sábado, 19 de septiembre de 2020

Bujaruelo, valle de Otal, 2020-09

Día 8 de septiembre. Tras la sobredosis de belleza de los días anteriores (ver las últimas tres entradas del blog) y el esfuerzo mantenido, tocaba una jornada más relajada. Además, nos cambiábamos de apartamento. Dejábamos Nerín, donde ya habíamos cumplido nuestros objetivos, e íbamos a Broto con intención de pasar los siguientes días en el valle de Ordesa.



El valle de Bujaruelo es fantástico en cualquier época del año. En este momento los bosques comienzan a mostrar indicios de tonos otoñales, pero la humedad hace que las praderías estén verdes y surjan algunas flores. Además un sorprendente color rojo lo inunda todo: Los frutos de los serbales de cazadores están en su apoteosis. Algunas ramas casi se tronchan con el peso. Otros árboles se suman a la fiesta, como algunos tejos que también muestran sus frutos destacando sobre su tronco y hojas oscuras.



El recorrido que hacemos comienza en el puente de Bujaruelo, donde dejamos el coche. Seguimos por la pista dejando el río a la derecha. El ascenso hacia el valle de Otal lo hacemos por los atajos que van cortando la pista. El fresco de la mañana colabora. 

El valle de Otal tiene una morfología glaciar de libro. Los prados del fondo están ocupados por vacas, pero la hierba debe de estar más tierna al final, junto a la cascada, porque es allí donde se concentran todas.


La cascada al fondo del valle es el final del barranco de la Paúl, enmarcado por el circo de Otal. A la izquierda, detrás, el pico Tendeñera se alarga en una cresta que se adivina afilada hacia la Peña de Otal. Los picos dejan a la vista llamativos estratos rojizos y blancos, formados por el contacto de dos tipos de rocas con orígenes geológicos distintos. Al parecer la zona alta está plagada de cuevas, es el "sistema Arañonera", uno de los conjuntos de cuevas más importantes de España.

En el descenso bajamos por el bosque, perdiéndonos intencionadamente entre los bosquetes de avellanos, hayas, tejos, serbales... Llegamos al puente de Oncins. Allí regresamos por el otro lado del río


Pincha aquí para acceder a una colección más completa de fotos de la excursión.

Pincha aquí para ver la ruta en Wikiloc


viernes, 18 de septiembre de 2020

Nerín-Faja Pardina-Caprariza-Fuen Blanca-Añisclo. 2020-09


Día 7, lunes. Continuamos la magnífica ruta que iniciamos el día anterior que nos llevó por el camino del barranco de la Pardina y el fabuloso mirador del Mondotó. Hoy regresaremos desde Nerín, donde teníamos el apartamento, al punto de inicio de ayer en San Úrbez, haciendo una variante espectacular: La poco transitada faja de la Pardina.



Desde Nerín, subimos por el camino y la pista hacia Cuello Arenas. Desafortunadamente, esta temporada no funcionaba el autobús de Nerín. Al parecer no era compatible con la protección contra el covid al tener sólo recirculación de aire en el interior. Es una lástima que no se hayan movilizado desde Fanlo (el municipio de Nerín) para dotarse de uno o varios transportes alternativos. El acceso por Nerín con el autobús es sin lugar a dudas la mejor forma de acceder a la alta montaña del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Este año era aún más necesario que otros debido a que el refugio de Góriz tiene el aforo limitado y es muy difícil encontrar plaza (con independencia del riesgo que supone ir a dormir en las habitaciones compartidas del refugio con el tema del Covid tal y como está).

Aún se puede subir a la parte alta del cañón de Ordesa utilizando un servicio de taxi que lleva desde Torla hasta Punta Acuta, pero la distancia desde allí hasta Cuello Gordo (el lugar donde para habitualmente el autobús) son 5 km y unos 150 m de desnivel. Si se cogiera para subir y bajar, supondría aumentar las rutas de un día en 10 km y unos 200 m de desnivel, lo que hace muy duro subir por ejemplo a la Brecha de Roland, Monte Perdido o el Cilindro de Marboré. ¿No han sido capaces de negociar una alternativa para subir con taxis desde Nerín? ¿No se han molestado en intentarlo? En cualquier caso es absolutamente negativo para los intereses de Fanlo.



