La riqueza arqueológica, cultural y natural de Sicilia es enorme. Hace diez años la visitamos por primera vez. Hemos vuelto en una escapada de nueve días pero ... aún nos queda mucho por conocer.
En este enlace puedes acceder a una colección de fotos que hemos hecho en Selinunte. Y aquí en Agrigento.
El teatro greco-romano de Siracusa asombra también por sus dimensiones, así como las canteras talladas al lado y el altar de sacrificios, el mayor de los conservados del mundo griego. A esto se añade el anfiteatro romano. Todos son la muestra de un poder económico y político impresionante.
Aquí puedes ver algunas fotos más de Siracusa - parque arqueológico de Neápolis.
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Las ciudades de Catania y Palermo también son espectaculares en su mezcla de majestuosidad, tradición, religiosidad y decadencia. Los mercados callejeros son un espectáculo, especialmente el de pescado de Catania, pero también los de Ballarò, del Capo y Vucciria en Palermo. Palacios e iglesias mayoritariamente barrocas se alzan casi en cada calle.
El Palacio de los Normandos en Palermo y el cercano Duomo de Monreale son visitas obligadas, pero es un placer entrar en cualquier iglesia u oratorio y sorprenderse con su riqueza. También lo es perderse por las calle estrechas y descubrir los altares que ponen los vecinos en sus plazas y paredes.
En Catania coincidimos con los primeros días de la celebración de Santa Ágata, patrona de la ciudad. Calles, edificios y plazas estaban decoradas con iluminación. En varias iglesias se celebraban casi constantemente actos religiosos y procesiones. En mi opinión una visita obligada en esta ciudad es el teatro romano y el odeón.
En este enlace puedes acceder a una colección de fotos que hemos hecho en Catania y en Palermo.
Aquí, por separado, de Monreale.
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Las ciudades barrocas del sureste de la isla forman un conjunto reconocido como Patrimonio de la Humanidad. Cada una de las ciudades del valle de Noto tiene edificios barrocos. Aunque no sea nuestro estilo preferido, el conjunto es fabuloso y las ciudades merecen ser conocidas con detenimiento.
En esta parte del viaje hemos visitado las ciudades de Agrigento (enlace arriba) y
Noto y
Siracusa-Ortigia. En cada uno de los nombres puedes acceder a una colección de fotos.
En este otro enlace puedes acceder a otra entrada que corresponde al viaje que hicimos en 2016 "Sicilia, arte y Volcanes".
En aquella ocasión, además de Siracusa, Noto, Ragusa, Palermo, Selinunte y Agrigento, visitamos Taormina, Segesta y Akrai (restos de emplazamientos griegos), Palazzolo Acreide, la villa romana del Casale en Piazza Armerina, el Etna por su lado Norte y Sur, Los acantilados de Scala dei Turchi y la necrópolis de Pantálica.
Notas prácticas:
Volamos a Catania. Vuelo de Ryanair con salida de Madrid a las 6,35. En Catania desayunamos en el aeropuerto (al final hacica la izquierda hay una cafetería que se salva)
Del aeropuerto al centro de Catania la mejor opción es coger el bus "Alibus". Parada nada más salir de la terminal a la izquierda. Vale 4 €. Para volver desde Catania también es la mejor opción.
En Catania es imprescindible ver el mercado de la Peccheria, junto a la plaza del Duomo. De lunes a sábados sólo por la mañana.
Fuimos a Palermo en autocar. La estación está cerca de la central de trenes. Hay bastantes frecuencias. 14 €.
En Palermo teníamos reservado un coche de alquiler, que cogimos cuando salíamos de la ciudad (así nos ahorrábamos conducir por ella). Lo devolvimos en el aeropuerto de Catania el día antes de volver porque una de las personas que venía tenía que irse ese día. Al devolverlo en un sitio diferente tuvimos que pagar 109 €. Compensó y mucho. Moverse en coche es una enorme ventaja en Sicilia dada la gran cantidad de lugares de interés y las distancias.
Entre Agrigento y Caltagirone seguimos las instrucciones Google Maps. Fue un error; nos dirigió por carreteras del interior que en algunos casos eran caminos de cabras más que carreteras. Es preferible ir por la carretera de la costa.
Casi todos los alojamientos fueron apartamentos, con lo que pudimos comprar pescado fresco y desayunar a placer. Otros días fuimos a comer a restaurantes y pizzerías-trattorias. En Agrigento, recomiendo el restaurante Manhattan (léase Manatan).


























