Estoy despertando de un sueño: el viaje más alucinante de cuantos he hecho. Todo ha sido fascinante y memorable: paisajes, aventura, modos de vida, costumbres, comidas, montañas... Han sido tres semanas en Perú muy bien aprovechadas.
Teniendo en cuenta la cantidad de experiencias que hemos vivido y la intensidad de algunas, contarlo todo y mis impresiones, es misión imposible. Para no cansar, intentaré escribir por separado mi relato del viaje y los datos prácticos, comenzando por el primer lugar que visitamos: Cusco.
27 - 28 de junio. Volamos por la noche entre Madrid y Lima. Allí habíamos previsto un tiempo razonable para contar con imprevistos antes de tomar el segundo vuelo a Cusco, donde llegamos "a la hora de desayunar".
Dejamos las maletas en el hotel, que tiene preciosas vistas sobre el valle de Cusco y sus colinas circundantes. Tras descansar y tomarnos un mate de coca al que nos invitan nos vamos a pasear por la ciudad. Recorremos las calles más céntricas. Nos sorprendemos con la gente, las tiendas, los puestos y las vendedoras callejeras, los edificios coloniales, la algarabía y ambiente, especialmente en la plaza de Armas, un lugar lleno de vida las 24 horas del día.
Dejamos las maletas en el hotel, que tiene preciosas vistas sobre el valle de Cusco y sus colinas circundantes. Tras descansar y tomarnos un mate de coca al que nos invitan nos vamos a pasear por la ciudad. Recorremos las calles más céntricas. Nos sorprendemos con la gente, las tiendas, los puestos y las vendedoras callejeras, los edificios coloniales, la algarabía y ambiente, especialmente en la plaza de Armas, un lugar lleno de vida las 24 horas del día.
Comemos en el restaurante Kion Peruvian Chinese, Chino-peruano (recomendado
por el del hotel). Extraordinario en todos los aspectos.
Caminamos junto a impresionantes restos incas en las fachadas del casco antiguo, que conserva el urbanismo de la que fue capital del imperio inca. Algunos muros se conservan tal y como eran hace más de 500 años. Imposible comprender como pudieron construir con unas rocas de granito tan grandes, con una precisión en las juntas como ninguna otra cultura y más sabiendo que no conocían el hierro ni la rueda. Sorprende particularmente la llamada "piedra de los doce ángulos".Vemos las carrozas que han usado en alguno de los desfiles de las fiestas de junio: Corpus Christi, solsticio de invierno, Inti Raymi o fiesta del Sol y desfiles por el aniversario de Cusco... en fin, que se ve que les gustan mucho las fiestas.
Nos lo confirma una procesión cristiano-pagana que nos encontramos en una calle estrecha en la que bajan medio bailando medio desfilando personas trajeadas, algunas disfrazadas, una banda de música, estandartes de la cofradía o hermandad y un grupo de jóvenes que carga una manta llena con ofrendas (creo que son bollos de pan y pastas).
Cambiamos euros por soles donde nos recomendaron y vamos a comer a un restaurante chino-peruano extraordinario en calidad de la comida y en atención.
En la catedral, ya de noche, un grupo de jóvenes entran rezando en formación, suponemos que es una ceremonia de confirmación; una quinceañera celebra su fiesta con un aparatoso vestido; poco
después, una patrulla del ejército arría la bandera de la plaza.

Estamos cansados, abrumados por todo lo que estamos viendo y mañana tenemos contratada una visita a varios monumentos arqueológicos, así que nos vamos a dormir pronto.
29 -junio
Hacemos un recorrido guiado por los yacimientos incas cerca de Cusco. Comenzamos en Qorikancha (la entrada no entra con el boleto turístico). Formidable palacio-templo del sol cuyos restos se conservaron como los cimientos de un convento que los dominicos construyeron encima. Seguimos sorprendiéndonos con la precisión en el trabajo de tallado de las piedras, en este caso además con formas rectangulares perfectas.
Seguimos por Sacsayhuaman, una fortaleza construida en una de las colinas que rodean Cusco. Los muros ciclópeos con piedras milimétricamente ajustadas, terrazas y restos de construcciones desprenden una gran sensación de poder y control.Q’enqo es un centro religioso que aprovechó la rocas para construir un observatorio astronómico, una sala para embalsamar, altares de sacrificios, animales tallados y canales.
Tambomachay es otro centro religioso dedicado al culto del agua y como punto de descanso. Tienen acueductos, canales de agua, fuentes y baños de purificación.
El último centro arqueológico es Puka Pukará, una fortaleza de control del valle.
Nos llama la altención que hay mucha gente comiendo en el campo, como un Lunes de Aguas masivo. Todos los montes, praderas y bosques de los alrededores están abarrotadas de gente. Hacen un horno en el suelo con piedras y asan su comida. Asusta un poco ver la cantidad de humo que provocan. Es una fiesta local muy arraigada que se celebra así. Otra fiesta más.
Por el camino nos paran en una cooperativa que fabrica productos de alpaca. Carmen compra cosas.
Volvemos a Cusco sobre las 14 h. Comemos en un restaurante con buena comida, pero mala ventilación (humo de la cocina) y nos vamos por el arco de Santa Clara a pasear por las cercanías del mercado de San Pedro, el más importante de Cusco. Los paisajes humanos, los productos, el ambiente en la calle, nos obliga a ir con los ojos como platos, alucinando a cada paso.
Coincidimos una procesión dedicada a la Virgen de los Remedios. Nos quedamos con ellos y seguimos por el barrio. Resultó que iba a juntarse con otra mucho mayor dedicada a San Pedro. El ambiente es de carnaval- procesión- bailes regionales, con varias bandas de música, petardos y cientos de personas movilizadas. Un auténtico viaje a otro mundo.



















Maravilloso viaje y estupendas fotografías, como si viajáramos en el tiempo. Enhorabuena Javier y señora y gracias por las fotos. Un abrazo. Fernando Población.
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