La subida no se hace tan dura y nos plantamos en una hora y media en el refugio de Cuello Arenas. Desde allí damos vistas a la parte superior del barranco de la Pardina, que subimos ayer.  Continuamos por la cabecera para seguir las indicaciones de los carteles del Parque y girar en pequeño descenso.



La faja de la Pardina es magnífica, agreste, solitaria y con personalidad propia. Tiene pasos estrechos, aéreos, zonas con vegetación, alguna caída de agua (a pesar de que estamos a final de verano) y miradores increíbles sobre el propio barranco y sobre Añisclo. Desde todos los puntos de vista merece ser caminada. Continuamos hasta el giro en el cañón de Añisclo donde se ha equipado una pequeña trepada con escalas y cable para subir hacia la parte superior en Mallata Candón.







El contraste entre el paso por la faja y las praderas superiores es difícil de creer. Pasamos de una zona muy escarpada (aunque curiosamente conserva restos de edificaciones ganaderas, supongo que de cabras) a las altas praderas con ganado situadas sobre los profundos cortes de los valles. Las Tres Sorores nos contemplan, engañosamente cercanas.




Seguimos hacia el Barranco de Caprariza, que atravesamos por el puente de origen medieval y descendemos hasta el río Bellós en el cañón de Añisclo. El comienzo de la bajada es un tanto confuso, pero se baja sin problemas siguiendo los hitos. Un lugar clave es una barrera metálica para impedir el paso de ganado que hay que atravesar.  Perdemos bastante altura antes de llegar a un cartel del parque que indica dos posibilidades: dirección N hacia la Fuen Blanca y S hacia la Ripareta. Realmente estamos en otra faja a media altura del cañón. 




Como parece que siempre queremos más, decidimos acercarnos a ver la surgencia de la Fuen Blanca.  Para ello tenemos que ir en sentido de subida, aumentando lógicamente la dureza de la ruta. Este tramo está casi perdido en algunos tramos debido a antiguos desprendimientos y caídas de árboles. Hay que bajar con cuidado y hacer algún pequeño destrepe. En mi opinión debería o bien acondicionarse el sendero o bien retirarse la indicación del Parque. No es que tenga grandes problemas si se está habituado a caminar por la montaña fuera de senderos, pero si baja alguien sin cierta experiencia, puede pasarlo regular o mal.

Una vez en el río, lo cruzamos y seguimos hasta dar vistas a la surgencia de la Fuen Blanca, que no trae mucha agua en estos momentos. 



Regresamos por el cañón pasando por pasajes tan salvajes como las caídas finales de la Caprariza y atravesando los bosques que ya nos habían dejado con la boca abierta el día anterior. Cuando llegamos a San Úrbez y a la maldita subida hasta el aparcamiento de la Tella, ya se nos ha hecho de noche.




El recorrido es duro y exigente, pero precioso y muy recomendable. Yo si acaso, la próxima vez bajaría directamente desde el desvío hacia la cabecera de la Caprariza, sin ir a la Fuen Blanca.

Los datos que me salen en el GPS, una vez depurados los desvíos por pérdida de señal (vamos mucho tiempo al lado de grandes paredes donde se pierden los satélites) son 28,2 km de longitud, 1.143 m de ascenso y 1.315 m de descenso.

Si quieres acceder a una colección más completa de fotos de la jornada, pincha en este enlace.

En este otro enlace puedes acceder a la ruta en Wikiloc. Atención a los datos de desnivel y distancias que aparecen, pues al volver a colgar la ruta en Wikiloc, de nuevo vuelve a exagerarlos.

