valles inferiores a los formidables pliegues de la Punta Llardaneta y las agujas del Clot.




Poco a poco llegamos a la cresta del Posets. La visión es tremenda, tanto sobre el profundo valle de Estós como sobre las cumbres fronterizas donde destaca el Perdiguero.


Ganar la cresta requiere ir con precaución. Una vez en la arista no se puede dar un paso sin sorprenderse de la fuerza y la belleza del lugar, cuajada de lagos, enormes paredes, neveros y cumbres.



Como era de esperar, la cumbre del Posets está bastante concurrida. En cualquier caso sigue siendo un lugar magnífico. La cresta del Espadas nos llama. Tranquila, no esperarás mucho antes de que vengamos.




Descendemos continuando la cresta hasta un lugar donde tenemos marcado un punto débil de la pared. No terminamos de creerlo hasta que no lo recorremos. Un pequeño pasillo, con algún paso delicado, nos deja en el anfiteatro rocoso bajo el que se ven infinidad de lagos. La pedrera, incómoda, nos lleva sin perder altura hasta una portilla que ascendemos para dar vistas, ya sin complicaciones al collado de la Paúl.

El duro descenso por la gran pedrera se suaviza cuando entramos en las laderas del valle de Estós, donde un sarrio parece estar indicándonos el cambio de terreno. Se suceden las imágenes con una estética “de calendario”, tanto sobre el puerto de Chistau como sobre los picos y el enorme valle que nos conducirá al refugio de Estós, fin de la jornada.





Han sido 17 km, con un ascenso acumulado de 1.814 m y un descenso de 1.678 m.


En este enlace puedes acceder a una colección de fotos más completa.


Los pormenores de la salida y el viaje Benasque - Viadós.

Félix García (Escubi) había planteado los detalles de la salida, uno de cuyos puntos fuertes era culminar en un homenaje a Jose M. Hernández. Hace seis años de la expedición al Pico Lenin donde Jose M. falleció. Ahora iban a participar los que entonces estaban en Kirguistán: Manolo, Joaquín y Blas (en el último momento, causas de fuerza mayor impidieron a Blas venir). Hemos tenido el privilegio de compartir la salida, Juanjo, Jose, Isidro y yo, Javier. Todos somos abulenses.

La propuesta era unir en travesía tres de las grandes cumbres en el entorno de Benasque y terminar atravesando la cresta de Salenques hasta el ibón de Llauset. Se trata de un recorrido exigente y con sus problemas logísticos, pues desde el punto de inicio hasta el final hay mucha distancia por carretera. Como son cuatro etapas con un enorme contenido, las divido en cuatro post, del que este es el primero.

Dejamos los dos coches en la zona de aparcamiento junto al puente de Lliterola, próxima al acceso a los Llanos del Hospital desde Benasque. Allí habíamos quedado con el taxi (todo terreno) que nos llevaría al punto de inicio: el refugio de Viadós. Tiramos (literalmente) las mochilas en la baca y nos acoplamos en la vieja gloria, con sólo dos cinturones de seguridad para los siete pasajeros, pero -eso si- con algunas separaciones de plásticos “anti-covid”.

La pista de tierra se inicia en el pueblo de Chía, junto a Castejón de Sos (900 m). Subimos dando vistas a montañas y praderas que se hunden hacia el valle del Ésera hasta llegar al Collado de Sahún (2. 000 m) y descendemos por bosque hasta Plan. Desde San Juan de Plan, otra pista nos dejará en las cercanías del refugio de Viadós (o Biadós). El desplazamiento tiene algo épico; me recuerda otros por Marruecos, por la pista polvorienta, los paisajes sorprendentes y el “peculiar” conductor.

martes, 22 de junio de 2021

Cárdenas-Sotillo. Sanabria. 2021-06

Este recorrido circular es uno de los que apetece repetir cada año. La primavera sanabresa está en su apogeo, el tiempo -fresquito- acompaña y la información proporcionada por la casa del parque sobre el estado de la floración hacen que sea un valor seguro.

El lago de Sanabria es un espejo magnífico. La luz de la mañana deja unas imágenes para recordar.

Salimos de Ribadelago y comenzamos la entretenida subida del cañón de Cárdenas. La vegetación de ribera va cambiando por flores de todo tipo, helechos que parecen querer escapar de la tierra, amarillo de escobas y morado de brezos. 


La laguna de Cárdenas reedita los reflejos acuáticos. Pronto nos damos cuenta de que las lluvias de días anteriores tienen embalses y zonas lacustres con una buena cantidad de agua. Las lagunas estacionales se suman al paisaje y aumentan la sensación de frescor. Es magnífico caminar por el gran altiplano glaciar rodeando praderas encharcadas, embalses y lagunas naturales.



En el embalse de la Playa decidimos desviarnos hacia las lagunas de la Clara. Una vez dejado atrás el pequeño embalse, el nuevo valle ofrece una sensación de pureza mayor que la mayoría del entorno. No se ve a nadie y el ganado tampoco ha subido aún.



