Las Arribes de Zamora y Salamanca son fuente inagotable de belleza, patrimonio natural y cultural. Esta vez lo confirmamos en la localidad zamorana de Villadepera.
En un recorrido de 20 km nos encontraremos con notables restos etnológicos (fuentes, abrevaderos, bodegas, paredes o pozos), arqueología industrial y minera, un monumental y etéreo puente metálico, los brutales encajonamientos del cañón del Duero, la vegetación primaveral en su mejor momento y otras sorpresas geológicas como una torre situada junto al río y un balcón natural que -como un pequeño Preikestolen- se asoma en picado sobre el abismo.
Dejamos el coche cerca del “pozo la Fragua” y nos dirigimos hacia la torre de la iglesia. En su zaguán, a la misma altura que una cruz de madera, aún existe un panegírico -yugo y flechas incluidos- dedicado a los caídos en el bando vencedor de la guerra civil. Pasamos junto al añoso frontón y el museo de Arte Sacro, que recoge objetos religiosos procedentes de la iglesia de la Asunción y de capillas cercanas. Seguimos junto a varias casas sayaguesas. Las más perdidas nos dejan ver sus muros de piedra, adobe en las partes cubiertas, vigas de madera y barda de escobas bajo las tejas.
La calle de salida del pueblo está cuidada como sólo se puede hacer en lugares pequeños, adornada con multitud de flores en jardineras. Hacia las afueras sigue flanqueada por entradas a antiguas bodegas, huertas y un palomar.
El trazado está señalizado como PR. Nos desviamos hacia el Picón de Peña Blanca por una bonita cañada donde comienza el arroyo de Fuenteseca. La vegetación nos recuerda que este es el momento ideal para disfrutar del camino.
Pasamos junto a restos mineros, zanjas o calicatas, galerías, escombreras y otras construcciones. La mayoría de ellos tienen carteles informativos. Las galerías visitables tienen dimensiones modestas, no más de 25 m de longitud, suficiente para percibir la dureza del trabajo. Las explotaciones buscaban sobre todo filones de casiterita, de donde se extrae estaño. Merece la pena adentrarse en cada una de ellas.
Algunos tramos según nos acercamos al río están algo cerrados por la vegetación, aunque se puede seguir bien el camino.
Llegamos a Peña Blanca, situada cerca del nivel del agua. Es una torre granítica que destaca por su estética, aislamiento y verticalidad. De frente, al otro lado del río, se ve la entrada a la mina Dorinda, que tuvo un desarrollo mucho mayor que las labores de Peña Blanca y que fue explotada hasta 1979.
La mina Dorinda puede ser visitada (o al menos se podía) desde el pueblo de Carbajosa (Info en Ayuntamiento de Villalcampo: 980 554 778 o en barco con la empresa ZamoraNatural, 655 821 899)
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| La entrada de mina Dorinda, centro de la imagen, a la derecha |
Seguimos una antigua pista minera que sorprende a veces por su anchura y construcción y más adelante por un sendero. Superada la subida, comenzamos a ver el Puente de Requejo o Puente Pino.
Seguimos el sendero hasta llegar el recién inaugurado y aparatoso mirador de Peña Centigosa. Desde allí hay unas vistas preciosas sobre el Duero remansado por el embalse de Castro y el impresionante arco metálico sobrevolándole.
El puente, que une las comarcas de Sayago y Aliste, tiene tal ligereza y diseño que sorprende que fuera construido en 1914. La distancia entre los apoyos de su arco central es de 120 m y su altura sobre el río 90 m (no existía el embalse). En su momento fue el de mayor arco y anchura de España. Para salvar semejantes dimensiones, el ingeniero José Eugenio Ribera diseñó el puente de acero más ligero hasta ese momento. Su coste total fue de 599.000 pts, o lo que es lo mismo, 3.600 € actuales; la restauración llevada a cabo en 2023 ha costado más de un millón de euros.
Es difícil de entender que se construyera ahí y en ese momento una infraestructura tan formidable. Recomiendo hacer alguna búsqueda en Internet sobre el puente y su construcción. Este artículo de Wikipedia, explica lo básico. Este otro artículo es casi un libro, por si quieres ampliar conocimientos.
Desde el mirador continuamos hacia el molino del Cubo y hacia los caminos de la Barca y Folcañada, que seguimos (el camino de la Barca, antes de la construcción del puente llevaba a un embarcadero para una barcaza, unida por soga a ambas orillas, con la que se cruzaba el Duero).
Abandonamos la pista. Seguimos por la parte alta del cañón hasta llegar a los Pueyos. Es un mirador natural sobrecogedor. Una roca que se eleva verticalmente sobre el río. En mi opinión, es un lugar que por si solo justifica la ruta.
Regresamos por el camino de Ritafermosa. Nos acercamos a ver la entrada de la mina del Carrascal (aquí, información para concertar visitas).
Otro punto notable antes de regresar es la fuente de la Santa. Se trata de un paraje donde hubo una ermita. Actualmente se conserva una antigua fuente cubierta por grandes lajas, varios pequeños abrevaderos tallados en roca y un merendero. En el lugar se sigue haciendo una romería anual, que coincidió el día anterior a pasar nosotros por allí. Tuvieron el detalle de dejarse olvidadas dos cervezas.
Llegamos al pueblo por el lado contrario al que salimos y de nuevo pasamos junto a huertas y elementos constructivos tradicionales, como un corral con la colección de columnas de soporte del techo más heterogénea que se pueda pensar, varias entradas de bodegas y un pequeño pontón de nombre curioso: ”puente de la Fuente la Rana”.
Por lo que vemos en carteles (y en el bar), Villadepera mantiene una envidiable vida cultural, a pesar de tener censados menos de 200 habitantes. Hay actividades programadas de lectura, música o forja. Sorprende y admira.
De vuelta en casa vi que una garrapata se había venido enganchada en mi pierna. Por el camino ya nos habíamos quitado otras dos. La vegetación, los animales y las temperaturas cada vez más altas hacen que sean un peligro casi todo el año.
Las recomendaciones al respecto son usar repelentes, estar atentos para retirarlas lo antes posible (con pinza fina, cogiéndola lo más abajo posible y tirando perpendicularmente a la piel), limpiar la picadura con antiséptico, conservarlas en un tarro cerrado y vigilar la salud los días posteriores; si aparece fiebre u otros síntomas, acudir al Centro de Salud.
Desafortunadamente, todo apunta a que las garrapatas van a seguir aumentando.
En este enlace puedes acceder a una colección de fotos más completa.
Y en este otro, al track de la ruta en Wikiloc.





















Maravillosa, descripción de la ruta.
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