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Cañón de Añisclo-Barranco Pardina-Mondotó-Nerín. 2020-09

El domingo 6 salimos del apartamento de Nerín de madrugada con la idea de recorrer el cañón de Añisclo. En primer lugar vamos a Sercué. Hemos decidido que Carmen e Isabel bajen desde allí por el Portiello siguiendo el GR15. Yo seguiré con el coche hasta el aparcamiento de la Tella (en el cruce de la carretera Escalona-Fanlo con la que va hacia Buerba) y remontaré el cañón hasta que nos encontremos.

El acceso en coche hasta el aparcamiento de San Úrbez, comienzo del cañón, sólo se puede hacer si se viene desde Escalona. Es una pena y en mi opinión un absurdo que no se pueda acceder hasta San Úrbez desde la Tella. Me parece lógico que la carretera del desfiladero sea de un sólo sentido, pues es muy estrecha, pero el tramo de 1.600 m entre los dos aparcamientos ya no está encajonada entre paredes. Es idéntico a la continuación hacia Fanlo, que es de dos sentidos. El hecho de tener que dejar el coche allá arriba implica aumentar la distancia en 2.600 m (yendo por el atajo) y el desnivel en 100 m de subida y bajada. Si lo que se pretende es evitar las aglomeraciones de coches, que se haga como en la Pradera de Ordesa: un aparcamiento -que ya existe- en el acceso al pueblo de Vió y un autocar lanzadera que lleve a la gente hasta San Úrbez y viceversa.

La primera imagen del cañón son los estratos que forman un anticlinal en el Mondotó y los Sestrales enmarcando el bosque. En poco tiempo se alcanza el camino de Sercué. Ya los tres juntos seguimos río arriba sorprendiéndonos por la belleza del bosque, la variedad de árboles, las paredes enormes por todas partes. Paramos aquí y allá para recrearnos con las continuas cascadas y pozas. 

Simplemente recorrer el cañón ya es un placer, pero nosotros queríamos algo más, así que en la Ripareta, giramos a la izquierda para remontar el barranco de la Pardina. El camino se endurece, pero la belleza continúa, con la visión de las gargantas desde lo alto, las paredes tapizadas de árboles, las oquedades, los tozales y fajas. 



Un grupo de sarrios nos hace una demostración de agilidad antes de ganar la parte superior del barranco. Allí, seguimos el borde superior de Añisclo y ganamos la cumbre del Mondotó. 




Al salir del barranco de la Pardina aparecen bruscamente las grandes cimas: el Cilindro de Marboré, Monte Perdido, el Soum de Ramond,  la Punta de las Olas o las Tres Marías. Todo es abrumador. Las montañas parecen surgir de los prados alpinos. Los barrancos son como cortes hechos con cuchillo o rasgados por una fuerza descomunal. Sólo se intuyen los abismos entre las praderías superiores ocupadas por ganado a uno y otro lado de las cicatrices gigantes.





En el Mondotó, los precipicios se muestran y dejan a la vista los bosques situados casi mil metros por debajo. Los paisajes de montañas y valles parecen inabarcables. ¡Qué lugar! Lo único que puedo decir es animaros a que lo conozcáis.



Hacemos el descenso directamente hacia Nerín. Mañana iremos por otro camino hacia San Úrbez. No está mal el planteamiento: vamos a hacer una ruta circular de dos días descansando en un buen apartamento, al que llegamos con tiempo de ver los últimos rayos de sol proyectados en las montañas.

Pincha aquí para acceder a una colección de fotos de la jornada.

Pincha aquí para acceder al track en Wikiloc. 

En este track no se recoge la primera parte del recorrido hasta la Ripareta, confluencia con el Barranco de la Pardina, que es el camino normal, sin pérdida. De ese tramo hay que sumar aproximadamente 8 km, con 530 m de ascenso y 180 de descenso, con lo que queda un total de 22 km largos de longitud, 1.559 m de ascenso y 1.336 de descenso.