Buscando el mejor camino entre las muchas lagunas y zonas húmedas, vamos a encontrarnos con el recorrido clásico que pasa junto al embalse de Puente Porto a la altura del chozo  del Caneiro Vizcaíno.



Ganamos algo de altura para llegar a otro balcón imprescindible: la laguna Pedrina, que parece colgada sobre el cañón de Cárdenas.

El siguiente hito es la laguna de Sotillo. Aquí las laderas están rabiosamente moradas con las flores de los brezos.


El descenso hacia Sotillo sigue trufado de flores. El bosque toma el relevo cuando el sendero pierde altura para llegar a la preciosa cascada; es un lugar al que merece la pena asomarse desde el pueblo, pues el camino es suave, bien marcado y rico en vegetación.




En Sotillo, firmamos una solicitud que los vecinos están promoviendo para que les permitan dejar una zona para aparcar coches de forma que no llenen las calles. El terreno está al comienzo del pueblo y lo pondría de forma gratuita un particular pero la Junta de CyL sólo lo permite si se lo donaran indefinidamente, lo que el propietario, con comprensible criterio, no desea.

En este enlace puedes acceder a una colección de fotos más completa.

En este otro enlace, al track en Wikiloc.

jueves, 3 de junio de 2021

Caña el Gallo y la Garbanza. 2021-06

Algunos lugares de gran belleza nos pasan desapercibidos; estamos tan deslumbrados por las cumbres y recorridos de Gredos, que pasan décadas antes de que nos fijemos en ellos. Es el caso de Majanillos, Caña El Gallo o el patrimonio singular como el existente en Aldeanueva de Santa Cruz, Villafranca de la Sierra o los puentes que salvan gargantas por todas partes.

Las lagunas que se forman en la sierra de Villafranca, casi todas estacionales, ofrecen un espectáculo formidable durante la primavera. En la laguna de Caña El Gallo, una alfombra verde tachonada del amarillo de las flores es el escenario que enmarca el circo aún nevado. 


Llegar a la laguna de Caña el Gallo es un corto paseo, especialmente desde San Martín de la Vega del Alberche por el nacimiento del río del que el pueblo toma su nombre. Una fuente cristalina ha tenido el honor de ser considerada como la partida de nacimiento del Alberche, que vierte al Tajo, y por tanto al Atlántico. Unos metros más allá, las aguas se deslizan hacia el Tormes, y por tanto al Mediterráneo.

La meseta donde su ubican San Martín de la Vega del Alberche, Navadijos, Garganta del Villar o Cepeda la Mora, tiene una personalidad propia. Es una planicie elevada sobre el valle del Tormes y la depresión del valle Amblés. La inesperada llanura se extiende suave, sin grandes accidentes geográficos, limitada por las cumbres redondeadas de La Serrota y Peña Negra. El ganado es omnipresente.


Cuando no había gran diferencia entre el firme de las carreteras, a veces acortábamos el camino desde Ávila yendo desde el puerto de Menga por Cepeda y Navadijos hasta Barajas en lugar de rodear por la Venta Rasquilla. Desde el Norte, el puerto de Chía es el acceso más directo, el que obliga (afortunadamente) a ir más despacio y en mi opinión, el más bonito por su autenticidad. 

La carretera hacia el puerto de Chía pasa por Villafranca de la Sierra y Navacepedilla de Corneja. Villafranca tiene un patrimonio espectacular. La plaza Mayor tiene soportales, antiguas casas construidas en cantería, algunas con blasones y escudos y una magnífica fuente del s. XVIII. El entorno invita a parar y pasear por el pueblo. Es normal que el pintor Benjamín Palencia eligiera el lugar para residir ocasionalmente.

Camino del puerto destaca el molino del tío Alberto, rehabilitado en parte. La carretera gana altura sobre un valle precioso, en esta época del año, con las laderas amarillas por las escobas y pletórico de vegetación.


Tras visitar la laguna de Caña el Gallo, seguimos la carretera hacia la Herguijuela. Cerca del pueblo, llaman la atención un antiguo puente en desuso y una fuente de piedra. 


Antes de llegar a Navacepeda, paramos para acercarnos al puente de la Garbanza. Una vez más, seguiremos un cordel ganadero, muy embarrado a causa de las lluvias de días pasados. El puente tiene un ojo de gran tamaño que salva la garganta de su mismo nombre. Su tamaño y poderosa construcción dan idea de la cantidad de agua que puede llegar desde la sierra de Peña Negra. Conserva perfectamente su enlosado y carece de protecciones laterales. 


Seguimos un camino circular por callejas junto al río hacia el puente de Navalperal de Tormes. Pasamos por varios molinos, uno de los cuales fue usado hasta mediados del siglo pasado. Junto al puente de Navalperal, vemos los restos abandonados de una piscifactoría que posiblemente funcionó hasta hace algunas décadas. Seguimos ahora río arriba por la pista que lleva hacia el conocido y fantástico Pozo de las Paredes. Completamos la ruta pasando por el último puente del día, el de Navacepeda. 



En este enlace puedes acceder a una colección de fotos más completa.